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viernes, 24 de mayo de 2019

PALABRAS CON HISTORIA N° 181, FEBRERO DE 2019

Cuatro nuevos números recibió la Goyena de la revista varelense de la periodista e historiadora Graciela Linari, "Palabras con Historia": 181; 182; 183 y 184. Y como solemos hacer describiremos en mínimamente sus contenidos. Estas y toda la colección de Palabras con Historia están a disposición de los interesados en la Biblioteca Popular Pedro Goyena de lunes a viernes de 9 a 15 hs. Y quienes quieren comunicarse con la redacción de la revista deben hacerlo a palabrasconhistoria@yahoo.com.ar
La foto de tapa del N° 181 es una página de la publicación del periódico "Nueva Era" del 30 de enero de 1941, en la que se reproduce el plano que acompaña el expediente de la sucesión de Brígida de la Cruz.


En el año 1805, don José Ricardo Godoy es­tablece una estancia en sus campos, adquiridos ese mismo año a don Cristóbal E. Bellido y doña Justa Suárez, que denomina Orqueta - Cu­ra, respondiendo al origen del nombre por el cual eran conocidas esas tierras en aquel enton­ces.
La estancia Orqueta - Cura abarcaba una superficie de 1870 hectáreas, 23 áreas y 58 centiáreas 58 hectáreas y en su límite noroeste, un brazo de agua conocido entonces por el nombre de Arro­yo de Gaete, formaba una horqueta con otro  afluente de menor caudal. Esta característica topográfica de esas tierras, fue quizás, el ori­gen de tal denominación. Con el correr de los años, y producida la muerte de Don José Ricardo Godoy y la de su señora esposa, Doña Brígida de la Cruz de Go­doy, esas tierras se dividen en fracciones que se adjudican a los respectivos herederos, Jua­na Godoy, Román Godoy, Inés Godoy, Felipe Godoy, Sinforosa Godoy de Collazo, Hilario Go­doy y Rosalía Godoy de Contreras.
* PALABRAS CON DEPORTE: En 1979, el club "Defensa" y el club "Nahuel" pensaron unirse.
FUE EN FEBRERO… 
El domingo 18 de febrero de 1855 abre sus puertas para permitir el acceso de sus primeros fíeles la Capilla consagrada a St. John, primera del culto presbiteriano en la provincia de Buenos Aires, construida en Quilmes (hoy territorio de Florencio Varela)
Oficia la ceremonia ese día el Reverendo James Smith., un pastor que, desde la ciudad viaja regularmente a la zona rural del Distrito para llevar la Palabra y establecer un nexo entre los devotos del culto dispersos en el ámbito provincial. 
Han transcurrido ya treinta años desde que aquel puñado de escoceses emprendieran la aventura de cruzar el océano y asentar sus hogares en esta tierra virgen, que les abrió los brazos en cordial acogida y aceptó que aquí, en completa libertad, pudieran celebrar el oficio divino, en sus casas particulares o en sus propias iglesias y capillas.
Pasaron ya treinta años de esta historia de trabajo, de sacrificio y de fe. De desencuentros, abandonos y partidas. De sequías, rebaños y cosechas.
Pero prevalece en ellos, como incentivo para los descendientes de aque­llos antepasados que quedaron en la isla lejana, aquellos que les legaron el credo de su tierra natal, la idea de construir su iglesia. 
Aquellos, los que habían llegado al Río de la Plata en 1825 y se habían instalado en Monte Grande, en la primera y única colonia de escoceses que llega a estas orillas, tras la batalla de Puente de Márquez -el 25 de abril de 1829- comienzan a dispersarse.
 Fallecidos los más ancianos, muchos de sus descendientes han tomado otro rumbo en busca de mejores horizontes. Y es allí donde destaca la figura del Reverendo Smith quien, a caballo, bajo el sol ardiente o la lluvia impiadosa, desanda leguas en busca de fieles para su rebaño. 
La población angloparlante ha ido disminuyendo en los cuarteles sureños, antaño dedicados a la ganadería ovina y, en consecuencia, también ha dismi­nuido notoriamente la actividad, probablemente por “agotamiento del eufóri­co ciclo del lanar que se iniciara a mediados del siglo XIX en la econo­mía nacional”. (1) 
Gradualmente, el ganado bovino ha ido ganando espacio al tiempo que va modificándose, también, la conformación poblacional. La tierra, lentamen­te, va pasando de las manos de los escoceses e ingleses a las de italianos y españoles; se incrementan la agricultura cerealera y la ganadería vacuna, para producción lechera. 
Profundamente religiosos, los presbiterianos, perseverantes y austeros, aúnan esfuerzos y, treinta años después de su desembarco en esta tierra fértil y generosa, coronan su anhelo y abren, en este desolado rincón de la pampa bonaerense, su iglesia. La primera en la Provincia, consagrada a San Juan - para ellos St. John- en un febrero, hace 164 años. 
(1).- Levoratti, Jorge H. - “Los orígenes de Florencio Varela —1830/1918— Ed. Estilo Gráfico - Témperley – 1996 
* PALABRAS CON MEMORIA: José Luis Korpic, en los '70, informando por Monteagudo. 
* PALABRAS CON DESPEDIDA: OSVALDO BAYER, UN HOMBRE DIGNO QUE “SE FUE EN SU LEY” 
Eligió la fecha exacta...” - dijo su hijo en la carta de despedida. Se fue en su ley -añadió. “Estoy convencido de que sus prisas se debieron a la realidad del país. Había jurado que iba a llegar ‘molestando ’, como decía, hasta los cien años."
... Pero la realidad lo venció, ya no tenía explicaciones por lo que leía en los diarios y escuchaba en las calles.
Era la tarde del 24 de diciembre. “Como buen anarco - explica su hijo - y para joder a todos los que prendíamos las velas de un arbolito verde... se fue jodiendo a la Iglesia."
Para mí, una más que abrevó en su pensamiento y en su
conducta, se fue un prócer. Un hombre pensante, consecuente con sus ideas, respetuoso de su profe­sión, ésa que me llevó a conocerlo a mediados de los ’60, cuando mediaba en un conflicto surgido en el matutino “El Mundo”, el ya desaparecido tabloide de Editorial Haynes. Y yo, apenas una voluntariosa estudiante de periodismo por aquellos años, tuve el privilegio de charlar con él, cara a cara... Su cabello aún no era blanco pero sus ojos sí eran azules y transparentes... color de cielo. Su discurso, claro; su palabra, fuerte...
Aún no era el autor de “Los vengadores de la Patagonia trágica” su libro, más conocido como “La Patagonia rebelde” (1); ni el defensor de “Las putas de San Julián” (2)... Tampoco el que incitaba al derrocamiento de los bronces en que cabalgaba Roca por tierras usurpadas... sentires éstos que germinaban ya en su mente y que fue sembrando por años para contagiar anhelos de libertad e igualdad.
Necesitaba conocer más verdades... ” -dice la carta. No tenía tiempo para esperar” - continúa la esquela - porque tiene que sentarse a tomar un café con su compañero Rodolfo, con su amigo Haroldo, con Paco (3).... También quiere anotar la historia de la desaparición y asesinato de Klaus, porque la de Elizabeth (4) ya la había descubierto y denunciado."
 Pero, sobre todo, esperaba juntarse con todos los anónimos que lucharon por creer en una justicia terrenal, por no haber claudicado, por no darse por vencidos. A esos anónimos que luchan todos los días. Sin aparecer en los diarios. A esos a los que el Viejo siempre escuchó y les dio voz. 
“Viejo querido, gracias por todo lo que nos enseñaste, como hijos, como militantes, como ciudadanos, como seres humanos”. 
Cierra la carta su hijo, en la que expresa el sentimiento plural de sus hermanos, con un abrazo.
Yo, apenas una más, abrazo en mi memoria su figura, atesoro su ejemplo y guardo, por siempre, la gratitud y el respeto que Osvaldo Bayer supo ganarse en su larga vida.
GRACIELA LINARI
1.- La obra abarca cuatro volúmenes, los tres primeros publicados en la Argentina entre 1972 y 1974 y el último, publicado en Alemania en 1978, adonde Bayer debió exiliarse luego del golpe de marzo de 1976. 
2.- Bayer hace mención de un grupo de mujeres que, en esa localidad patagónica, se negaron a atender sexualmente a los militares que actuaban en la represión de los obreros lugareños. 
3.- Se refiere a Rodolfo Walsh, Haroldo Conti y Paco Urondo, hombres de letras desaparecidos durante el gobierno militar iniciado en 1976. 
4.- Cita a dos estudiantes -ella alemana y él argentino- asesinados por el gobierno de facto por facilitar la salida del país de ciudadanos perseguidos por la dictadura militar.
* PRIMER SIGLO: 1963: Cinco comisionados hasta que, en julio ¡elecciones" (4 páginas que continúan desarrollando la historia de Florencio Varela desde sus orígenes hasta recién...)
* PALABRAS PARA LEER, VER Y ESCUCHAR: Obras de arte y un libro de hsitoria al cumplir Florencio Varela 128 años. 
Anuncio de la presentación del libro "La Estancia de la familia de Félix de la Cruz" una obra de la agrimensora Analía H. Fariñas.

Presentación que se concretó el 7 de diciembre de 2018 en la Sociedad Civil Mi Pueblo de Florencio Varela.
* EN PALABRAS CON HISTORIA (Pp. 13 a 15)  Graciela Linari se extiende sobre este libro:

Trescientas páginas, organizadas en nueve capítulos, nos cuentan una historia de cuatro generaciones que transitan su vida a lo largo de tres siglos. Tal el contenido de “La Estancia de la Familia de Félix de la Cruz” (Origen del Partido de Florencio Varela), un documentado libro de Analía Hebe Fariñas editado re­cientemente por su autora, con la colaboración de su hermana Adriana, paciente fotógrafa e ilustradora de la obra.
Analía, agrimensora, reconoce que nunca fue escritora y que no es profesora de historia, es “simplemente, una investigadora afi­cionada que desea compartir los conocimientos recabados en los distintos archivos históricos”.
Y lo hace bien. Con dedicación, rigurosidad, capacidad ana­lítica y curiosidad latente para plasmar, en esta obra, una compleja saga que arranca en la segunda mitad del siglo XVIII con el matri­monio de Félix Lorenzo de la Cruz - iniciador de esta historia - y María Margarita Marques, celebrado en la antigua parroquia provisoria del Curato del Pago de la Magdalena, hoy parroquia de la Inmaculada Concepción, en Quilmes, en 1752.


Ver en EL QUILMERO del martes, 20 de enero de 2015, “SIMPLE Y MÍNIMA...” ERA LA CASA DE TEJA – FLORENCIO VARELA (COLABORACIÓN) 

Ver en EL QUILMERO del viernes, 7 de diciembre de 2018, "LA ESTANCIA DE LA FAMILIA DE FÉLIX DE LA CRUZ" POR ANALÍA H. FARIÑAS

 * PALABRAS CON OPINIÓN: 2019. Año Internacional de las Lenguas Indígenas "No podrán detner el sonido del viento..." 

A efectos de llamar la atención sobre la necesidad de conservar, revitalizar y fomentar las lenguas indíge­nas a nivel nacional e internacional, el Foro Permanente de las Cuestiones Indí­genas -durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 2016 proclamó el 2019 como el Año Interaacional.de las Lenguas Indígenas. 

Actualmente la UNESCO, entidad encargada de velar por la cultura y la edu­cación de los países miembros de las Naciones Unidas, estima que el 43 % del to­tal de las más de 6.000 lenguas nativas del mundo está en peligro de extinción y que, aunque los pueblos indígenas cons­tituyen menos del 6% de la población mundial, aún se hablan más de 4.000 len­guas. 

AL OTRO LADO DE LA CORDILLERA

Desde Chile, las mujeres indíge­nas, orgullosas de su lengua e identidad, convocan a una campaña cuyo eslogan afirma que “no podrán detener el sonido del viento, el ruido del agua, ni menos tu palabra e invitan a todos los pueblos a unirse en defensa de ellas.

Carlos Montemayor, escritor mexi­cano, recalca que las lenguas indíge­nas presentan otro orden estético, más complejo, con una gama más amplia de valores sonoros, con modelos milenarios que aún siguen vivos en discursos cere­moniales". 

En este sentido vale aclarar que, en sus ceremonias, los pueblos origina­rios se comunican con los espíritus de la naturaleza, un acto que refleja la voz de compromiso de la gente con su historia, su filosofía y con la existencia misma, como ocurre en el “ngillatum” mapuche.

Reafirma este concepto la doctora en Lingüística Elisa Loucon, de la Uni­versidad holandesa de Leiden, quien señala que, “para los indígenas, el mundo está vivo y la Tierra no sólo respira sino que habla, da anuncios, se deja leer y los pueblos aprenden de estas señales; saben leer las nubes, los terrenos, los rayos y mucho más. 

“A diferencia de ello – prosigue - Occidente ha olvidado el lenguaje de la naturaleza, por el contrario, ha usado su propio lenguaje para explicar su do­minio sobre la Tierra. Esta diferencia hace que exista un abismo de distancia entre ambos mundos; los occidentales en vez de profundizar su conocimiento so­bre las lenguas indígenas, las han des­plazado, menospreciándolas como ‘dia­lectos’, en el sentido de ‘no lenguas’, arrogándole a su propia lengua una absurda superioridad, sabiendo que to­das las lenguas son iguales, puesto que todas sirven para comunicarse”.

Ajuicio de la doctora Loucon la recuperación de los conocimientos de la historia pasa necesariamente por la re­cuperación de las lenguas y los pueblos están conscientes de esta necesidad y realidad que les afecta, entre ellos el racismo y la discriminación. Quienes lo ignoran no valoran las lenguas indíge­nas ni aprecian su belleza ni sus aportes y su ignorancia maniobra para mante­ner a los pueblos en silencio”.



Publicación extractada de “El Desconcier­to”, Chile

8 de enero de 2019



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