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viernes, 18 de octubre de 2013

FRANCISCO FERRER GUARDIA - CUADERNO MANUSCRITO - EL PENSAMIENTO ANTIMILITARISTA Y LA ESCUELA MODERNA


Si curiosidad buscamos en nuestra Biblioteca Goyena, curiosidades encontramos a granel. Nuestra tesorera Cristina Secco animada por el mismo espíritu bibliólatra que no agita a todos, halló un libro enteramente manuscrito que precisamente se titula, "Cuaderno Manuscrito" y en su subtítulo se resume el tema que encierra "Recapitulación de Pensamientos Antimilitaristas" - Publicación de la "Escuela Moderna" - Barcelona Calle de Bailén núm 70 - 1903
Ese es el año de edición, 1903, o sea que ya cuenta 110 años en perfecto estado de conservación. Por cierto que acostumbrados a la letra de imprenta, se hace dificultosa la lectura y activado por el fervor bibliográfico me puse a investigar.
REFERENCIAS
La Escuela Moderna era una institución de enseñanza racional creada en España por Francisco Ferrer Guardia. En la Biblioteca Virtual Antocha (http://www.antorcha.net) se detalla todo lo referente a este pedagogo español, sus ideas y su Escuela Moderna.
Los objetivos de esta Escuela se exponían en su programa pedagógico:
 La misión de la Escuela Moderna consiste en hacer que los niños y niñas que se le confíen lleguen a ser personas instruídas, verídicas, justas y libres de todo prejuicio.
Para ello, sustituirá el estudio dogmático por el razonado de las ciencias naturales.
Excitará, desarrollará y dirigirá las aptitudes propias de cada alumno, a fin de que con la totalidad del propio valer individual no sólo sea un miembro útil a la sociedad, sino que, como consecuencia, eleve proporcionalmente el valor de la colectividad.
Enseñará los verdaderos deberes sociales, de conformidad con la justa máxima: No hay deberes sin derechos; no hay derechos sin deberes.
En vista del buen éxito que la enseñanza mixta obtiene en el extranjero, y, principalmente, para realizar el propósito de la Escuela Moderna, encaminado a preparar una humanidad verdaderamente fraternal, sin categoría de sexos ni clases, se aceptarán niños de ambos sexos desde la edad de cinco años.
Para completar su obra, la Escuela Moderna se abrirá las mañanas de los domingos, consagrando la clase al estudio de los sufrimientos humanos durante el curso general de la historia y al recuerdo de los hombres eminentes en las ciencias, en las artes o en las luchas por el progreso.
A estas clases podrán concurrir las familias de los alumnos. 
 Portada
 Vale la pena conocer dónde se adquirió el libro. Señala el sello que fue en la "Cigarrería, librería e imprenta" de Bautista Fueyo, quien también fue editor, por ejemplo publicó en el país "La lucha de clases" del anarquista español Ricardo Mella. Las cigarrerías eran comercios de ventas de periódicos y libros, sobre todo si sus propietarios eran de "izquierdas". Serían lo que hoy se denominan "multirrubros". El Paseo de Julio a partir del 28 de noviembre de 1919 pasó a denominarse Leando N Alem (Ordenanza Nº 520), de modo que el libro fue adquirido antes de esa fecha y un buen día llegó a Quilmes y recuperó vuelo en la Goyena, hoy, a 110 años de su edición.
INTRODUCCIÓN
La Advertencia Editorial está escrita de puño y letra del mismo Ferrer y al pie figura su firma:
"Advertencia Editorial. Al facilitar a los niños las formas más corrientes y vulgares de la escritura, como medio de relación indispensable en la sociedad hemos dejado aparte las mil insignificancias que interesan particularmente a los individuos y que suelen ser objeto de los cuadernos manuscritos destinados a las escuelas y hemos creído preferible fijar la base de un criterio y hasta de un carácter. Buscando como realizar nuestro propósito se nos viene a mano un libro francés titulado `Guerre Militarisme', recopilación de pensamientos, fomado por Juan Grave poniendo a contribución teorías filosóficas, literatura e historia, destinada a marcar con precisión exacta cuanto de irracional y de antisocial se encierra en la guerra y el militarismo. 
Pareciónos (sic) material utilísimo y de buena ley para fortalecer los sentimientos de justicia aun no pervertidos de la infancia y para prevenirla contra las sugestiones interesadas y malévolas de los privilegiados y creyendo además interpretar cumplidamente las aspiraciones del Profesorado libre que en Ateneos, Círculos de estudios sociales, Centros obreros y Escuela libres y laicas se dedica a inculcar en las infantiles inteligencia las ideas de justicia, formamos el presente 'Cuaderno Manuscrito'.
La Escuela Moderna, pues, lo edita confiada en la bondad de su propósito y en la benevolencia de cuantos Profesores y Profesoras juzguen que la guerra es la más criminal aberración de los hombres y el militarismo la reunión de sus ejecutantes, ambos sostienen el privilegio dominante en la sociedad actual; y pongan empeño en demostrar que la paz, fundada en la justicia social, es el mayor bien a que puede aspirar la humanidad, y la fraternidad de la sociedad futura su mejor recompensa. Por la Escuela Moderna" (y su firma)
El libro contiene 37 textos, redactados cada uno por un escribiente distinto. No indica quién transcribe, sí el autor del pensamiento; algunos de los más conocidos son: La Bruyere, Carlos Richet, Tolstoi, Emilio Zola, Voltaire, Flammarion, Herbert Spencer, Ernesto Renan, Anatole France, etc. La variedad de las letras es una curiosidad más:
Este último texto de Voltaire con que se cierra el libro es el más apropiado para aludir a la absurda condición humana. Si bien es mucho lo que ha avanzado la humanidad en cuanto al humanismo, a las ciencia, la tecnología, la medicina, pero que poco en cuanto al respeto por el otro, a esa máxima que nos inculcaron del "amor al prójimo". Los prójimos están acotados a los intereses monetarios, el color de la piel, el status social, el sexo y otras mezquindades.
 FRANCISCO FERRER GUARDIA
En catalán Francesc Ferrer i Guardia nació en Alella el 14 de enero de 1859. Fue un militante y pedagogo libertario que recogió la tradición moderna iniciada por Rousseau en el siglo XVIII, contraria a la autoridad y a la cosmovisión religiosa, para adaptarla al anarquismo y el librepensamiento. Fue aprendiz en un comercio de harinas cuyo dueño le inscribió en clases nocturnas y le inició en los ideales republicanos. De formación autodidacta, estudió a fondo la doctrina de Francisco Pi y Margall y las tesis internacionalistas. 
De familia muy católica y monárquica, reaccionó como profundamente anticlerical e ingresó en la logia masónica Verdad de Barcelona, con la cual también tuvo desacuerdos.
 Hasta la década de 1890 continuó siendo republicano, pero a partir de entonces comenzó un viraje hacia el anarquismo.
En 1886, apoyó el pronunciamientoTeresa Sanmartí y cuatro hijos.
Después de la separación de su primera esposa, en 1899, se casó con Leopoldine Bonnard, maestra librepensadora y enérgica activista, con la que recorre Europa y juntos conciben los conceptos educativos anarquistas que luego Ferrer aplicará en España.
 “Francisco Ferrer i Guardia: Una Vida por la Libertad” es un documental emitido por el Canal 33 de España en 2004. Narra la vida del pedagogo y librepensador y la puesta en marcha de su proyecto (www.elciudadano.cl)
Una herencia  de un millón de francos que le legó una antigua alumna, Ernestina Meunier, hizo posible que pudiera llevar a cabo su proyecto en Barcelona, donde inauguró en agosto de 1901, la Escuela Moderna con un proyecto práctico de pedagogía libertaria, que le acarreó la enemistad con los sectores conservadores, monárquicos y con la Iglesia Católica, muy poderosa en España.
La Escuela Moderna funcionó hasta 1909. Tuvo escolarizados a más de un centenar de niños de ambos sexos, practicándose así la educación mixta, algo inédito en la España de aquellos tiempos.
Gran partidario de la huelga como arma revolucionaria editó a su costa el periódico La Huelga General. En 1906 cuando Mateo Morral perpetró el atentado frustrado contra Alfonso XIII, se cerró la Escuela Moderna y Ferrer fue encarcelado acusado de complicidad, al término de los cuales fue absuelto. Intentó volver a abrir la Escuela Moderna, pero no le fue posible y al año siguiente se trasladó a Bélgica donde fundó la Liga Internacional para la Educación Racional de la Infancia, cuyo presidente honorario fue Anatole France. En 1908, editó la revista de la Liga L'Ecole rénovée en Bruselas, pero posteriormente la traslada a París donde retoma la actividad de su editorial y continúa editando el boletín de la Escuela Moderna.
En junio de 1909 regresó a Cataluña y fue detenido, acusado de haber sido el instigador de una revuelta anticlerical, tras la cual Ferrer, debido a sus pocas amistades estratégicas y su antigua vinculación con Mateo Morral, fue declarado culpable ante un tribunal militar y a las 9 de la mañana del 13 de octubre de 1909, fue fusilado en el foso de Santa Amalia de la prisión del Montjuic. Tenía 50 años.
Ferrer Guardia no tuvo relación con los hechos; los tribunales militares lo acusaron y condenaron sin pruebas fehacientes. 
Contra los que tanto luchó, los militares y su irracionalidad, fueron sus verdugos vindicativos, pero sus ideas y su espíritu de lucha por la dignidad humana prevalecieron.

 Monolito colocado en 1990, en Barcelona, por el Ayuntamiento de esa ciudad, en reparación por el infame crimen contra Ferrer y Guardia "un hombre que murió en defensa de la justicia social, la fraternidad y la tolerancia."
Esta nota es un ejemplo claro de cómo un libro viejo nos llevó a una incursión bibliográfica novedosa y de fuerte contenido social y humano. 
Archivo Cristina Secco
Bibliógrafo Chalo Agnelli
Biblioteca Popular Pedro Goyena
agosto/octubre, 2013
bibliotecapopularpedrogoyena@yahoo.com.ar
L a V. de 13 a 18 hs. - 4224-8162

jueves, 17 de octubre de 2013

RECONOCIEMIENTO AL CIE Y PARTICIPACION DE LA GOYENA EN IV ENCUENTRO DE BIBLIOTECAS POPULARES

Concluída, el sábado 12 de octubre, la conferencia del profesor Alejandro Re y la entrega de premios por el concurso Historia de Quilmes 2013, se distinguió con un diploma a las autoridades del Centro de Investigación Educativa, Mabel Raggi y Claudia González por la gentil invitación que hicieron a las Bibliotecas Populares del Quilmes para participar con un stand en LIBROQUIL 2013, la primera Feria del Libro que se realizó en la Casa de la Cultura la semana del 23 al 27 de setiembre.
 En el acto recibieron de la CONABIP, Comisión Nacional de Bibliotecas Populares, el certificado por la participación de los miembros de la Comisión Administrador de la Goyena en el IV Encuentro Nacional de Bibliotecas Populares "Inclusión digital para compartir el futuro" que se llevó a cabo los días 18. 19, 20 y 21 de setiembre de 2013 en el predio de Tecnópolis. En la foto Cristina Secco, tesorera; Ana Aispurú, presidenta y Chalo Agnelli, vicepresidente.

martes, 15 de octubre de 2013

DIVERSIDAD CULTURAL EN LA GOYENA


Conmemorando el Día de la Diversidad Cultural, el sábado 12 de octubre próximo pasado a las 18hs., profesor Alejandro Re, especialista en el tema de nuestros pueblos originarios e integrante de la Agrupación Los Quilmeros, ofreció una sustanciosa conferencia con apoyo visual sobre: "Influencia Inca en la cultura de los pueblos Quilmes y Acalianos".
El Prof. Agnelli presentando a Alejandro Re.

 El profesor Re. Detrás la bandera de los quilmeros
Lo numerosa concurrencia que se amuchó en el reducido espacio de nuestra Biblioteca conoció las señales que a través de materiales concretos dejan en evidencia la mano de la civilización incaica en
nuestros antepasados, quilmes y acalianos, quienes con su compulsivo desarraigo crearon la multiétnica y multicultural ciudad - y partido - de Quilmes.
El "Día del Respeto a la Diversidad Cultural" es el nombre que recibe en Argentina el día 12 de octubre (anteriormente denominado "Día de la Raza"), a partir del decreto presidencial Nº 1584 publicado el día 3 de noviembre de 2010 y firmado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
En Colombia, en Chile, en algunos países de Centroamérica aún se celebra el denominado Día de la Raza que en la Argentina fue instaurado por el presidente Hipólito Yrigoyen en 1918.
Así, durante 92 años se celebró en la Argentina el Día de la Raza que nuevas, amplias, esclarecidas y humanas interpretaciones de la Historia, denominaron luego, “Día del Encuentro de Civilizaciones” y hoy "Día del Respeto a la Diversidad Cultural". 
Se nos ocurre pensar que el 13 de octubre debe instituirse como el “Día de la Resistencia Indígena y Popular”, ya que el día 12 llegó el fiero, incivilizado conquistador e, inmediatamente, los pueblos originarios, reaccionaron con una  resistencia que quilmes y acalianos sostuvieron durante más de 150 años, hasta que en noviembre de 1665 el gobernador del
Tucumán Alonso de Mercado y Villacorta le puso fin, aprovechando que la prolongada conflagración había agotado su potencia de lucha, su convencimiento libertario y su autosuficiencia social y económica. Fue el último cacique Martín Iquín. Los Quilmes y Acalianos fueron vencidos en la batalla de noviembre de 1665, pero no fueron derrotados porque en nosotros los quilmeños y quilmeros continúa la lucha por esos derechos libertarios e independentistas, pues los peligros del colonialismo persisten renovados en el neoliberalismo que el capitalismo del Fondo Monetario Internacional nos impuso en la fatídica década del `90 y hoy el Mercado Común Europeo flagela a la vieja Europa.
"Los restos arqueológicos prehispánicos, hoy uno de los más importantes de Argentina, revelan cómo los quilmes pudieron resistir durante tanto tiempo. Las construcciones trepan sobre la ladera del cerro Alto del Rey hasta la cima, desde donde podía observarse la llegada de cualquier extraño al territorio con tiempo para preparar la defensa." (foto y texto Jorge Blanco)
 
Chalo Agnelli
Comisión Administradora
de la Biblioteca P. Pedro Goyena
Fotos: Rodolfo Cabral

lunes, 30 de septiembre de 2013

LA LECTURA, LA LITERATURA, LA HISTORIA, LOS LIBROS Y LAS BIBLIOTECAS - UNA AVENTURA PERSONAL

 

El martes 24 de setiembre de 2013, el escritor y poeta Claudio Pérez, responsable del Plan Nacional de Lectura me invitó a dar una charla a educandos y educadores en Libroquil 2013, [1] sobre los libros y la lectura como mi experiencia personal. Este es el texto de la conferencia con que me presenté en ese encuentro. Chalo Agnelli


«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.» 

Recordé este párrafo inicial de la novela “Historia de dos ciudades de Charles Dickens (1812-1870), publicada en 1858, conversando recientemente con conocidos acerca de la situación política del mundo actual. Y se me ocurrió que la literatura es atemporal y abre puertas a otras manifestaciones de la condición humana. Intentaré explicar que es esto de leer para mí y el sentido que tiene y las emociones que me produce. 
Esta novela la leí a los 14 años. Y fue un disparador frenético hacia Francia, la Revolución Francesa, Inglaterra, fue un desborde vertiginoso hacia la historia y la literatura francófila y
angloparlante. Y así otros autores llegaron señalados por Dickens; Balzac, Zola, Stendhal, Dumas, Flaubert… en ese orden y Walther Scott, Daniel Defoe, Virginia Wolff con su “Orlando”.
Si bien ya antes, durante mi primera niñez, me habían superado las cerca de 30 novelas de Salgari, algunas de Julio Verne, muchos libros de la colección Robin Hood de Ed. Atlántida; Louis May Alcott, autora que habían leído mis hermanas: “Mujercitas”, “Hombrecitos”, “Ocho primos”… Digo “habían leído” pues ya, para esa época, ellas, mis hermanas, incursionaban en la novelística de Jane Austen, Vicky Baum, Daphne de Maurier y a escondidas “El Segundo Sexo” (1949) de Simon de Beauvoir.
Pero antes de las aventuras de Salgari que heredé de mi hermano, hubo una literatura infantil,
Constancio C. Vigil y su "Tagapatos", “El mono relojero”, Misia Pepa” (hoy dirían infanto-juvenil una palabra compuesta que me suena horriblemente delictual) veintidos textos terriblemente moralizante que ayudaba a los pequeños de la época a ser buenos, honestos, limpios, obedientes, respetuosos con los adultos y carne fresca para el diván el psicólogo.
Fui un lector compulsivo de historietas, hoy llamadas cómics. En esa época no estaba bien visto leer historietas, si superabas los 15 no tenían que confesar que te gustaban... hoy sigo leyéndolas.
Y volviendo a la primera referencia, la del párrafo inicial, esa ilación que me producía la lectura era
un impulso incontenible a nuevos textos, a la búsqueda del libro que me completara la idea que me presentó una lectura para afirmarla, confirmarla.
Las lecturas se me sucedían en cadena a investigaciones geográficas, históricas, filosóficas, musicales, plásticas, religiosas, ideológicas… biografías; sí, leí muchas biografías y aún hoy
sigo leyéndolas. Recientemente una historiadora amiga Maxine Hanon publicó en dos volúmenes una biografía de Eduardo Wilde, una personalidad de la historia argentina por quien, desde que leí la biografía que de él escribió el Dr. Florencio Escardo, me sedujo absolutamente.
El "Wilde" de Maxine ya está en un estante preferencial de mi biblioteca junto con otros del mismo apellido, como el de su tío nuestro José Antonio Wilde de quien hice yo la biografía; entre otras muchas de muchas personalidades, sobre todo quilmeños, que se reunen en el blog EL QUILMERO
En el artículo “El elogio del encuentro” de Horacio Barcía, publicado en ADN Cultura del diario La Nación, el 26 de abril de 2008, este
autor escribió: Un lector no consume pasivamente un texto; se lo apropia, lo interpreta, modifica su sentido, desliza sus fantasías, sus deseos y sus angustias. Y es allí, en esos viajes, donde un lector se construye.” 
Efectivamente fui un lector desaforado. Era inevitable ya que la mía era una familia de lectores compulsivos. Y yo, el menor de 6 hermanos, leía todo lo que leían ellos y mis padres y mi abuela materna, que fue la que me enseñó a leer a los 5 años.
Por eso - entre otras cosas - la escuela me aburría soberanamente y confieso que quizá por eso no fui un buen educando - lo que no influyó para que fuera educador durante 40 años -; lo que me interesaba era volver a casa a continuar leyendo lo que había tenido que abandonar irremediablemente por la escolaridad primaria y luego la secundaria que aproveché mejor pues en las clases de “Castellano” - como se llamaba antes la materia, luego “Literatura” y más cerca en el tiempo “Comunicación” -, en esas clases de la profesora y escritora Julieta Quebleen, tuve la oportunidad de conocer a los clásicos; como conocí con el profesor Rodolfo Merediz, que había otra historia por afuera de los manuales oficiales y debidamente eviscerados.
Hoy en día muchos de mi generación reniegan de aquellos programas de Literatura - en algunos casos con razón por el abuso que se hacía de ella -: el Siglo de Oro Español o la Literatura Argentina de la generación del 37; “La Celestina”, Lope de Vega, Gracián, Góngora y Quevedo, el Mio Cid, el Arcipreste de Hita…
Ellos me llevaron a rechazarlos e incurrir, por ende, en los autores del boom de los `60: Asturias, Cortázar, Vargas Llosa, García Márquez, Aguedas… Pero, lúcidamente – cosa rara para un adolescente - no dije ¡”la literatura es aburrida, no leo más!”; dije: ¡”esto me es extraño, buscaré otros autores!”… Y salí ganando.
Sí. Mi balance actual es que fui afortunado de conocer aquellas obras clásicas en su momento pues ahora no las podría leer, por ajenas al gusto que se me fue formando con los años, que es bastante ecléctico y con frecuencia desando viejas lecturas y esquivo un tanto las nuevas, salvo de
autores que sigo cada vez que publican una nuevo trabajo, como Arturo Pérez Reverte o nuestra Liliana Guaragno que acaba de publicar “El hilo de la bobina”, que después de dos días lectura confirma mi gusto por su literatura.
EL TELEVISOR
 Se dice “la televisión mató el gusto por la lectura”. No puedo afirmarlo, no sé si esto es exacto.
En 1956 cuando entró un televisor a mi casa rara vez se prendía. Hoy hay televisores hasta en los baños. En ese entonces un televisor era un objeto suntuario, un lujo. De modo que un objeto tan valioso se ponía en el lugar más importante de la casa que era la sala. Habitación donde sólo se entraba en eventos familiares muy importantes. Las viejas casas chorizos con sus dos patios, galerías, galpón la fondo, gallinero, además tenían
cocinas sobredimensionadas donde se centraba toda la vida familiar. La sala era fría, inhóspita y lejana. Recuerdo que en la sala de mi casa había épocas donde flotaba un vaho misterioso que no la hacía para nada acogedora. De modo que ahí, en un rincón preferencial, con una carpeta al crochet encima y un florerito con tres calas , languidecía el televisor olvidado por los habitantes. En cambio, en la habitación de cada uno de nosotros había estantes con libros, revistas, periódicos de plástico.
No pretendo caer en el absurdo de blandir el slogan: “¡lea no vea televisión!”. Sería una quimera risible iniciar una campaña anti-TV. Como no lo haría anti-celular, anti-computadora, anti-calculadora… No soy de los que cree que todo tiempo pasado fue mejor.
La tecnología, la cybenética llegó para quedarse y hay que aprovecharlas y convivir. La televisión está allí, el libro tiene su lugar, que no le quitará nadie como no le quitó a la televisión público al teatro, ni a la radio. Coexisten. Ni a la cinematografía. Sí se cerraron salas de cine, pero la gente ve películas a través de otros procedimientos como la computadora. Yo lo hago.
MI CONDICIÓN
 Con respecto a mi espacio en un panel de autores. Yo no llego a tener el plafón de escritor pues lo fui
circunstancialmente ni soy historiador, soy un memorioso con afán de difundir lo que pasó y los que pasaron.
De todas las cosas que elegí hacer en mi vida, prevalece y valoro en demasía, al maestro de escuela que fui y, unido a esto, el ser un militante de la cultura y un bibliólatra. Y en la cultura de un pueblo el libro juega un papel fundamental, en el formato que sea, gráfico o digital. La cultura tiene como uno de sus pilares más sólidos la palabra.
Últimamente se está tratando de plantar en la cabeza de la gente una idea: “¡hay que abandonar el pasado para crecer en el presente!”. Escuché este slogan varias veces a un político en los últimos meses. Pero no se puede armar un presente sin un sustento, un piso, un apoyo. “El pasado se recupera en la memoria que es la que da nacimiento a lo nuevo”. Este concepto no es mío ni actual, pertenece a Walter Benjamin (1892-1940) 
LAS BIBLIOTECAS 
Las bibliotecas y bibliotecarios son custodios de
los libros, de lo sueños, de las utopías, de aquello que quizá no logremos nunca, pero que, aún sabiendo eso, seguimos bregando para alcanzar tozudamente y con pasión. La biblioteca es el ámbito más igualitario y democrático que tenemos los seres humanos. Ahí conviven en gráfica armonía Marx con Adam Smith; Almafuerte con Osvaldo Lamborghini; Sor Juana Inés de la Cruz, con Idea Vilarino y Alejandra Pizarnik, “El Facundo” con “La
Patagonia Rebelde”; La Biblia, con el “Corán” y elBhagavad Gita”; “Mi lucha” con el “Diario de Ana Frank”; “La imitación de Cristo” de Kempis con “Los subterráneos” de Jean-Louis Kerouac; “El Orlando furioso” de Ariosto con “La Naranja Mecánica” de Anthony Burgess; “Ivanhoe” con el “Juan Moreira”; “Huckleberry Finn” y “Tom Sawyer” con “Shunko”; “La decisión de Sophie” de
William Styron con “
El Lector
” de Bernhard Schlink; Henry James y Federico Andahazi; “Conversación en la Catedral” con “El jorobado de Notre Dame”,"Esa Mujer" con "Retato de una Dama" etcétera, etcétera, etcétera.
DESAFÍO
Recientemente en una conferencias Juan Sasturain me recordó una frase del Talmud que dice “36 justos sostiene todo el saber y la esperanza del mundo”. Es decir que si encontramos en el planeta 36 justos estamos salvados.
Yo traslado esa idea al tema que nos ocupa y propongo un desafío: que a cada uno que le guste la lectura busque 36 títulos que consideran los mejores que han leído en sus vidas, que más los hayan conmocionado, emocionado, determinado y descubrirán que en esos libros se encierra todo el saber y la esperanza del mundo.
Prof. y bibliólatra Chalo Agnelli
martes 24 de setiembre de 2013


NOTAS




[1] Participaron, a su vez: Liliana Guaragno, Claudio Mangifesta, Miguel Ángel Morelli, Ernesto Telechea, Ignacio Lotito y Luciano Rey.

PEDRO GOYENA – UN HOMBRE COHERENTE CON SU FE

El 24 de julio de 1843, nació en la ciudad de Buenos Aires Pedro Goyena. Era hijo de Pedro Regalado Goyena y de Emilia del Río y Perdriel. Ese año en ambas costas del Río de La Plata se agravan los enfrentamientos en una lucha que parece que no tendrá vencedores ni vencidos. El general Rivera, perseguido por Oribe, llega a la ciudad de Montevideo, a la que cierra. Oribe le pone sitio a Montevideo y se instala  con su gobierno en el Cerrito. El gobernador don Juan Manuel de Rosas reconoce a Orbe como presidente legal de la República Oriental. El enfrentamiento entre unitarios y federales tiene en la orilla vecina una réplica entre blancos y colorados. 
La infancia de Pedro Goyena transcurrió en una Buenos Aires que transitaba un período turbulento que se cerraría después de la batalla de Pavón el 17 de setiembre de 1861, cuando Pedro contaba 18 años.
Egresó del Colegio Nacional Central, se graduó de doctor en jurisprudencia en 1869 y de abogado en 1872. Mientras transcurrían sus estudios fue profesor de filosofía en el Colegio Nacional y desde 1870 en la Universidad.
Tuvo un papel preponderante en la historia argentina por su firme oposición al laicismo que caracterizó al sector mayoritario de la Generación
Manuel Estrada
del 80
, que detento los destinos del país entre la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Luchas que emprendió junto a José Manuel Estrada y a Emilio Lamarca, los principales representante del pensamiento católico de ese período, que circunstancialmente cayeron en posturas ultramontanas.


Emilio Lamarca
Fue diputado provincial de 1865 a 1867 y de 1870 a 1872, Constituyente de la provincia de Buenos Aires entre 1870 y 1873, diputado al Congreso de la Nación (1873 a 1874), senador provincial (1877-1878) y nuevamente diputado nacional de 1880 a 1884 y entre 1886 y 1890.
En el Congreso Pedagógico de 1882 - desconociendo que el aluvión inmigratorio de distintos puntos del Globo, que haría de la argentina un país multicultural, multiétnico y que habría que formar a los hijos de esos  inmigrantes y a ellos mismos desde una sentido de equidad, igualdad y respeto de sus cultos y tradiciones -  sostuvo que la escuela pública común debía ser católica. Mantuvo un duro debate con Leandro Alem. Consecuentemente se opuso luego a la Ley 1420 de 1884, de enseñanza pública, gratuita y obligatoria, que estableció la escuela pública laica. También se opuso y representó la opinión del pensamiento católico, contra la Ley del matrimonio civil sancionada en 1888, sosteniendo que el único tipo de matrimonio que debía ser reconocido por el Estado era aquel que es realizado y registrado por la Iglesia Católica. Poseía una notable capacidad como orador y polemista.

Enseñó Derecho Romano en la Universidad de Buenos Aires y se destacó como periodista, entre otros de la “Revista Argentina” y la “Unión”, que dirigió junto a José Manuel Estrada y Tristán Achával Rodríguez, donde defendió y argumentó sus posiciones contrarias a las reformas liberales de los gobiernos de esa época, cuyo principal representante fue Julio Argentino Roca.
En 1885 fue designado vice-presidente primero de la recientemente fundada Unión Católica cuya presidencia ejerció José Manuel Estrada.
Poco antes de morir, y llevado por su posición contraria al liberalismo laico, se incorporó al heterogéneo arco opositor que integró la Unión Cívica.
Su hermano Miguel Goyena también nacido en Buenos Aires, el 31 de octubre de 1844, fue un militar, abogado y político; participó de la desafortunada guerra contra el Paraguay y de la Revolución del Parque (1890); fue ministro de educación de la Nación e interventor de la provincia de Corrientes. Falleció en su quinta de Morón el 24 de octubre de 1920.
El menor de sus hermanos Luis, nacido el 3 de enero de 1859, fue secretario del presidente Nicolás Avellaneda, se casó con una de sus hijas Carmen Avellaneda. Falleció en la Capital el 14 de diciembre de 1923.
Durante la Revolución de Mayo su abuelo don Benito José Goyena, tuvo a su cargo la organización de la primera cuadrilla fluvial puesta al mando de Azopardo, por decreto del 12 de enero de 1811. Después de la batalla de Caseros fue Comisario General de Marina. Murió en 1871, víctima de la fiebre amarilla. Era su esposa doña Pascuala Díaz.
Pedro Goyena, jurisconsulto, escritor y político, estaba casado con Eduarda Gari con quien tuvo 11 hijos.

Bóveda en la Recoleta donde yacen los restos de Pedro Goyena
Falleció en su casa de San José de Flores el 18 de mayo de 1892 víctima de una neumonía, tenía 49 años. Fue velado en la Catedral de Buenos Aires según lo dispuesto por el arzobispo Monseñor Aneiros. En su sepelio, el presidente de la República Carlos Pellegrini, opuesto a las ideas de Goyena, lo calificó de «una de las más brillantes y altas manifestaciones de la intelectualidad argentina, uno de los caracteres más sanos y más nobles, una de las vidas más honestas y más puras».
HOMENAJES 
En la ciudad de Buenos Aires lo recuerdan dos calles: una en Puerto Madero  que bordea la costanera, y la otra una avenida que atraviesa el barrio de Caballito comenzando en el límite con Boedo y terminando en el correspondiente a Flores.


EL PORQUE LA GOYENA LLEVA ESTE NOMBRE 
En 1958 cuando la profesora Ana Inés Manzo de Torrico emprendió los pasos de inauguración de una Biblioteca Popular ya tenía resulto el nombre que llevaría, pues hubo en Quilmes otra Biblioteca llamada Pedro Goyena, que había sido fundada por el Centro Manuel Estrada de Quilmes el 27 de abril de 1944, por iniciativa de la Comisión Directiva que la condujo en sus comienzos y que luego tuvo una comisión propia que integraron por dos períodos: presidente Axel Labourt; vicepresidente, Pedro De Carli; secretaria, Inés Espíndola; tesorera, María Luisa Bonetti; vocales: Pedro Harán y S. Sayg.
El Centro de Jóvenes José Manuel Estrada había sido fundado el 24 de julio de 1938, una institución católica, que si bien era autónomo estaba subordinado a las autoridades de la parroquia de la Inmaculada Concepción y adherido a la Acción Católica de Quilmes, a la que perteneció Ana I. Manzo por tradición familiar. Esa primera biblioteca Pedro Goyena fue desapareciendo, en forma paulatina, aproximadamente a partir de 1950.
Simultáneamente en 1944 el Centro de ex alumnos de Don Bosco de Bernal presidido por Edmundo Graniero, había creado una subcomisión denominada Centro de Estudios Sociales Pedro Goyena presidida por el Prof. Raúl V. Torresi acompañado por: el Prof. Francisco Salustio, los señores Osvaldo, Victoriano Tassano, Jorge Nizza, José Ricagno, Francisco Leymarie, el Dr. Domingo De Carli y los artistas plásticos José Ricci y Francisco Pampinella.


LA GOYENA HOY 
Hoy en día la Biblioteca Popular Pedro Goyena es una institución absolutamente laica, sin conexión con ningún culto ni creencia religiosa, ampliamente abierta a toda la comunidad sean cuales fueren sus pensamientos, tanto en temas de fe como ideológicos y políticos, pues así se manifestó su fundadora a los largo de los años en que estuvo al frente de la Institución.


Compilación e investigación Chalo Agnelli
FUENTES

Cutolo, Vicente Osvaldo. “Nuevo diccionario biográfico argentino” (1750 – 1930) Tomo III F-K. Pp. 427 a 432. Ed. ELCHE Buenos Aires, 1971. 
http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Goyena 
http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Goyena 
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/04/la-biblioteca-popular-pedro-goyena.html
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/06/pedro-goyena-y-la-prensa-catolica-de-su.html 
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/07/ana-ines-manzo-directora-de-la-escuela_18.html 
VER
Discurso del diputado Pedro Goyena sobre la Ley de Educación Común.
http://archivohistorico.educ.ar/sites/default/files/IV_07.pdf
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDAD
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