viernes, 26 de abril de 2013

SARMIENTO Y LAS BIBLIOTECAS POPULARES




Por Gregorio A. Caro Figueroa
 Aunque fue una de las preocupaciones centrales de Sarmiento, inseparable de su interés por la educación común, el tema de las bibliotecas públicas o populares, ocupa un discreto lugar en el conjunto de su obra escrita. Bajo ese título específico se dedican a ella sólo 129 de las 400 páginas del tomo XXX de sus Obras Completas, editado en 1899.

También las alude en "Educar al soberano"; "Informes sobre educación" y "Educación común", entre otros. Esa marginación del tema adquiere rasgos más pronunciados en la mayoría de los biógrafos y estudiosos de la obra sarmientina, que suelen mencionarlas como un dato estadístico de su gestión presidencial, cuando ellas pasaron, según Lucero, de 64 a 125, abarcando buena parte de las provincias.
Con toda la importancia que tiene, este solo dato no abarca ni agota la riqueza de la variedad de ideas e iniciativas contenida en ese impulso sarmientino manifestado ya en un artículo publicado en diciembre de 1840 en "El Mercurio". A poco de empezar su carrera periodística como emigrado, Sarmiento alude a la bibliotecas públicas a propósito de elogiar la acción de la Sociedad de Lectora, obra de Benjamín Franklin que dio origen a "todas la sociedades que del mismo género tienen por objeto mantener una biblioteca pública en cada aldea, villa o ciudad, para instrucción o recreo". Pero la alusión de Sarmiento no se reducía a la alabanza a Franklin y a esas sociedades. Su mirada penetraba en el fenómeno más profundo, que explicaba su existencia el espíritu de asociación que tanto engendra libertad como nace de ella.
Las asociaciones solo nacen en los pueblos que gozan "del inestimable bien de la libertad".

El republicanismo de Sarmiento está atravesado por el espíritu de asociación que Tocqueville ponderó como clave de la vida norteamericana. Si en las sociedades aristocráticas los poderosos no necesitan unirse para actuar porque solos son fuertes, en las democráticas "todos los ciudadanos son independientes y débiles (...) Todos caen, pues, en la impotencia, si no aprenden a ayudarse libremente", anotaba el autor de "La democracia en América". Sarmiento, casi instantáneamente con Tocqueville, explicaba en Chile la necesidad de formar "sociedades para fomentar la lectura de libros útiles, la difusión de los diarios entre los ciudadanos y la instrucción primaria en todas las clases de la sociedad".
BIBLIOTECA POPULAR Y ESCUELA PÚBLICA
Primer dato
: el interés de Sarmiento por las bibliotecas populares es contemporáneo del que alcanzaba su despliegue en Estados Unidos y comenzaba a insinuarse en algunos países europeos. Según Hipólito Escolar, las bibliotecas públicas aparecen en los países anglosajones a mediados del Siglo XIX, coincidiendo con el ascenso de la clase media y obrera, la expansión de la escuela pública, el correlativo aumento del número de lectores y el abaratamiento de la impresión de libros.


En 1845, el gobierno de Chile estableció "Bibliotecas populares en las escuelas", a instancias de Sarmiento. Más, "nadie leyó los libros", por lo cual aquella experiencia fracasó, según admitió él mismo treinta y tantos años después. Segundo dato: por intuición y conocimiento de las experiencias que se venían realizando desde 1837 en Massachussets, Sarmiento vincula educación común con biblioteca pública, y coloca a ambas como fundamento de la civilización, del progreso y del bienestar de los pueblos. Escuela y biblioteca son "el alfa y el omega del sistema". En "Vida de Dominguito" (1886) será más contundente: "La civilización de la América del Sur está ahí, en ligar la escuela con el libro. Las bibliotecas locales son la consecuencia forzosa de la expansión de la escuela pública. Pero no son hijas, sino causa y fin de ellas", explica.
Es parte del sistema de instrucción pública y del organismo social "como la escuela obligatoria y gratuita". De lo cual no se desprende que esas bibliotecas sean un mero apéndice o un complemento. Son, por el contrario, "el agente más poderoso de la difusión de los conocimientos útiles". Ambas se implican mutuamente. "Los libros piden escuelas, las escuelas piden libros" […] "Nada se aprende sino leyendo". Recién años después que Sarmiento, Jules Ferry enunciará en Francia lo que Anne-Marie Chartier llama "el credo republicano que recorre todo el siglo y que une en mismo proyecto de instrucción y de liberación la biblioteca pública y la escuela pública. […] "se puede hacer todo por la escuela, por el liceo o la universidad, pero si después no hay bibliotecas, no se habrá hecho nada".
LEER ES UN DERECHO

Tercer dato: para Sarmiento "leer es un derecho", pero en América Latina a mediados del siglo XIX es, como tantos, un derecho negado. El tránsito del súbdito al ciudadano está estrechamente ligado al paso del analfabeto al lector. Pero no al lector que se obliga a leer determinados textos y se le prohíben otros, sino al lector que escoge libremente lo que desee leer: "al niño grande no se le puede obligar a leer". Cuarto dato: la escuela pública instruye pero no educa, enseña a leer pero no crea el gusto por la lectura, ni garantiza que el saber leer genere el hábito y el placer por la lectura. Falta mucho aún para que los pueblos de América Latina se asemejen al norteamericano que "lee para vivir, porque leer es parte de la vida": se debe enseñar a leer no sólo para memorizar sino para aprender a pensar. La biblioteca popular pone "en actividad la inteligencia por medio de la lectura". De este modo se opera una revolución silenciosa. El hombre que lee es un hombre que puede ser libre. Quinto dato: la biblioteca pública o popular nace de una necesidad creada y debe dotarla de los medios para satisfacerla. En Estados Unidos y Europa esas bibliotecas nacen al lado de la escuela "y tomando todas las formas, suben desde la aldea hasta el capitolio". Pero no nacen espontáneamente de la sucesión de ideas, sino del vínculo asociativo. Sexto dato: las bibliotecas públicas surgen de una voluntad asociacionista ciudadana que puede recibir apoyos de un gobierno pero que no se confunde ni se subordina a él. La iniciativa social no suprime el apoyo gubernamental, pero éste tampoco de suplir o eliminar a aquella energía social. Como explica Escolar: "El movimiento bibliotecario nació de abajo a arriba, con un sentido verdaderamente democrático", especialmente en los Estados Unidos. El espíritu de asociación se ve malversado cuando la biblioteca popular pierde su autonomía en manos del Estado y pierde su espíritu pluralista y tolerante por obra de los dogmatismos religiosos o sectarismos políticos. "Rara vez vine, ni me entrometí en el régimen de una ni de otra biblioteca, pues cada una de ellas estaba confiada a sus funcionarios respectivos", dice el 20 de julio de 1883 en una conferencia sobre "Lectura en las Bibliotecas Populares", en la sociedad Rivadavia, asociación que apoyaba a la biblioteca del municipio porteño.
Recuerda José Isaacson que, en marzo de 1886, en carta a Mary Mann, antes de definirse como político, Sarmiento prefiere caracterizarse como un constructor de la República. Aludiendo al recrudecimiento de su probable candidatura presidencial, Sarmiento añade a Mary Mann: "Siempre aparecerá como un signo consolador este nombramiento de un ausente que ofrece enseñar a leer". Razón, pues, asiste a Lugones cuando observa: "De ver a los montoneros fanatizados por el mismo caudillaje que explotaba su miserable condición, y en ciertos mocetones de San Francisco del Monte, lozanos y analfabetos, vínole la idea de enseñar a leer".
No sólo el desierto; el aislamiento también explicaba la barbarie que echa raíces allí donde el libro no se conoce o se prohíbe y donde no se lee o se estimula la lectura o donde, como durante el régimen colonial español y la dictadura de Rosas, sólo se permiten devocionarios, panegíricos de los santos patronos o los mensajes del propio dictador bajo cuyo dominio las bibliotecas conocieron una "quietud sepulcral". En vano se buscarán libros con conocimientos científicos o información práctica y útil. "Todo libro desconocido lo único que debiera prohibirse es la barbarie, añade en "Bibliotecas Populares". Las bibliotecas no tienen recursos. "¡La generalidad de nuestros gobiernos es sorda de esa oreja! ¡A cuántas cosas más urgentes deben atender proveer de pólvora y balas a los ejércitos!".

NADIE LEE EN PROVINCIA"
"Nadie lee en aldea o provincia", anota Sarmiento en 1883, pese al impulso dado durante su gobierno a la formación de bibliotecas populares. En la mayoría de esos pueblos "no hay qué leer ni para qué leer". Años atrás había recordado sus años juveniles en aquella San Juan que era, como el país todo, un páramo cultural. "Viví en mi provincia en época en que sólo seis personas teníamos hábitos de leer, pudiera nombrarlas. He residido en un país de ciento ochenta mil almas en el que mujer alguna leía en un año una hoja de papel. Esa era la América de entonces, y ya sabemos hasta dónde ha dejado de serlo (...)". Luego añade: "saber leer antes de casarse es mirada como habilidad extraordinaria en una mujer". El analfabetismo o la estrechez económica ¿deben ser obstáculos o impedimentos para abrir bibliotecas? La respuesta de Sarmiento al gran problema de la civilización consiste en resolver esta pregunta, "¿cómo pues, crear una secreta y constante hambre y sed de saber?".
Hasta el impulso dado a partir de 1868, la biblioteca popular había sido "un fantasmón, que no dejaba acercarse a nadie para reconocerlo inerte, insubstancial y vetusto". Las poquísimas bibliotecas existentes realimentaron el atraso general porque fueron encorsetadas por "trabas, prescripciones y exigencias (...)”. Aquel fuerte envión se frustró por la desprotección y supresión de las partidas presupuestarias de ayuda a mediados de la década de 1870.
Entonces deploró que las bibliotecas populares quedaran a merced de los recortes presupuestarios y al cambiante humor de los gobernantes: "cuando el país cambia de presidente, cambia de opinión". Aquellas bibliotecas murieron "en su cuna, porque su nodriza, la Patria, había vuelto a las andadas". Muchas bibliotecas no murieron de muerte natural "sino de la lepra de Santiago que es la dilapidación ejecutada por los pocos bárbaros que visten levita". Hacia 1884 piensa que la tarea es resucitar aquellas bibliotecas que mató el abandono. Una y otra vez insistirá en demostrar "cuan grande asunto es el de la fundación de la bibliotecas".
 
UNA BIBLIOTECA NO DEBE SER UN MUSEO
Sarmiento distingue la biblioteca para eruditos más parecida a un museo que a un centro de información actualizada, de la biblioteca popular. Si compara a aquella a un sereno estanque, asemeja a ésta a un río en continuo movimiento. Una biblioteca no puede petrificarse junto a los libros que conserva. "Los libros pasan con las ideas que contienen", afirma. En "Educar al Soberano" sintetiza sus ideas al respecto. "Es preciso, urgente, tener bibliotecas públicas, al alcance de todos, y con los libros modernos y lecturas corrientes (...)." Una biblioteca "no vale tanto por lo que posee, sino que debe mantener vivo el interés, adquiriendo lo que no tiene".

Una biblioteca que no se actualiza incorporando novedades, deja de ser una biblioteca para convertirse en un museo. Una biblioteca debe tener los diarios del día, las novelas recientes, los libros útiles y también los amenos. Debe ser capaz de
informar, instruir y divertir. "El primer error que suele cometerse al establecer una biblioteca pública, es elegir libros demasiado serios, de profundo saber. Es ocioso colectar libros para que el pueblo lea y después quejarse de que no lee". Es un error excluir de esas bibliotecas los llamados "libros frivolos". Lo primero que debe tener una biblioteca son periódicos y novelas. Otro tipo de lecturas vendrán por añadidura.
Si las bibliotecas son almacenes del saber, ellas no pueden administrarse con negligencia pues, se convertirían en depósitos inertes acumulando capital muerto. Una biblioteca "es casi inútil, si no es comprensiva de la mayor parte de los libros de nuestra época, sin excluir a los clásicos de las pasadas". Una biblioteca popular debe permitir que su lector "esté en actitud de comprender el país en que nace, el mundo en que vive y la época que le sirve de horizonte". Si no se les infunde nueva vida, incorporando nuevos libros, una biblioteca languidece y muere. "Las bibliotecas necesitan nervios y no pulpa, carnes vivas y no mortecinas". Una y otra vez insiste en la necesidad de ofrecer conocimientos actualizados y útiles.
Si se quiere dejar atrás los usos rudimentarios de labrar la tierra, incorporando maquinaria agrícola, hay que leer. "Para introducir otro arado que el rejón informe que nos legaron los romanos, es preciso mover la inteligencia de los que han de manejarlo, preciso es que antes de usarlo se convenzan de su utilidad y aún antes sepan que existen en alguna parte mejores y más productivos métodos de labranza". No es posible incorporar los beneficios del progreso si no se enseña a leer y se lee. El otro gran problema es el raquitismo o la inexistencia de una industria editorial que edite obras en castellano: no hay libros de actualidad en castellano, estamos a oscuras de las transformaciones de las ideas y nociones aceptadas que han sufrido en éstos últimos años (...)". Con esos libros no puede civilizarse ningún país. GERENCIAR LAS BIBLIOTECAS
Anticipándose a los modernos criterios de gerenciamiento sostiene: "El secreto está en darles desde el principio el carácter de un negocio, como cualquier otro". En septiembre de 1877 escribe: "Muchas veces se descuida este punto, como ajeno a instituciones literarias y de educación; pero es un error que los hombres que han visto desde adentro las grandes instituciones de caridad, reconocen, sabiendo muy bien que ni la fe ni las obras, según el sentido religioso de estas palabras, o el patriotismo ni el saber salvan, sin llevar cuentas arregladas, tener horas fijas y una eficaz inspección".

Imaginando a Buenos Aires gran ciudad futura, y con ella una gran biblioteca pública, explica que su manejo será una "cuestión puramente de administración". El teléfono permitirá que la biblioteca esté cerca de la casa "de todo el mundo". Diez o veinte carros repartirán y recogerán todos los días los préstamos a domicilio de esa mercadería especial que son los libros. Pero una biblioteca no es un depósito de libros ni se hace sólo de su acumulación desordenada. Sarmiento habla del bibliotecario, quien la ordena, le proporciona sentido y le otorga utilidad. "¡Libros, libros, libros! Pero libros adecuados, distribuidos metódicamente (...)". Ya entonces comprendió cabalmente que, como se dice ahora, ser bibliotecario "consiste en ejercer una actividad encaminada a que una biblioteca sea una biblioteca".
La mirada abarcadora de Sarmiento apuntó a casi todos los aspectos que hacen a una concepción moderna de las bibliotecas públicas: sus sistemas de clasificación, sus edificios, sus métodos de conservación, sus reglamentos y administración y la legislación que regiría su actividad protegiéndolas mediante el otorgamiento de fondos públicos para su sostenimiento. Iniciada hace casi 160 años su lucha por difundir la lectura, el libro y las bibliotecas populares, cabe preguntarse si como el propio Sarmiento ambicionaba- nuestros países han logrado incorporar definitivamente esas bibliotecas "a nuestras costumbres sociales" o si, por el contrario, es aún largo el camino por recorrer.

El desbordante genio de Sarmiento encontró en las bibliotecas públicas no sólo un objeto en donde posar su caudalosa pasión, sino también donde aplicar su racional vitalidad.
El intendente José Andrés López, inaugurando el nuevo edificio de la Biblioteca Pública Municipal Domingo Faustino Sarmiento de Quilmes, en la esquina de las calles Alem y Mitre. (1904)

FUENTE
http://www.fundacioncultural.org/revista/nota1_36.html

Gregorio A. Caro Figueroa. Nació en Salta en 1946. Casado con Lucía Solís Tolosa, profesora de filosofía e historiadora; tiene cuatro hijos y una nieta. Es periodista desde 1963, e historiador. Se desempeñó en las redacciones de El Tribuno, Norte, y Democracia de Salta, y en La Gaceta de Tucumán. Fue corresponsal en Panorama, colaborador de Clarín desde Salta, corresponsal de El Tribuno en Madrid. También fue columnista y editor del suplemento cultural dominical en ese mismo periódico y enviado especial para la cobertura de acontecimientos políticos internacionales en España y países latinoamericanos. Trabajó como jefe de prensa de la Confederación Médica de la República Argentina. Fue secretario de redacción de Todo es Historia desde 1988 a 1996, donde actualmente es editorialista.  Publicó los libros Historia de la Gente Decente (Buenos Aires, 1970); El Noroeste Argentino como Región (Salta, 1974); Viajeros al Tucumán en el siglo XVI (Madrid, 1983); Los exilios argentinos (Buenos Aires, 1987) y Fanatismo en la historiografía argentina (Buenos Aires, 1989). Es coautor de la Historia Integral de la Argentina, con Félix Luna, (tomos III, IV, V y VI; Planeta, Buenos Aires, 1995). Es autor asimismo de Salta-Argentina, dos tomos (Buenos Aires, Manrique Zago ed., 1997), de NOA-Norte Grande: crónica de dos regiones integradas, Buenos Aires, Embajada de Chile, 1999; y de Salta, Bibliotecas y Archivos, Salta, Ediciones Los Tarcos, 2002. Coordinó el libro El Milagro de Salta, Buenos Aires, Ediciones de Arte, 2003.  Participó como expositor en congresos iberoamericanos de periodismo científico y fue becario para proseguir estudios de periodismo en Madrid (1976-1980), cursos que continuó en Buenos Aires (1983-1990). Obtuvo el Primer Premio -diploma y medalla de oro- en el Concurso Latinoamericano con motivo del Bicentenario del Nacimiento de Güemes (1985); el Primer Premio de la Fundación El Libro por la mejor nota periodística sobre la Feria del Libro de Buenos Aires (1988); el Premio Persona al "Periodista del año" en Salta (1990). Dictó conferencias en Buenos Aires, Rosario, Santa Rosa (La Pampa), Viedma y General Roca (Río Negro), Comodoro Rivadavia, Corrientes, Tucumán y Salta. Desde marzo de 1996 y hasta junio de 2003 fue Coordinador General de Bibliotecas y Archivos de la Provincia de Salta.

Actualmente el historiador salteño es vocal de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares, CONABIP, y delegado del Fondo Nacional de las Artes para la Provincia de Salta. Integró la conducción de la Federación Universitaria del Norte (Tucumán, 1968-1969). En 1973 se desempeñó como secretario privado del gobernador de Salta, doctor Miguel Ragone. Tras el golpe militar de 1976 marchó al exilio y se radicó en Madrid, España. Fue asesor en el Senado de la Nación en 1975-1976; 1984-1987 y en la Cámara de Diputados de la Nación entre 1986-1987. Fue electo el 24 de agosto de 2002 Convencional Constituyente por Unidos por Salta. Fue candidato a Senador por el Departamento de Cerrillos, por Unidos por Salta. http://www.portaldesalta.gov.ar/gori.htm
 

miércoles, 17 de abril de 2013

BIBLIOTECA POPULAR "PEDRO GOYENA" - 57 AÑOS DE HISTORIA

"LA GOYENA" [1]

 por Prof. Chalo Agnelli
   Desde 1958 una comisión de vecinos quilmeños, personas con distintas actividades: docentes, comerciantes, empleados y estudiantes, motivados por la profesora Ana Inés Manzo de Torrico y por propias inquietudes intelectuales, realizaron reuniones periódicas de carácter
Ana Inés Manso de Torrico rodeada de alumnos
cultural y benéfico pro-biblioteca. El 28 de febrero de ese mismo año, reunida la cantidad de libros y cumplidas las  exigencias establecidas por la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, con subsidios y el asesoramiento específico, se constituyeron como comisión directiva provisional, y fundaron la Biblioteca Popular Pedro Goyena. Integraban aquella primera comisión: presidente-fundadora, Ana Inés Manzo de Torrico; vicepresidente: Carlos Canale; secretaria. Raquel Sánchez; pro-secretaria: Darío Mosso; tesorera Dolores Maciel; v
ocales: 1° María Luisa Bonetti ; 2° Hélice Tagliapetro; 3° María Esther Schuler ; vocales Suplentes: 1° Ada Ester Pestana; 2° Ernesto Carrasco; 3° Carmen Mandile.
Acto en la Biblioteca; Leticia Corsiforti, Rosa Dolabjian y Pola Manso
La primera colección fue de 176 volúmenes, que donaron el señor Alberto Otamendi. Desde su fundación el 15 de agosto de 1959 y por varios años la comisión directiva estuvo presidida por la profesora "Pola" Manso de Torrico, que fuera rectora de la Escuela Normal de Quilmes y la principal impulsora para la creación de la biblioteca. Como integrante de la Acción Católica, desde el Centro Manuel Estrada, había sido parte, en 1944, de la creación de una entidad similar con el mismo nombre.
Acto en beneficio del Colegio San José. La Sra. Manso, Carlos Canale, Beatriz Guido, conversando Leopoldo Torres Nilsson. 11//4/1959

La actriz Elsa Daniel en la Biblioteca
La Sra. de Torrico entrega una medalla recordatoria del acto al director Torres Nilsson, a la derecha de este, su esposa la escritora Beatriz Guida y a su izquierda Elsa Daniel
LA CASA DEL ÁNGEL 
Cumplido el objetivo fundacional comenzaron una constante actividad cultural. El 11 de abril de 1958, en procura de fondos se proyectó la película La casa del ángel, seguida de a un debate, con la presencia en la sala de su director Leopoldo Torres Nilsson, su esposa, la escritora Beatriz Guido y la actriz Elsa Daniel.
Sin descanso siguieron las actividades iniciando un periplo que la Goyena nunca descuidó hasta la fecha.

EL SOL — Quilmes, Miércoles 12 de Agosto de 1959

El próximo sábado 15 se rea­lizará el acto de imposi­ción del nombre e inaugura­ción de la sala de lectura de la Biblioteca Popular “Pedro Goyena”. Han sido invitadas las autoridades
eclesiásticas, municipales y escolares del partido de Quilmes y prestarán su concurso, para realzar esta ceremonia inaugural los siguientes institutos educacionales: el curso de aplicación de la Escuela Nacional Normal Mix­ta “Alte. Guillermo Brown” presentará un número musi­cal; el Quilmes High School, danzas y canciones tradicionales escocesas e irlandesas; las escuelas provinciales N° 1 y 19 el teatro de títeres y la banda rítmica respectivamente. Se cerrará el acto con la actuación de un grupo de alumnos del Círculo Tradicionalista Argentino El Rodeo, interpretando danzas argentinas.
Cristaliza de esta manera el esfuerzo de la comisión en­cargada de organizar esta nueva biblioteca popular y cabe al Círculo Católico de Obre­ros de Quilmes, el mérito de esta iniciativa, con la  cual contribuye generosamente al progreso espiritual y cultural de la población, muy especial­mente de los niños y de los jóvenes a quienes dedicará la nueva biblioteca sus mayores afanes.
La Biblioteca “Pedro Go­yena” funcionará de lunes a viernes con el horario de 16 a 19.30, en la sede del Círcu­lo Católico de Obreros, N. Videla 321, Quilmes.
Círculo Católico de Obreros
La comisión directiva invita a todos sus asociados a la inauguración de la Biblio­teca. Popular “Pedro Goyena  acto que tendrá lugar el pró­ximo sábado 15 a las 15 en el local social de la entidad, N. Vidala 321, Quilmes.

 El 3 de octubre de 1959, se realizó en el viejo Teatro Colón de la calle Hipólito Yrigoyen la Fiesta de las Colectividades, la Goyena participó con el entremésEl Paso de las aceitunas” de Lope de Rueda, representado por alumnos de 1º año de la Escuela Normal ilustrando la conferencia del Prof. Leónidas de Vedia acerca de “La vida y la ficción”: (Izq. a der.) Raquel Sánchez (secretaria) María Eugenia Rodríguez, María Zulema Curto, Beatriz Brulich, Prof. Manzo, Susana Nicora y Eduardo Linares
¡POR LA SEDE!
Aún sin sede propia, pero con voluntad y entusiasmo, como se afirmó anteriormente, el 15 de agosto de 1959, abrió sus puertas oficialmente son sede propia hasta que en 1961, se instaló provisoriamente en una casa de la calle Videla 331, entre Brown y Alvear, de Quilmes, local cedido por la comisión directiva del Círculo Católicos de Obreros. Por diversos inconvenientes y controversias en 1961, debió cambiar de domicilio. La comisión solicitó un local al intendente - que pertenecía al partido radical intransigente - Rodolfo A. "Robín" López que, en uso de las facultades que le confería la Ley Orgánica Municipal, les cedió un local perimetral del entonces Mercado Municipal, sito en la manzana formada por las calles
Lavalle, Humberto Primo, Moreno y Olavarría. Primero el N° 5, sobre la calle Lavalle en un espacio de 6 metros cuadrados, cuyas paredes estaban totalmente cubiertas por estanterías de 30 cm de ancho. En el espacio restante estaban ubicadas las mesas de lectura y cuatro sillas. En los primeros tiempos atendía al público, formado en su mayoría por estudiantes del Departamento de Aplicación de la Escuela Normal y otras escuelas de la zona, los mismos miembros de la comisión directiva. 
Los mismos alumnos de la Escuela Normal y de otras escuelas secundarias de la zona colaboraban con la profesora Manzo que siempre tuvo mucho aliciente entre los jóvenes acondicionando el local del viejo Mercado; como vemos en la foto en plena tarea a Sánchez, Campolietto, Enrique Dodero, Chalo Agnelli (sacando las fotos, 1964), la misma Sra. Ana Manzo y el diácono Edgardo Fazzino (luego diácono de la Iglesia Católica) pintando estantes y preparando el pastón para revocar paredes.
Constantemente durante los ciclos lectivos alumnos de las escuelas primarias y secundarias del distrito hacían visitar guiadas por las breves instalaciones de la Biblioteca, según un proyecto de difusión de la lectura y el libro. Visitas que también servían para el juego y el esparcimiento en los amplios jardines que rodeaban el antiguo edificio del Mercado Municipal.

Se creó una Comisión Juvenil integrada por alumnos de las escuelas de la zona, primarias y secundarias, especialmente de la Escuela Normal que realizaron varias actividades como las visitas al Hospital de Quilmes con la Biblioteca Circulante (En la foto se señala a la Sra. Cristina Secco, actual tesorera) que funcionó desde 23 de diciembre de 1962. Proyecto de Mercedes Broeders, en colaboración con las hermanas del Rosario. La Sra. Broeders fue desde 1961, la primera bibliotecaria rentada, con un suelo de tan sólo $ 100; su actuación fue enorme. 
Actualmente el proyecto se continúa en el Hospital Julio Méndez de Bernal y está a cargo de la supervisión del mismo la presidenta de la institución Sra. Ana María Aispurú de Hurrel.

 Visita al Hospital Isidoro Iriarte con la Biblioteca Circulante en la foto Carlos Lezcano y Edgardo Fazzino que acompañaba a los miembros de la Comisión Juvenil
Lo reducido del espacio limitaba el servicio. Sólo se realizaban préstamos a domicilio con el perjuicio que esto ocasionaba al fondo bibliográfico. Durante el período que permaneció en este edificio, próxima al Departamento de Aplicación de la escuela Normal (hoy Escuela Primaria N° 84) donde funcionaba el terciario de dicha institución para la formación de maestros - profesores de enseñanza primaria y de enseñanza preescolar, en el turno vespertino, los alumnos concurrían en busca del abundante material bibliográfico de carácter pedagógico y didáctico con que contaba la biblioteca.
El Prof. Juan Carlos Lombán dando una conferencia sobre don Manuel Belgrano (circa 1972)
La biblioteca trabajaba de manera mancomunada con la Escuela Normal para facilitar la bibliografía nueva que se iba requiriendo año a año. Fue la primera biblioteca pedagógica que tuvo Quilmes hasta que se estableció la que aún funciona en el Centro de Investigaciones Educativas (C.I.E.) en la esquina de las calles Entre Ríos y Quintana, junto a la escuela Nº 17, en La Colonia. 




Desde el 25 de junio al 9 de julio de 1962, miembros de la comisión, socios y amigos participaron del programa de Canal 13 “Ayer noticias, hoy dinero” que conducía Juan Carlos Thorry, a beneficio de la Biblioteca

El 31 de mayo de 1963, ya contaba con alrededor 2500 libros. Se atendían consultas, préstamos de textos escolares y recreativos.[2]
Sede de Moreno y Olavarría
El 14 de julio de 1964, la municipalidad accedió a trasladar la biblioteca a un espacio de mayores dimensiones donde se pudiera brindar un servicio acorde con sus fines. Se le concedió el local N° 10 en la esquina de Humberto Primo y Moreno.
El 21 de julio de 1964, se inauguró el nuevo local del Mercado Municipal donde por tercera vez se trasladó la Goyena. El obispo de la diócesis de Avellaneda monseñor Jerónimo Podestá (1920-2000) bendijo las instalaciones de la nueva sede. En la oportunidad se contó con la visita del Prof. José Edmundo Clemente (1918 - 2013) fundador en 1956, de la Escuela de Bibliotecarios.
Allí permanece hasta el 31 de diciembre de 1969, en que se la envía a los locales Nº 19 y Nº 20 sobre la calle Moreno esquina Olavarría. En ese sitio albergó a la filial quilmeña del Instituto Begraniano creada por el Prof. Orlando Cella, Lía Mancedo, Lila Giordano de Campelo y la Sra de Torrico. En este periódico se hicieron muchísimas actividades pues el espacio era mayor. Dieron charlas el Prof. Juan Carlos Lombán, José Goldar, representantes de la SADE y de la Sociedad de Escritores de la Provincia Prof. Francisco Míguez, Claudia Dessy, Carlos González Feilberg, Gloria Mur, Teresita Ghiggeri, Prof. Carlos G. Maier, Prof. Orlando Cella, Prof. Rosa Bucich de von Schultz, Prof. Sara Cisneros Esnaola de Gómez Bello, José Abel Goldar, Víctor Roverano, Héctor Pereiras, Alfredo Dunet, etc.
Visita de José Edmundo Clemente (1962)

Desde 1977, desarrolla ininterrumpidamente tareas sociales, colaborando con escuelas de la zona y del interior, enviado ropa, calzado, alimentos no perecederos y libros. Uno de sus envíos tuvo como destino la lejana localidad de Esquina en la provincia de Corrientes y a la del Chaco. NUEVOS DESTINOS
El inconveniente de no contar con edificio propio reapareció en 1984, cuando la Legislatura de la provincia de Buenos Aires determinó la creación de Tribunales en Quilmes y se destino a ese fin el antiguo
edificio del mercado que ya no cumplía dichas funciones. El mercado municipal no fue tribunal de justicia, ni fue complejo cultural con sedes para cada una de las instituciones históricas, que tanta falta le hacía al distrito, ni Escuela de Bellas Artes, proyecto que tampoco prosperó, se lo canjeó a una empresa de supermercados, shopping y salas de cine por la construcción en la calle Alberdi del nuevo edificio municipal.
Recién en 1988, después de ver frustradas  varias propuestas alternativas dirigidas a las autoridades municipales y provinciales y de varias cédulas de desalojo, la Biblioteca Pedro Goyena debió abandonar la histórica Plaza Pintos o Plaza del Mercado, el edificio del Mercado Municipal. [3] Desarrollo su labor cultural durante 28 años en dichos locales cedidos por la Municipalidad, en dependencias exteriores del ex Mercado Muncipal, plaza General Guillermo Manuel Pinto.
Primera sede en la calle San Luis 885
La Sra. de Torrico y sus colaboradores reiniciaron el ingrato deambular por todos los rincones de Quilmes en busca de un espacio donde establecerse.
La municipalidad había hecho oídos sordos, lo mismo la Dirección General de Escuelas y el Gobierno de la Provincia. Se procuraba que las nuevas instalaciones estuvieran cerca de la Escuela Normal para continuar aportando el material pedagógico-didáctico. Pero los resultados fueron negativos.
Raúl Mazariego
A instancias de  la señora Carmen Mandile que recurrió al Club Social y Deportivo Alberdi y en una actitud generosa de  su presidente don Raúl José Mazariego, en nombre de su comisión directiva, ofreció una casa en la calle San Luis 885 (ex 149) esquina Larrea, donde la biblioteca reinició su accionar el 1 de enero de 1988. Así llegó la Pedro Goyena a La Colonia donde después de más de tres lustros continuó brindando un servicio cultural y educativo incalculable.
Club Alberdi
El Club Alberdi se hacía cargo del alquiler de la casa compuesta por área de préstamos y referencias, sala de lectura, sala infantil-juvenil, sala de procesos técnicos, depósito y un patio.
La Institución recibía un subsidio mensual de la Dirección de Bibliotecas de la Pcia. de Buenos Aires y otro anual de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares.
 El 16 de marzo de 1988, se inauguró el local de San Luis 885. La artista Rosa Dolabjian dona una de sus obras. Brindó una conferencia el Sr. Arias, vocal de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares (hoy CONABIP)
Poco después se trasladó a su actual emplazamiento  en San Luis 948, también una propiedad del Club Alberdi.

 En 1989, tras una consulta barrial se dieron cursos de tejido, telar, manualidades, costura, dibujo infantil, se realizaba la hora del cuento, responsabilidad de la narradora Gabriela Gutiérrez, también a cargo de un taller de narración oral. Recibe la visita de colegios a cuyos educandos las bibliotecarias introducen en los fundamentos específicos de la bibliotecología. 
La Municipalidad hasta 1990, abonaba el sueldo de las empleadas. La crisis económica en que sumió el país, recayó estruendosamente en lo cultural, que nunca fue prioridad para los gobiernos liberales y populistas que supimos conseguir en los últimas décadas. De todos modos la Biblioteca siguió reuniendo en sus instalaciones a personalidades del amplio espectro de la cultura, locales y de nivel nacional.

El 28 de agosto de 1999, la Biblioteca festejó con un acto cultural sus 40 años al servicio de la cultura. La presidenta señora Leonor Lezcano manifestó en dicho acontecimiento su gratitud a todos los que acompañaron a esta institución a lo largo de los años: “guiados tan sólo por un espíritu altruista y amor a la juventud venimos bregando en pos de la cultura y de la formación moral y espiritual de los jóvenes y también tratando de paliar en algo las distintas necesidades sociales de las comunidades alejadas de la urbe. Rogamos a Dios nos siga dando fuerzas, para continuar en esta tarea, en honor de nuestros predecesores como fueran su fundadora Ana Inés Manzo de Torrico y su benefactor Don Raúl Mazariegos junto a toda la Comisión Directiva del Club Social y Deportivo Alberdi que son quienes nos han dado el lugar que hoy ocupamos”

En dicha oportunidad el acto contó con la disertación de la Prof. Mirita Bollo Cabrios, quien habló sobre las bibliotecas populares; la Prof. Stella Maris Bertinelli disertó sobre Pedro Goyena; la Sra. Rosalía de Moro leyó una poesía de su autoría; el Conjunto Folklórico "Surco Argentino” amenizó la fiesta con danzas nativas, finalizando con el Pericón Nacional; el Prof. Alfonso García Vallano y Ernesto Trincheri, secretario y vice­presidente respectivamente de la Comisión Coordinadora de Actividades Culturales, entregó una placa recordatoria.

La Biblioteca recibió varias adhesiones y placas de: la Asociación Española de Quilmes, la Sociedad Italiana Cristoforo Colombo, el Club Social y Deportivo Alberdi, el H.C.D. de la Municipalidad de Quilmes, la Concejal María Elisa Ezquerra, las Bibliotecas Domingo Faustino Sarmiento", "Mariano Moreno", "José Manuel Estrada", "Juan Bautista Alberdi" de Solano, la Biblioteca Popular de Don Bosco; del Sr. Carlos Renison y Flia., C. C. Q., Comisión Coordinadora de Actividades Culturales de Quilmes y su órgano de difusión, "Quilmes Generando Cultura". Al finalizar se ofreció un vino de honor.
Sra. Leonor Lezcano, incansable trabajadora de la Goyena
La señora Lezcano junto a la profesora Palmira Bollo Cabrios y el Dr. Carlos Eusebi.
La Sra. Lezcano junto a Alejandro Storni, hijo de Alfonsina Storni
El Prof. Lombán, la Sra. Lezcano y la escritora profesora Stella Maris Bertinelli, autora de la biografía de Adela García Salaberry, "Roca 635"
Entre las bibliotecarias, personal a cargo y miembros de comisión administradora que pasaron por esta institución se identifican a: Zulema Lima, Susana Severini, Sandra Di Leo, Lidia Laczo de Manceñido, Prof. Leticia Corsiforti, Prof. Eloisa Porta de Bustamante, Beatriz Pagani de Elisiris, Leticia Calvo, Hernán Maldonado, María Claudia Sciutto, Patricia Beatriz Morón, la señora de Banchero, Beatriz Bossi, bibliotecaria durante diez años, y  la señora Leonor Lezcano, su directora y lúcida cabeza, también durante dos lustros. Fue una fiel y desinteresada colaboradora de la Goyena la concejal Cora Otamendi de Bucich.
La Comisión Administradora, el 8 de mayo de 2004, quedó conformada de la siguiente manera: presidenta, Elisa Leonor Lezcano; vicepresidenta, Leticia Rosa Corsiforti de Solís; secretaria, Alicia Beatriz Hermosi; prosecretaria, Marta Maestre; tesorera, Cristina Secco; protesorera, Silvia Noemí Violanti; vocales titulares: Adelina Devicentis y Susana Mantello; vocales suplentes, Lucrecia Falcón y Sofía Olejniczack y revisores de cuentas: Sabelia Cataldo y Edmundo Hermosi.



El 8 de diciembre de 2009 la celebró su cincuentenario en las instalaciones del Club Alberdi. En ese acto fueron homenajeadas las personalidades que son y fueron sostén de la institución, su presidenta Elisa Leonor Lezcano y la señora Leticia Corsiforti. (en la foto la bibliotecaria Beatriz Bossi, el director de este blog y la señora Lezcano.
Recordando las bibliotecas creadas en el barrio La Colonia durante el siglo XX, se observa que no superaron los 10 años de permanencia. La Biblioteca Popular “Pedro Goyena” a pesar de los contratiempos que intentaron frenar su cometido, superó las bodas de oro y sigue cumpliendo su labor cultural para la comunidad quilmeña y desde 1988 en La Colonia, [4] en la calle San Luis 948, cuenta con 250 socios y cerca de 18.000 libros; destinados a todos los niveles educativos, destacándose la colección psicopedagógica y además posee una hemeroteca de periódicos nacionales e internacionales. Atiende al público de 13 a 17 hs., brinda asesoramiento al lector,  realiza conferencias, exposiciones y certámenes.
La Pedro Goyena es custodia de la biblioteca de la Asociación Cultural Sanmartiniana de Quilmes. La categoría de Popular la abre a todo tipo de público sin distinciones y su colección de libros se sustenta con el mismo criterio. Además es sede de la agrupación Los Quilmeros y posee una amplia bibliografía referente a la historia
Actual CD Cristina Secco, Leonor Lezcano, María Laura Ferrer, Ana Aispurú y Chalo Agnelli
Hoy la CD está compuesta por: presidenta, Ana María Aispurú; vicepresidente, Chalo Agnelli; secretario, Daniel A. Hurrell; porsecretaria María Emma Colombini; tesorera, Cristina Secco; protesorera, María Laura Ferrer Secco; vocales titulares: Leonor, Lezcano y Sabrina Conti; vocales suplentes: Claudio Schbib y Juan José Corbalán; revisores de cuenta, Daniel Burmester y Verónica Ferrer Secco. Fueron colaboradores de la Institución, Lisandro Espejón y Juan I. Perozzi.
Lamentablemente esta extraordinaria labor de servicio en pos de la Educación y la Cultura, que realizan integrantes comprometidos de la comunidad quilmeña, no cuenta con apoyo oficial consecuente.  
Miembros de la agrupación Los Quilmeros: Alejandro Re, Juan José Corbalán, Chalo Agnelli, Claudio Schbib y Marta Oliva.
Muestra-homenaje del fotógrafo Carlos Scott realizado el 23 de marzo de 2013

En el año 2004, el municipio le retiró la única contribución que les brindaba, el sueldo de un empleado idóneo para atender al público; esta medida obligó a la institución a reducir el horario de atención. [5]
En 2012, se recibió de la Municipalidad un subsidio que permitió hacer arreglos como ampliar la sala de lecturas y de reuniones así como cerrar el patio para unir las salas de la planta alta con la planta baja.
Recientemente se realizó un homenaje al veterano fotógrafo Carlos Scott, junto con un exposición de retratos de los más representativos historiadores de Quilmes, muestra que fue ilustrada con una conferencia con apoyo visual titulada "Los Precursores de la Historia Quilmeña" a cargo del profesor Agnelli, director del blog homónimo, quien entregó diploma de "quilmeros" al Sr. Scott por su trayectoria, quien donó a la Institución las fotos expuestas en esta ocasión, y también recibieron la distinción las señoras Ana M. Aispurú y Cristina Secco por su constante, incansable y consecuente trabajo para la Biblioteca Popular Pedro Goyena.
En 2013, fueron muchas las actividades realizadas en la Biblioteca: con la Asociación Vasca de Quilmes, con la Agrupación Los Quilmeros, el Concurso de poema ilustrado y foto-poema que coordinó la artista plástica María Rizzo; un taller de guitarra, taller literario y un café literario que coordina la señora Nilda Deluca; la participación en la Feria del Libro organizado por el Centro de Intelectuales de la Provincia en la Casa de la Cultura como Consejo Asesor Permanente de Bibliotecas Populares. 

Las Salas de la Biblioteca son: el recibidor Ana Inés Manzo de Torrico con el Rincón Jorge Franquet; la Sala de Lectura tiene rincones: Leonor Lezcano, Flia. Cella-de Aldrich, Flia Cella-Isola, el rincón quilmeño que lleva el nombre del Profesor Juan Carlos Lombán, la Librería Sanmartiniana, donde se preserva desde hace 20 años la biblioteca de la Asociación Cultural Sanmartiniana de Quilmes. y la Sala de la planta alta que desde el año pasado lleva el nombre del escritor Julio Cortazar.  
En 2014, la Biblioteca inició el Ciclo de Historia y Cultura Vasca que se reeditó en 2015, a cargo del Prof. Luis Lúquez Minaberrigaray. Este último año se inició un programa radial EL QUILMERO FM junto con la Agrupación de Historiadores Los Quilmeros en la FM 106.5 radio Quilmes, conducido por la Sra. Ana Aispurú y el Prof. Chalo Agnelli. Se realiza el segundo curso
de Historia de Quilmes coordinando la actividad con la Biblioteca Popular Juan Martín Vilaseca, organizado por el Prof. Agnelli y del Lic. Alejandro Re, idóneo aborigenista local, de entrañable memoria por sus valores humanos e intelectuales. En su honor se bautizó "Jardín Alejandro Re" al espacio verde frente a la Biblioteca, se emplazó una "Apacheta" en homenaje a la Pachamama como distinción por las investigaciones históricas que el Prof. Re realizó sobre quilmes y acalianos y su libro sobre los "quipus", que su familia presentó en 2016, y se plantó un 'Sen del Campo', árbol donado por el Museo Histórico Regional Guillermo Enrique Hudson y la Asociación Amigos de Guillermo Enrique Hudson, instituciones representadas por la profesora María Rosa Mariani, el museólogo Rubén Ravera, director del Museo, y el editor Roberto Tassano.     
 Jurado del 1º Concurso de Poema Ilustrado y Foto Poema 2013:
(de Izq. a Der.) Chalo Agnelli, Ana Aispuru (miembros de C.D.) Fernando San Martín, Norma Cistaro, Mónica Cussotti, María Rizzo, Julio Bravo (sentados) Ludovico Pérez, Liliana Souza y María Rosa D´Elía Demetilla.
 Representantes del las Bibliotecas Populares de Quilmes en el Consejo Asesor Permanente de Bibliotecas Populares.
 Stand de las Bibliotecas Populares en la Feria del Libro organizada por el Centro de Investigaciones Educativas Quilmes, realizada en la Casa de la Cultura en 2012. (De Izq. a Der.) Chalo Agnelli, Lidia Sánchez de la Biblioteca Popular Don Bosco, Cristina Secco, Mirta Colombini y Ana Aipurú, de la CD de la B. P. P. Goyena.
 Taller de Computación, coordinado por Damián Novoa.
Durante el acto del 2º Concurso de Poema Ilustrado y Foto Poema realizado en el Museo de Artes Visuales Víctor Roverano en 2014. (De Izq. a Der.) Chalo Agnelli, Ana Aispurú, María Risso coordinadora general, Mirta Colombini, Daniel Hurrel y Cristina Secco.
ANTECEDENTES
En bien de la rigurosidad histórica y existió anterior a esta institución, otra Biblioteca Pedro Goyena. Fundada por el Centro Manuel Estrada de Quilmes el 27 de abril de 1944, por iniciativa de su Comisión Directiva que la condujo en sus comienzos y luego se formó una comisión propia que integraron en su fundación y por dos períodos. Pte. Axel Labourt; Vicepresidente, Pedro De Carli; Secretaria, Inés Espíndola; Tesorera, María Luisa Bonetti, Vocales: Pedro Harán y S. Sayg. El Centro de Jóvenes José Manuel Estrada había sido fundado el 24 de julio de 1938. Era una institución católica. Si bien era autónomo estaba subordinado a las autoridades de la parroquia de la Inmaculada Concepción y adherido a la Acción Católica de Quilmes. Esta biblioteca fue desapareciendo, en forma paulatina, aproximadamente a partir de 1950. Simultáneamente en 1944 el Centro de ex alumnos de Don Bosco de Bernal presidido por Edmundo Graniero, creo una subcomisión denominada Centro de Estudios Sociales Pedro Goyena presidida por el Prof. Raúl V. Torresi acompañado por: el Prof. Francisco Salustio, Osvaldo y Victoriano Tassano, el Dr. Domingo De Carli, José Ricci, Francisco Pampinella, Francisco Leymarie, Jorge Nizza y José Ricagno.


UBICACIÓN DE LA BIBLIOTECA POPULAR PEDRO GOYENA EN LA BARRIO LA COLONIA DE QUILMES:
EN ROJO LA BIBLIOTECA: CALLE SAN LUIS 948 E/ LARREA Y AZCUÉNAGA Y CLUB SOCIAL Y DEPORTIVO JUAN BAUTISTA ALBERDI, ESQ. DE LARREA Y SAN LUIS.
EN VERDE: (ARRIBA) 1 PLAZOLETA "SOBERANÍA NACIONAL" (BUSTOS DE JUAN MANUEL DE ROSAS Y DE EVA PERÓN ) AV. CARLOS PELLEGRINI E/ CANAL DE BEAGLE Y GRAN CANARIA
EN AMARILLO RADIO QUILMES FM 106.5 ESQ. DE ARISTÓBULO DEL VALLE Y C. PELLEGRINI 1º PISO.
(ABAJO EN VERDE) PLAZA "ARISTÓBULO DE VALLE" Y "PASEO DE LAS COLECTIVIDADES" (O "PLACITA DE LA COLONIA")
EN AZUL LA CASA-ARTE DE HEBE LIZ SCHWESTEIN, ESQ. DE TUCUMÁN Y ARISTÓBULO DEL VALLE.
VIOLETA A LA IZQUIERDA: ESCUELA Nº 22 "TOMÁS LIBERTI", REP. DEL LÍBANO Y SÁENZ PEÑA
(CENTRO) ESCUELA Nº 16 "GRANADEROS DE SAN MARTÍN"
AZUL ARRIBA A LA DERECHA: INST. "SAGRADA FAMILIA", INST. "FELIPE BENIZI" E IGLESIA PARROQUIAL DEL "SAGRADO CORAZÓN".
ABAJO: ESC. Nº 17 "LEONARDO ROSALES", CENTRO DE INVESTIGACIONES EDUCATIVAS Y ESCUELA E. MEDIA Nº 3 "FRANCISCO J. SALUSTIO"
ABAJO ESC. Nº 13 "GABRIELA MISTRAL", 12 DE OCTUBRE Y ANDRÉS BARANDA.

NOTAS

[1] Documentación del archivo de la biblioteca.
[2] Transcripciones de una reseña elaborada pro la Sra. Ana Inés Manzo de Torrico.
[3] Donde más tarde se levantó el lamentable edificio de un supermercado, reñido con todas las normas actuales de la arquitectura urbana. Que, un malhadado día, nos aportó cierta administración municipal sin respeto por el acontecer histórico, la conservación ambiental ni el desarrollo de los comercios vecinos; a pesar de la oposición de la comunidad que lo único que logramos, afortunadamente, fue preservar algunos queridos, añosos árboles.
[4] Datos obtenidos gracias a la generosidad de las Sras. Leonor Lezcano, Beatriz Bossi y la Prof. Leticia Corsiforti de Solís.
[5] Kultura en Quilmes, noviembre 2004. N° 6