FOTO DE TAPA: De derecha a izquierda, el presidente de la Nación Dr. Arturo Illia, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Dr. Anselmo Marini y el intendente municipal Sr. Ernesto Scrocchi, durante los actos celebratorios del 75° aniversario de la creación del Partido de Florencio Varela (Doto Archivo "El Varelense")
*PALABRAS CON DESPOJO. Amigos de lo ajeno destruyeron importantes archivos históricos
El
viernes 26 de abril de este año 2019, en horas de
la noche, tomé conocimiento de que una casa de mi propiedad había sido ocupada
por intrusos (un hombre, dos mujeres y niños). En
la propiedad, vivienda familiar de Romeo Rosselli y Graciela Linari, funcionaban la sede de un partido político, oficinas de Defensa del Consumidor y de una abogada que
realizaba trámites en forma gratuita para personas de escasos recursos.
Los usurpadores
procedieron a vaciar los muebles existentes,
destruyendo, volcando en un patio - a la
intemperie - y arrojando a la calle ropa,
libros, carpetas documentos, fotografías y publicaciones conservadas en el
lugar, que constituían un precioso material tanto del archivo de la revista
“Palabras con historia”, como del
archivo gráfico de “El Varelense” y del “Archivo de la
Imagen y la Palabra”, tareas desempeñadas
oportunamente por los propietarios de la vivienda.
El
despojo resultó en la destrucción de un material valioso, recopilado por más de
40 años por ambos periodistas y abre un vacío documental imposible de
recuperar.
Además,
en su ignorancia, los usurpadores destruyeron valiosos ejemplares de libros,
por ejemplo una antigua edición de la “Historia
Argentina” de Vicente Fidel López,
encuadernada en cuero; varios volúmenes, también añejos, de la “Summa Artis”, la “Historia del Arte” de José Pijoan o el añoso “Buenos Aires desde 70 años atrás”, de José Antonio Wilde. También, colecciones de ejemplares
de antiguas publicaciones locales que permitían reseñar una historia del
periodismo varelense.
Al destruir
la documentación del partido político pusieron en evidencia su brutal desprecio
por la vida en democracia y, al desaparecer los archivos de la abogada,
arrojaron al canasto testimonios de gestiones iniciadas por vecinos para
resolver problemas en forma legal.
Ignorancia,
brutalidad, soberbia puestas de manifiesto por un
grupo de personas que rompieron puertas, destruyeron y desaparecieron muebles
y equipos de sonido e improvisaron dormitorios en casa ajena para, finalmente -
por acción de una justicia que actuó diligente y rápidamente - ser expulsados y pasar a explicar sus acciones ante la
Policía local, que se hizo presente en respaldo de la decisión de la Fiscalía
de tumo.
Queda
ahora el sabor amargo de la intrusión, de la violación de un domicilio en el
que sólo había testimonios del trabajo qué, desde 1976, habían desarrollado en
el lugar Romeo Rosselli y Graciela
Linari, y de la apacible vida familiar que ambos periodistas y sus hijos
habían compartido allí.
Personalmente,
agradezco a los profesionales intervinientes, a los responsables de la
Fiscalía N° 6 y al personal de la Comisaría 1o, por haber
respondido sin demora ante nuestra denuncia, permitiéndonos recuperar un bien
adquirido con el esfuerzo y el trabajo de muchos años.
Con
dolor, sufrimos al ver la propiedad mancillada por inadaptados amigos de lo
ajeno. Intentaremos olvidar el agravio y limpiar de esta mancha los mejores
recuerdos de nuestra vida en esa casa. La del techo de tejas, el jazmín
amarillo desbordando el muro de la esquina y los ceibos al frente, escenario de
una vida con amor, de padres e hijos, de abuelos y nietos. Graciela Linari
NUESTRA "NOTRE DAME”
«Todas las miradas se dirigían a la parte superior de la Catedral... por
encima del rosetón central había una gran llama que subía entre los campanarios
con turbillones de chispas, una gran llama revuelta y furiosa...»
Así
describe Víctor Hugo (1802 - 1885) en el prólogo de su libro «Nuestra Señora
de París» (conocido como «El jorobado de Notre Dame»), un incendio en la
centenaria iglesia parisina.
Siglos
después, meses atrás, el fuego que la dañó seriamente, fue visto por el mundo
entero.
Aquí,
en este distrito del Gran Buenos Aires, una pequeña capilla, solitaria en
medio del campo agreste, que no lucía campanarios ni rosetones, ardió sin
testigos, hace diez años. Las lenguas de fuego abrasaron las paredes de
ladrillos viejos, amasados en barro, y las ancianas tejas llegadas de Francia
más de siglo y medio atrás.
Las
llamas, avanzando sobre el maderamen que las sostenía, pronto lo redujeron a
cenizas y escombros.
Más
de seis siglos separaban aquel monumento gótico europeo, testigo de grandes
hechos de la historia universal, de esta recatada iglesita que, sin oropeles ni
vitrales, dio origen a la libertad de culto en el país.
Allá,
a orillas del Sena, la sombra altiva de Napoleón coronado; acá, el fervor de
los pastores, desafiando soledades y distancias, para llevar la Palabra a
través de la pampa extensa
Fue Víctor Hugo,
también, quien propuso conservar “dos
monumentos antiguos mientras esperamos la construcción de otros nuevos”.
Aquí,
a años luz de aquella «Notre Dame» soberbia incendiada, antes y ahora, cabe el
interrogante: ¿reconstruir una «Notre Dame» moderna, que deje traslucir en su
estructura y en su estética la evolución de la historia de sus ocho siglos y
medio de vida, apelando a tecnología sofisticada?
¿O
debe seguir siendo una réplica del original?
En
Francia, «Notre Dame» es un símbolo.
En
Florencio Varela -en la provincia de Buenos Aires, en la República Argentina-
la Capilla Saint John (San Juan), es apenas un recuerdo, derruido y abandonado,
de una historia que fue y ya no es.
No
se la ha reconocido como símbolo; ni aquellos presbiterianos que la fundaron -y
la abandonaron
- ni aquellos otros que, feligreses de otros cultos,
la ignoraron. No era la más alta, ni la más amplia, sí era la más vieja de ese
culto en la Provincia.
Las
iglesias -
como algunos otros edificios - son pensados como monumentos que deben trascender a su
tiempo, no para asegurar su inmortalidad sino, más bien, para preservar lo
intangible: el contenido silencioso de un credo, la Palabra. Del
Dios que sea.
Otro
genio de la Humanidad, éste músico, Gustav Mahler, acuñó una frase que cobra
sentido frente a esos hechos: «La
tradición es mantener la llama, no adorar las cenizas».
Otra
llama, esa que no quema sino que enciende el espíritu de cada ser humano y
trasciende la materia.
Allá,
en París, planifican obras; aquí, en Florencio Varela, lloramos cenizas y
escombros.
*PALABRAS CON HOMENAJE Sebastián Campos, bombero, hay una calle para recordarlo.
*PALABRAS EDITORIALES Centenario, Doña Flora, una mujer arrolladora
*PALABRAS DE MUJER María Elena Walsh, femenina y feminista.
*PRIMER SIGLO (Para seguir con la historia reciente de Florencio Varela) 1966: Una Escuela Industrial al cumplir F. Varela 75 años (Pp. 7 a 10)
*PALABRAS CON MEMORIA Miguel Ángel Arrascaeta Un "valiente soldado", e la zona rural a las trincheras, en Malvinas (Pp. 11 a 13) Una nota que conmueve el alma y renueva la angustia y el dolor de tantas familias argentinas, que en aquel fatídico 1982, transcurrían días y noches con un único pensamiento. ¿Para qué? ¡Para alimentar la vanidad y la soberbia de una lacra militar que se creyeron los salvadores de la patria y lanzaron a jóvenes a esa trampa mortal de la que tantos, como Miguel Ángel Arrascaeta no volvieron!
(Testimonio
recogido por la agrimensora Analía Hebe Fariñas en enero de 2009; que desde el
N° 183 "Palabras con Historia" publica, sobre la participación, en la
Guerra del Atlántico Sur, de los jóvenes conscriptos varelenses fallecidos en
combate)
*PALABRAS PARA LEER, VER Y ESCUCHAR con libros, fotografías, artes plásticas, talleres de lectura, el Jardín del Recuerdo de la Sociedad Civil Mi Pueblo, Fiesta de la Miel en el Museo Hudson, despedido a un amigo y ferias pro-Hospital "Mi Pueblo".
*PALABRAS CON EVOCACIÓN Hace más de seis décadas una alumna de 6° grado evoca a Eva Perón, al año de su muerte.
"En el baúl
de los recuerdos, entre álbumes de fotos amarillentas y antiguos libros de
lectura, encontré un viejo cuaderno de 1953, testimonio de mis años escolares.
En sus páginas, la evocación de las fechas del natalicio y el fallecimiento de
Eva Perón - el 7 de mayo de 1919 y el 26 de julio de 1952, respectivamente -
cumplida de acuerdo con los planes de estudio de la época en las escuelas
públicas de la ciudad de Buenos Aires.
A un año de la
muerte de la 'Abanderada de los Humildes' yo cursaba el 6o grado, el último de
la enseñanza primaria.
Aquel 7 de mayo
de 1953, la jomada escolar se inició con la clase de geometría, en la que
aprendimos a reconocer un cuadrilongo (o rectángulo) y a averiguar su
perímetro y superficie y en la hora siguiente hablamos del Día de la Minería,
instituido para guardar memoria de otro 7 de mayo, pero de 1813, fecha en la
que se redactó la primera ley de fomento de la actividad minera en el país.
Tras el recreo
largo de la media mañana, después del mate cocido con leche y la factura con
la que merendábamos, pasamos a conmemorar el 'nacimiento de la Jefa Espiritual
de la Nación' (en este mayo cumpliría 100 años), copiando un capítulo de su
libro 'La razón de mi vida' y concluimos la jornada redactando una composición
sobre el otoño: 'Lluvia de hojas'.
El 24 de julio -
fecha próxima a la de su fallecimiento - la primera clase, dedicada a
aritmética, aprendimos sobre el peso específico de los elementos; luego, en la
hora de Lenguaje recibimos nociones de ortografía - homónimos y
parónimos - y en la de Religión, el tema fue la Santa Misa.
Para evocar la
fecha de su deceso - Evita tenía apenas 33 años - transcribimos en el cuaderno
algunas de sus expresiones, rescatadas de discursos pronunciados en su muy
breve, pero efectiva vida política al lado de su esposo, el general Juan
Domingo Perón, presidente de la República." G.L.
SU PENSAMIENTO
“Abrazada a la
Patria, todo lo daré, porque hay pobres en ella todavía, porque
hay tristes, porque hay desesperados, porque hay enfermos”.
“Mi alma lo sabe, mi
cuerpo lo ha sentido. Pongo junto al alma de mi pueblo mi propia alma. Le
ofrezco todas mis energías, para que mi cuerpo sea como puente tendido hacia la
felicidad común.”
"Palabras con Historia Año 16 - N° 184, Mayo de 2019. Graciela Linari
Compilación Chalo Agnelli
Todos los números de Palabras con Historia pueden hallarse en la Biblioteca Popular Pedro Goyena