por Chalo Agnelli
En esa noche en pos de la Literatura (así con mayúscula), que fue el lunes 5 de octubre en la Biblioteca Nacional, durante la presentación del libro "La rebelión de los árboles" de Liliana Guaragno, me encontré con Beatriz Piedras,
una tenue (me propongo rescatar los adjetivos calificativos tan denostados los
pobres) poeta quilmeña que logró manifestarse íntegramente con el trazo del
haiku. De eso hablamos y me prometió que me haría llegar su “Haiku I y II” un libro que conviene
tenerlo siempre a mano cuando el ruido no nos deja escuchar el sabor de las
cosas simples. Así lo hizo por intermedio de otra amiga de las letras, Iris
Gardelliano. Ahora “Haiku I y II”
está en nuestra Goyena para quienes deseen adentrarse en este género milenario
que el Oriente acomodó tan bien en nuestra tierra.
Tenerlo en las manos ya es un conato de
paz interior con esa tinta delicada como el mismo haiku, obra de Sonia
Otamendi. Líneas breves de elocuencia sutil.
Y para ‘dejar que ocurra”, Liliana
Guaragno nos dice en el PRÓLOGO:
"Si
el haiku une el matiz y el 'breve instante' de una sensación o un sentimiento y
es necesario “dejar que ocurra” para que el pincel, o, en este caso, la
palabra responda a ese momento, - aunque en uno de los poemas Beatriz Piedras
niegue esa apuesta: “Pequeña flor/Ni pincel, ni palabra/ que la contenga” -, su
búsqueda con la fuerza de lo breve logra esa unidad con un poder sugerente que
se va deslizando de uno a otro poema, con la continuidad necesaria y las
palabras justas que hacen que en nuestra lectura vaya surgiendo en nosotros ese
punto casi incandescente, casi un haz de silencio que nos une con ese instante
y el matiz sutil. No son casuales los versos 'Tan silenciosa/ después de la
tormenta/ la voz del haiku”, poema que da fin a Haiku I, u otro del mismo
libro: “Como la nieve/sin tocar el silencio/se despoja la flor'.
Blanco
y silencio. El silencio, una aspiración de la poesía, en Mallarmé, también en
un ensayo de Borges. La virtud del espacio vacío y de lo que resuena en estos
poemas. “Una bandada/pinta blanco en el blanco/del plenilunio” se lee en
Haiku II. Blanco sobre blanco que nos recuerda la pintura de Fra Angélico.
Pero
entre ambos libros, que hasta ahora circularon en forma artesanal, y hoy se
editan aunados, se abre el tiempo de escritura - aunque 'siempre es ahora'-, y
la búsqueda se renueva. Los cambiantes matices, las certezas como un punto, y
un yo en soledad, mínimo y frágil -indispensable en el arte, no sólo del
haiku -, que recorre aspectos de la naturaleza y da respuesta, toma otro lugar,
igualmente despojado en Haiku II, al incluir la ciudad y su gente, las calles y
la miseria, pero también logra hacer surgir la grandeza de “desvaneciendo
sombras” porque otra vez el verso tiende a 'un haz de luz'. 'Desde el vitral',
desde cierta religiosidad personal, aparece 'Teresa', o 'la escritura de Dios'
que también habitan nuestro mundo, como lo habitan, si así lo queremos esos
momentos de silencio y de luz en el instante.
Breves,
despojados, los tres versos - a veces dos - de los haikus se multiplican en el
eco íntimo y plural de ese instante en que lo poco se vuelve humilde pero brillante
y poderoso". Liliana Guaragno
Noventa
y cinco haikus, 95 tintas que Botella al Mar, la editorial fundada en 1947 por
aquel poeta gallego rebelde que fue Arturo Cuadrado junto al pintor Luis
Seoane. publicó en 2008
CONOZCAMOS UN POCO MÁS A BEATRIZ PIEDRAS
Sabemos que nació en Quilmes en 1936.
Publicó "Haiku I" (1994) y "Haiku II" (1998) en ediciones artesanales, y "Poemas"
(1996) en Edición de Autor. Algunos Haiku han formado parte de "Poesía para mi
mochila" (1995, Ed. Braga), "Lengua y Literatura II y III" (Ed. El Ateneo, 1989 y
1990 respectivamente), así como de "Haiku en el mundo", "Poesía internacional"
(1996, Tokio, N. York, Londres), en la revista "Francachela", "Vientos del
Sur". Participó de Exposiciones de Haiku en el Centro Cultural de la Embajada
Japonesa, dictado de cursos de Haiku para maestros de escuelas primarias de la provincia de
Buenos Aires, y clases en el ISFD N° 50 de Berazategui (2003, 2004), organización
de lecturas y charlas para escritores. Desde 2002 dicta cursos en la Escuela Primaria del
Instituto Argentino-Japonés Nichiagakuin. Fue Coordinadora y expositora en la
Convención de Cultura Argentino-Japonesa (Área Literatura, 2001, 2002
respectivamente). Fue aprte de la organización de tres de las Ferias del libro de más elevado nivel que tuvo Quilmes: "Borges
y los libros" (1996), y "Guillermo Enrique Hudson, el hombre que celebraba a los pájaros"
(1999), "Cultura italiana" (2004) En la foto que acompaña este texto vemos un momento de la Feria "Borges y los libros" en que visitó Quilmes la señora María Kodama, albacea de la obra borgeana, junto a Leonor Lezcano presidenta de la Biblioteca Popular Pedro Goyena y Beatriz Piedras quien acompañó a la esposa de Borges.
Dictó, además varios ciclos de conferencias: "La literatura en el mundo" (1999), "El escritor y su palabra" (2000), "Tensiones filosóficas" (2001), invitando a escritores, ensayistas e investigadores de la literatura y la filosofía.
Fudamentalmente Beatriz Piedras, "Tati" - como le dicen afectuosamente sus amigos -, es y ha sido una consecuente divulgadora de la literatura y es una de las más rigurosas autoras del género haiku; al nivel que el quilmeño Guillermo Enrique Hudson llevó en lengua inglesa nuestras tradiciones y constumbres del siglo XIX al Japón, Beatriz Piedras nos trae el 'vórtice' de la cultura y las tradiciones japonesas a la Argentina.
Dictó, además varios ciclos de conferencias: "La literatura en el mundo" (1999), "El escritor y su palabra" (2000), "Tensiones filosóficas" (2001), invitando a escritores, ensayistas e investigadores de la literatura y la filosofía.
Fudamentalmente Beatriz Piedras, "Tati" - como le dicen afectuosamente sus amigos -, es y ha sido una consecuente divulgadora de la literatura y es una de las más rigurosas autoras del género haiku; al nivel que el quilmeño Guillermo Enrique Hudson llevó en lengua inglesa nuestras tradiciones y constumbres del siglo XIX al Japón, Beatriz Piedras nos trae el 'vórtice' de la cultura y las tradiciones japonesas a la Argentina.
Con el honor y el orgullo de ser su ahijado certifico el hermoso recuerdo de "Tati" que tan bien ha escrito Chalo Agnelli. Muy agradecido.
ResponderEliminarDaniel Farina
Gracias Daniel Farina por tus conceptos. Beatriz Piedras ha dejado para la cultura quilmeña y nacional, un patrimonio literario invalorable. Creo que ni ella, en su humildad, tiene conciencia de ello. Muchas gracias.
EliminarDaniel, me gustaría saber más datos biográficos de Beatriz Piedras porque coordino un Taller Literario de la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso" en Morteros, provincia de Córdoba y acabo de descubrirla. Me encantaron los haikus que pude ver aquí y en otros sitios de internet. Voy a compartir algunos de ellos. Tengo la fecha de nacimiento y lugar, pero no sé qué fue de su vida. Saludos cordiales y espero que leas este comentario. Muchas gracias por adelantado.
EliminarEstimada Marta, perdón el retraso de esta respuesta. No volví a mirar esta publicación en mucho tiempo. Y hoy que preparao una exposición de esculturas que se unen con poesía tomé una de ella y buscando páginas para armar un QR, volví a esta. Hace unos mese que no le hablo a Beatriz. Ella vive en Caballito ahora y no sale mucho de su casa. Le haré saber de su interés. Un gran cariño en forma de poesía
EliminarDanie!
Excelente e imprescindible biobiblio de Beatriz Piedras, querido Chalo. Agradezco el pincel fino de tu mirada que descubre y desencubre, los perfiles acallados de la historia viviente de nuestra comunidad.
ResponderEliminarQue honor y orgullo tengo de saber que tuve a la mejor maestra que se puede tener en 7 grado !!!
ResponderEliminar