lunes, 25 de agosto de 2014

CIEN AÑOS - 1914-2014 - LA GOYENA RINDE TRIBUTO A CORTÁZAR



La Biblioteca Goyena adhiere a los múltiples recordatorios que se vienen y van desarrollando en memoria de Julio Florencio Cortázar que nació el 26 de agosto de 1914, hace 100 años, en Bruselas, Bélgica, donde su padre estaba a cargo de la oficina comercial de la Embajada Argentina.
Volvió de Brusela a los cuatro años, se crió junto a su madre y su hermana con un padre ausente, y vivió en Argentina más de tres décadas dando clases de literatura en pueblos del interior, cultivo un incipiente vínculo con la revista “Sur”, en la que publicó algunos ensayos
Un buen día resolvió buscar el crecimiento literario en otros rincones del mundo y París cargaba con una profusa tradición al respecto. Tenía 37 años.
Julio Cortázar que murió en el invierno parisino del 12 de febrero de 1984, tenía 69 años, aquí, como es obvio, era ve­rano. 
CORTAZAR UN CLÁSICO
En los 30 años de su partida, al decir de Jorge Aulicino, [1] Cortázar se fue descubriendo, reformulando, definiendo desde distintas orientaciones que fueron surgiendo en la literatura enclenque que estas últimas décadas van desgranándose; pues el “Boom de los `60” y ciertos remanentes que prosiguieron en los `70, se desdibujaron fatalmente.
Sin embargo en la obra de Cortázas se han renovado lectores, impermeables a cualquier revisión crítica a que se lo sometió años atrás. Cortázar es ya, en el siglo XXI, indudablemente, un Clásico que se va actualizando constantemente a su época.
Cortázar se propuso a través de cuentos, novelas y poesía, dar un paso más en el camino de deslindar un idioma argentino para la literatura. Su intención explícita fue “encontrar un lenguaje litera­rio que llegue por fin a tener la misma espontaneidad, el mis­mo derecho que nuestro her­moso, inteligente, rico y hasta deslumbrante estilo oral”. De este modo “desembocaremos algún día en esa admirable li­bertad que tienen los escritores franceses o ingleses de escribir como quien respira y sin caer por eso en una parodia del lenguaje de la calle o de la casa.” También se había propuesto modificar los procedimientos narrativos: manipulación de cortes, fragmentación, superposición  de tiempos. Su tablero de comando para leer Rayuela (1963) requiere “lectores cómplices”, lectores que entendieran el código; la novela se puede leer relegando papeles prescindibles, pero si se elige ese camino el derrotero general es otro. El artificio está a la vista. Sin duda Cortazar vino a romper ese cliché en el que abundaban las editoriales argentinas que publicaban best sellers para la clase media, vidas y obras de una clase de enriquecidos que se llamaban “aristocracia” y no era más que una burguesía émula de lo que nunca fue; con una corte de autores que coqueteaban en su torno para rasguñar un poco de fama. [2]
Señaló que su camino era inverso al de los simbolistas franceses, sobre los que dio cla­ses durante su paso por la Uni­versidad de Cuyo (1944-45); “La realidad, como la imaginaba Mallarmé, debía culminar en un libro; en París nació un hombre para quien los libros debían culminar en la realidad” escribió el cubano Roberto Fernández Re­tamar.
Hasta el momento de “El perseguidor”, incluido en “Las armas secretas” sobre el saxofonista Charlie Parker, dice Cortázar: “Me sentía satisfecho con invenciones de tipo fantástico. En ese cuento dejé de sentirme seguro. Abordé una problema de tipo existencial, de tipo humano…” Y esta preocupación continuó en sus libros pos­teriores, entre los que incluye Los premios y Rayuela.
RAYUELA
Rayuela desató un fenómeno sociocultural de identificación en los
sesenta […] La popularización de Oliveira y sus preocupaciones e ideas era la popularización en las capas medias de la sociedad de un estado de cosas en la cultura contemporánea transmitida a través de personajes argentinos reconocibles porque hablaban como intelectuales y estudiantes reunidos en un café de la avenida Corrientes. 
El existencialismo sartreano impuso modas: suéteres negros de cuello alto, cuevas de jazz. El movimiento beat creó fasci­nación: Burroughs y Ginsberg se leían por algo más que el pla­cer estético. Desde Baudelaire y hasta comienzos de siglo, los poetas alimentaron una moda,  un tipo social: el dandy. ¿Qué agrega o qué quita que durante unos años, cortos por lo demás, algunos hayan vivido sus fanta­sías de ser Oliveira y la Maga, personajes que algo recogían de su tiempo, aunque las lle­varan hasta la trivialidad? […]
Fue el gran renovador que no se renovó a sí mismo. A los setenta, no estaba escribiendo la segunda parte de su Fausto, como Goethe a los ochenta; no estaba escribiendo su genial obra póstuma ¿Esto le quita al­go a lo bailado? […]
En los primeros cuentos de Cortázar se quiso ver una “me­táfora” del peronismo desde el antiperonismo. Había más detrás de esos cuentos; algo más que alegoría - estafes la palabra correcta y no metáfora - una cultura de la capas medias pa­catas, de perversidades ocultas, chismorreos tras las persianas, de instituciones pecaminosas y sombrías como el zaguán - “Us­ted no conoce el infierno si no ha estado en una callecita de Liniers a las tres de la tarde de un día de febrero”-. De este averno nacen textos fantásti­cos, qué más, pero no necesa­riamente alejados de lo hu­mano, como dijo para auto flagelarse (“yo había mirado muy poco al género humano hasta que escribí “El perseguidor”)
Para la discusión habría  que considerar si el sentido político de su expatriación fue la huida el peronismo de esa asfixia. Y si la resolución del asunto – más allá del romanticismo auténtico de su militancia – no fue positiva para este hombre de casi dos metros de altura, identificado hasta física y gestualmente con la adolescencia que vino a despedirse a Buenos Aires, sin pompas oficiales ni homenajes ni reverencias de discípulos, dos meses antes de su muerte.
HOY CORTÁZAR
A partir de esa fecha comenzaron  en nuestro país y el mundo los halagos oficiales, los homenajes y reverencias post-mortem y cientos de discípulos que enarbolan sus frases y su infinidad de retratos… Cortázar sin lugar a duda fue el escritor del siglo XX más fotografiados. 
BIBLIOGRAFÍA QUE SE PUEDE HALLAR EN LA GOYENA
1933.- Presencia. Poemas, con el seudónimo de Julio Denis. M
1949.- Los reyes. Poema dramático
1951.- Bestiario. Cuentos.
1958.- Final del juego Cuentos.
1959.- Las armas secretas. Cuentos.
1960.- Los premios. Novela.
1962.- Historias de cronopios y de famas. Relatos y ocurrencias.
1963.- Rayuela. Novela.
1966.- Todos los fuegos el fuego. Cuentos.
1967.- La vuelta al día en ochenta mundos. Relatos, ensayos y poemas.
1968.- 62 Modelo para armar. Novela- : collage.
1968.- Buenos Aires, Buenos Aires. Textos de Cortázar y fotos de Alicia D’Amico y Sara Fació.
1969.- Ultimo round. Notas y ocurrencias.
1971.- Fameos y Meopas. Poesía.
1972.- Prosa del observatorio. Poesía en prosa.
1973.- Libro de Manuel. Novela.
1973.- La casilla de los Morelli.
Compilación de Julio Ortega de algunos fragmeritos de Rayuela y dé otros textos teóricos de Cortázar.
1974.- Octaedro. Cuentos.
1975.- Fantomas contra los Vampiros Multinacionales. Historieta.
1977.- Alguien que anda por ahí. Cuentos.
1977.- Ceremonias. Cuentos.
1978.- Territorios. Cuentos
1979.- Un tal Lucas. Cuentos.
1980.- Queremos tanto a Glenda Cuentos.
1982.- Deshoras. Cuentos.
1983.- Los Autonautas de la Cosmopista. Relato de un viaje con paradas en los estacionamientos de la autopista a Massella, escrito en colaboración con su mujer. Carol Dunlop.
1983.- Nicaragua, tan violentamente dulce. Testimonio de sus estadas en Nicaragua
1984.- Salvo el crepúscolo. Poemas reunidos por el propio autor.
1985.- Iconografia. Documento fotográfico de la vida de Cortázar.


 Compilación y compaginación Prof. Chalo Agnelli
FUENTE
 “Todos los fuegos de Julio Cortazar” de Jorge Alucino, Clarín Cultura y Nación del jueves 10 de Febrero de 1994, Pp. 2 y 3.
REFERENCIAS

[1] Jorge Ricardo Aulicino es un poeta y periodista argentino. Nació en 1949 en Buenos Aires. Se formó en el taller literario Mario Jorge De Lellis. Dio talleres de periodismo en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad del Centro de la provincia de Buenos Aires. Fue subdirector y columnista de la Revista Ñ, suplemento cultural del mismo diario hasta 2012. Creó el blog de poesía en castellano y poesía traducida "Otra Iglesia es Imposible" 
[2] Agnelli, Ch. “De Beatriz Guido y Mujica Láinez a Bernardo Verbitsky y Gómez Bas... y viceversa (o de ‘Barrio Gris’ y ‘Villa Miseria también es América’ hasta ‘La Casa’ y ‘El Incendio y las Vísperas’)” Ensayo. Ed. Buenos Aires Poesía. Buenos Aires, 1985.  

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