sábado, 12 de diciembre de 2015

HAIKU I y II DE BEATRIZ PIEDRAS

por Chalo Agnelli

En esa noche en pos de la Literatura (así con mayúscula), que fue el lunes 5 de octubre en la Biblioteca Nacional, durante la presentación del libro "La rebelión de los árboles" de Liliana Guaragno, me encontré con  Beatriz Piedras, una tenue (me propongo rescatar los adjetivos calificativos tan denostados los pobres) poeta quilmeña que logró manifestarse íntegramente con el trazo del haiku. De eso hablamos y me prometió que me haría llegar su “Haiku I y II” un libro que conviene tenerlo siempre a mano cuando el ruido no nos deja escuchar el sabor de las cosas simples. Así lo hizo por intermedio de otra amiga de las letras, Iris Gardelliano. Ahora “Haiku I y II” está en nuestra Goyena para quienes deseen adentrarse en este género milenario que el Oriente acomodó tan bien en nuestra tierra. 
Tenerlo en las manos ya es un conato de paz interior con esa tinta delicada como el mismo haiku, obra de Sonia Otamendi. Líneas breves de elocuencia sutil. 
Y para ‘dejar que ocurra”, Liliana Guaragno nos dice en el PRÓLOGO:
"Si el haiku une el matiz y el 'breve instante' de una sensación o un sentimiento y es necesario “dejar que ocu­rra” para que el pincel, o, en este caso, la palabra respon­da a ese momento, - aunque en uno de los poemas Beatriz Piedras niegue esa apuesta: “Pequeña flor/Ni pincel, ni palabra/ que la contenga” -, su búsqueda con la fuerza de lo breve logra esa unidad con un poder sugerente que se va deslizando de uno a otro poema, con la continuidad necesaria y las palabras justas que hacen que en nuestra lectura vaya surgiendo en nosotros ese punto casi incan­descente, casi un haz de silencio que nos une con ese ins­tante y el matiz sutil. No son casuales los versos 'Tan silenciosa/ después de la tormenta/ la voz del haiku”, poema que da fin a Haiku I, u otro del mismo libro: “Como la nieve/sin tocar el silencio/se despoja la flor'.
Blanco y silencio. El silencio, una aspiración de la poesía, en Mallarmé, también en un ensayo de Borges. La virtud del espacio vacío y de lo que resuena en estos poe­mas. “Una bandada/pinta blanco en el blanco/del plenilu­nio” se lee en Haiku II. Blanco sobre blanco que nos recuerda la pintura de Fra Angélico.
Pero entre ambos libros, que hasta ahora circularon en forma artesanal, y hoy se editan aunados, se abre el tiem­po de escritura - aunque 'siempre es ahora'-, y la bús­queda se renueva. Los cambiantes matices, las certezas como un punto, y un yo en soledad, mínimo y frágil -indispensable en el arte, no sólo del haiku -, que recorre aspectos de la naturaleza y da respuesta, toma otro lugar, igualmente despojado en Haiku II, al incluir la ciudad y su gente, las calles y la miseria, pero también logra hacer sur­gir la grandeza de “desvaneciendo sombras” porque otra vez el verso tiende a 'un haz de luz'. 'Desde el vitral', desde cierta religiosidad personal, aparece 'Teresa', o 'la escritura de Dios' que también habitan nuestro mundo, como lo habitan, si así lo queremos esos momentos de silencio y de luz en el instante.
Breves, despojados, los tres versos - a veces dos - de los haikus se multiplican en el eco íntimo y plural de ese instante en que lo poco se vuelve humilde pero brillante y poderoso". Liliana Guaragno
Noventa y cinco haikus, 95 tintas que Botella al Mar, la editorial fundada en 1947 por aquel poeta gallego rebelde que fue Arturo Cuadrado junto al pintor Luis Seoane.  publicó en 2008 

CONOZCAMOS UN POCO MÁS A BEATRIZ PIEDRAS

Sabemos que nació en Quilmes en 1936. Publicó "Haiku I" (1994) y "Haiku II" (1998) en ediciones artesanales, y "Poemas" (1996) en Edición de Autor. Algunos Haiku han formado parte de "Poesía para mi mochi­la" (1995, Ed. Braga), "Lengua y Literatura II y III" (Ed. El Ateneo, 1989 y 1990 respectivamente), así como de "Haiku en el mundo", "Poesía internacional" (1996, Tokio, N. York, Londres), en la revis­ta "Francachela", "Vientos del Sur". Participó de Exposiciones de Hai­ku en el Centro Cultural de la Embajada Japonesa, dictado de cur­sos de Haiku para maestros de escuelas primarias de la provincia de Buenos Aires, y clases en el ISFD N° 50 de Berazategui (2003, 2004), organización de lecturas y charlas para escritores. Desde 2002 dicta cursos en la Escuela Primaria del Instituto Argentino-Japonés Nichiagakuin. Fue Coordi­nadora y expositora en la Convención de Cultura Argentino-Japo­nesa (Área Literatura, 2001, 2002 respectivamente). Fue aprte de la organización de tres de las Ferias del libro de más elevado nivel que tuvo Quilmes: "Borges y los libros" (1996), y "Guillermo Enrique Hudson, el hombre que celebraba a los pájaros" (1999), "Cultura italiana" (2004) En la foto que acompaña este texto vemos un momento de la Feria "Borges y los libros" en que visitó Quilmes la señora María Kodama, albacea de la obra borgeana, junto a Leonor Lezcano presidenta de la Biblioteca Popular Pedro Goyena y Beatriz Piedras quien acompañó a la esposa de Borges.
Dictó, además varios ciclos de conferencias: "La literatura en el mundo" (1999), "El escritor y su palabra" (2000), "Tensiones filosóficas" (2001), invitando a escritores, ensayistas e investigadores de la literatura y la filosofía.
Fudamentalmente Beatriz Piedras, "Tati" - como le dicen afectuosamente sus amigos -,  es y ha sido una consecuente divulgadora de la literatura y es una de las más rigurosas autoras del género haiku; al nivel que el quilmeño Guillermo Enrique Hudson llevó en lengua inglesa nuestras  tradiciones y constumbres del siglo XIX al Japón, Beatriz Piedras nos trae el 'vórtice' de la cultura y las tradiciones japonesas a la Argentina.



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