Momento musical del acto de entrega de premios del Iº Concurso del Poema Ilustrado y Fotopoema de la Biblioteca Popular Pedro Goyena realizado en el Salón Auditorio del Museo Municipal de Artes Visuales "Víctor Roverano". VER: http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/05/resultados-del-concurso-pedro-goyena.html
El libro es una puerta sin cerradura, sólo hay que atreverse a abrirla para entrar al mundo y vivir desde otro ambiente. Las Bibliotecas Populares ponen en manos de la comunidad toda: libros, documentos, material informativo de todo tipo y tópicos; generalizando el conocimiento y el entretenimiento a través de la lectura o la investigación, donde quiera que haya una persona capaz de recibirlo. La Biblioteca Popular Pedro Goyena es una de ellas.
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jueves, 12 de diciembre de 2013
ENTREGA DE PREMIOS DEL CONCURSO DE POEMA ILUSTRADO Y FOTOPOEMA DE LA GOYENA - VIDEO DE ALEJANDRO RE - Iª PARTE
La entrega de premios se realizó en el auditorio del Museo de Artes Visuales Víctor Roverano. Fue conducido por el locutor Nacho Vélez y la organizadora del concurso la artista plástica María Rizzo.
VER: http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/05/resultados-del-concurso-pedro-goyena.html
VER: http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/05/resultados-del-concurso-pedro-goyena.html
"LOS OBSESIVOS", CUENTOS DE LILIANA MARENGO
“La primera vez puede
ser obra del azar, luego depende de usted. La elección de una obra literaria no
es casual, tampoco el tema. En cada elección hay una íntima necesidad de
identificación, la búsqueda incisiva para completar nuestro vacío existencial”.
Liliana Marengo
La Goyena recibió el donativo de dos ejemplares de una nueva obra de la autora quilmeña Liliana Marengo. "Los Obsesivos", 61 cuentos sorpresivos, agudos, intempestivos, concisos, sin dilaciones adjetivas por el contrario, la síntesis lograda es un logro elevado. Efectivamente son 61 cuentos 'obsesivos', que se escapan prontamente en la lectura de una noche.
Dice la prologuista Kelly Gavinoser: “Esta mirada al mundo es la mirada a los
“seres” que lo pueblan, es la mirada que desnuda y que no solo hace de las
personas, personajes, sino que ve personajes en sus personas y así los
traslada, convertidos ya desde su mirada “real” - que en realidad no lo es — en
“seres de papel” totalmente ficcionalizados, protagonistas de historias
realistas y no, pero siempre historias que son algo más que réplicas, algo más
que espejos: son una suerte de marionetas que se desplazan mostrando, que se
movilizan cerrando y abriendo, sucediéndose, volviendo sobre sí mismas pero
desfilando a lo largo de todo el libro como representantes de la vida: concreta
y no, soñada y no, imaginada y no, pero siempre formando parte de este cosmos
en el que nos ha tocado vivir.”
Liliana Marengo, nació en Quilmes, en 1956. Obtuvo numerosos
reconocimientos nacionales e internacionales en los géneros: teatro, poesía y
cuento. Su primera obra de teatro “Lucía está sola” se estrenó está
sola se estrenó en el Museo Almirante Brown de Bernal, a cargo del elenco
municipal Luz y Sombra, bajo la
dirección de Norberto Martín. En teatro ganó premio “Lectura Abierta” en dos oportunidades. Su obra “Ocho
para una locura” fue dirigida por Isaac Eisen y representada en La
Manzana de las Luces y en el Centro Cultural San Martín. Fue galardonada por
diversas editoriales. Recibió un accésit en el V Premi Hiper breu Grau Miró, Barcelona, España. La Universidad de
Buenaventura Calí de Colombia le concedió una mención en cuento corto.
Participó en diversas Antologías: Las horas secretas (Editorial
Dunken, 2006), Antología Poética (Ediciones Mis Escritos, 2007), A
puro cuento (Ediciones Mis Escritos, 2007), Letras Argentinas Hoy 2011 - Antología II (Editorial De los Cuatro vientos, 2011), Antología
Poética III (P.R. Ediciones, España, 2011) Recuerdos de
Finisterre (Editorial
Dunken, 2012) y Palabras sin fronteras (Editorial Aries, 2012)
Su obra poética fue traducida al inglés en Letras
sobre papel, Letters on paper
(Editorial De los cuatro vientos, 2012) y destacada por su participación en el
portal chileno Letraskiltras (2011)
Colaboró en la revista literaria Con voz propia
(Catamarca) y en el Nuevo Diario (Santiago del Estero). Formó parte del Audio-texto
Unidos
por el Mundo (Instituto Cultural Latinoamericano, 2011)
Es Miembro Honorífico A.S.O.L.A.P.O
"Los Obsesivos" fue editado por Ed. Dunken y presentado en la Feria del Libro del pasado abril 2013.miércoles, 4 de diciembre de 2013
¡¡¡TALLERES DE VERANO EN LA BIBLIO!!!
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FERNANDO POZZO Y EL "DESCUBRIMIENTO" DE HUDSON POR JUAN CARLOS LOMBÁN
Si podemos asegurar que el Dr. Fernando Pozzo fue el exégeta de Hudson, Juan Carlos Lombán es doblemente el exégeta de Pozzo, pues además de su persona, en ella está imbricada, así como las tejas para conformar el tejado, la persona de Hudson.
Este artículo especial para "La Prensa" se publicó en la Sección Ilustrada del domingo 16 de julio de 1972, otro de los rotograbados que venimos reproduciendo en EL QUILMERO para recuperar y reponer la memoria, en este caso de tres figuras preclaras de la historia y la cultura quilmeño: la primera, una personalidad empeñosa que, como José Antonio Wilde agregó a su profesión médica la convicción que la mejor lectura era una fuerza transformadora; la segunda, de quien podemos reconocer al máximo escritor pampeano y la tercera, la letra y la potencia del autor de esta nota, un educador, ciudadano ilustre que tanto dio a Quilmes, a nuestra historia, a nuestra tradición centenaria, a nuestras artes y nuestra literatura.
Este artículo especial para "La Prensa" se publicó en la Sección Ilustrada del domingo 16 de julio de 1972, otro de los rotograbados que venimos reproduciendo en EL QUILMERO para recuperar y reponer la memoria, en este caso de tres figuras preclaras de la historia y la cultura quilmeño: la primera, una personalidad empeñosa que, como José Antonio Wilde agregó a su profesión médica la convicción que la mejor lectura era una fuerza transformadora; la segunda, de quien podemos reconocer al máximo escritor pampeano y la tercera, la letra y la potencia del autor de esta nota, un educador, ciudadano ilustre que tanto dio a Quilmes, a nuestra historia, a nuestra tradición centenaria, a nuestras artes y nuestra literatura.
Dr. Fernando I. Pozzo
Por Juan Carlos
Lombán [1]
Sabido
es que Guillermo Enrique Hudson comenzó a ser conocido durante los últimos
años del siglo anterior y llegó a gustar el halago de ser considerado por no pocos
estudiosos - ya en nuestra centuria (siglo XX) - como uno de los más grandes
escritores de su tiempo. Eso, allá en Inglaterra. Aquí la cosa era del todo
diferente, desde que todavía al finalizar el primer cuarto del siglo había poquísimos
iniciados. Carlos Alberto Leumann [2] recuerda
que ante los elogios que en 1924, Rabindranath Tagore [3] dedicó
a Hudson, consultó con intelectuales conocidos, y escribe: “lo ignoraban
todos”.
Pienso
que el verdadero “descubridor” de
Hudson entre nosotros fue Fernando Pozzo, desde que un descubrimiento no consiste en el mero hallazgo de algo, sino en
descorrer el velo que lo cubre, hacerlo patente y manifiesto. No es simplemente
conocer, sino dar a conocer. No atesorar para uno, sino brindar a los otros.
Todo verdadero descubrimiento implica difusión y, por sobre todas las cosas, una
actitud de generosidad, de desprendimiento, de querer compartir el hallazgo con
los demás. Y así como el navegante presuntamente genovés debe seguir siendo
considerado como el descubridor de América a despecho del anterior arribo de vikingos,
así el médico quilmeño - también él descendiente de genoveses - es el que hizo
posible que el pueblo argentino pudiera conocer la vida y la obra de Hudson.
Si en estos dominios pudiera hablarse de un acto de descubrimiento, yo no
dudaría en afirmar que él aconteció aquel domingo de noviembre, en 1929,
cuando Fernando Pozzo arribó a destino después de
un largo peregrinaje de, dos
años por campos del antiguo partido de Quilmes que hoy pertenecen al de
Florencio Varela, y “descubrió” el humilde rancho donde sigue morando el espíritu del que amó más a los pájaros que a los
hombres, porque prefirió
identificarse con las víctimas y no con los victimarios. Ese hecho marca a
mi juicio un hito fundamental en la historia argentina, aún insuficientemente
justipreciado. Sólo entonces se inició el período de difusión que determina todo verdadero descubrimiento y que tuvo en Pozzo a su adalid más esforzado y consecuente, al extremo de haber merecido con toda justicia que don Roberto Cunninghame Graham[4] fuera como “el más grande amanta y profeta de Hudson en el Nuevo Mundo”.
un largo peregrinaje de, dos
años por campos del antiguo partido de Quilmes que hoy pertenecen al de
Florencio Varela, y “descubrió” el humilde rancho donde sigue morando el espíritu del que amó más a los pájaros que a los
hombres, porque prefirió
identificarse con las víctimas y no con los victimarios. Ese hecho marca a
mi juicio un hito fundamental en la historia argentina, aún insuficientemente
justipreciado. Sólo entonces se inició el período de difusión que determina todo verdadero descubrimiento y que tuvo en Pozzo a su adalid más esforzado y consecuente, al extremo de haber merecido con toda justicia que don Roberto Cunninghame Graham[4] fuera como “el más grande amanta y profeta de Hudson en el Nuevo Mundo”.
DE LOS JUEGOS INFANTILES DE SANTA FE AL
GOBIERNO DE QUILMES
Fernando Isidoro Pozzo era el mayor de los tres hijos de Juan Pozzo, porteño, descendiente de genoveses, y Dominga Balugera, nacida en Paraná, cuyos antepasados llegaron con Garay. Nació el 2 de enero de 1887 en si hogar paranaense de los abuelos, pero su niñez y adolescencia trascurrieron en la casa paterna de Santa Fe, donde cursó sus estudios primarios y secundarios hasta completar el bachillerato.
Fernando Isidoro Pozzo era el mayor de los tres hijos de Juan Pozzo, porteño, descendiente de genoveses, y Dominga Balugera, nacida en Paraná, cuyos antepasados llegaron con Garay. Nació el 2 de enero de 1887 en si hogar paranaense de los abuelos, pero su niñez y adolescencia trascurrieron en la casa paterna de Santa Fe, donde cursó sus estudios primarios y secundarios hasta completar el bachillerato.
Trasladose
a Buenos Aires en 1904 para estudiar medicina y se instaló en la casa de su
primo hermano Manuel Gálvez, con el
que compartió aquella bohemia que el novelista refleja en “El mal metafísico”, la que resintió sus estudios hasta que la radicación
de su familia en Buenos Aires determinó su reencauzamiento y su graduación en
1913. Comenzó a ejercer la medicina en el entonces pequeño pueblo
de Bernal, dedicado a la pediatría, y casó en 1917
con doña Celia Rodríguez - biznieta de Martín Rodríguez - que fue su
comprensiva compañera e inteligente colaboradora.
En 1922 se radicó en Quilmes, donde llegó a ser considerado un hijo de la ciudad, y uno de los más beneméritos. Además da su apostolado en el consultorio, actuó como médico del Colegio San Jorge y de establecimientos fabriles; fue jefe de la sala de niños del hospital de Quilmes y escribió numerosas comunicaciones para publicaciones médicas.
En 1940 fue designado comisionado en Quilmes y en el breve lapso de su gestión, desde mediados de ese año hasta promediar el siguiente, desplegó una intensa actividad, singularmente trascendente en aspectos culturales. Creó una de las Comisiones Municipales de Cultura de más fecunda actuación en Quilmes,
designó la comisión pro monumento al general San Martín, el que se erigió más tarde en la plaza principal de la ciudad, y promovió las investigaciones del rico pasado quilmeño, creando la Junta de Estudios Históricos de Quilmes. La notable labor de ésta posibilitó, entre otras cosas, la fundación del Museo Quilmes de Antaño, que más tarde pasó al patrimonio de la provincia y que es el actual Museo Almirante Brown de Bernal.
Finalizada su actuación pública, volvió al ejercicio de la medicina, a las investigaciones sobre Hudson, que había iniciado tres lustros antes, y a sus libros, de los que fue un entusiasta lector. Su conocimiento de autores ingleses lo llevó a procurar difundir sus obras, su idioma y su cultura, para lo cual fundó en 1944, con el apoyo de Sir Eugen Millington Drake, [5] el Instituto Argentino de Cultura Británica de Quilmes. Importante institución de la que fue su primer presidente y animador hasta su muerte.
Pozzo comenzó a leo a Hudson en 1927 - en primer término “El cuento de un overo”- , y fue tal su deslumbramiento, que cuando en “Allá lejos y hace tiempo” dio con la descripción de “Los Veinticinco Ombúes”, se propuso localizarlo, cosa que logró al cabo de dos años de búsqueda. Más tarde, con la colaboración de su esposa completó la traducción de “Allá lejos y hace tiempo” en tres años de labor, y después de que la Municipalidad de Quilmes lo apoyara para la adquisición de los derechos de traducción, la obra se publicó en 1938. Un año después se organizó en el Banco Municipal de Buenos Aires una exposición de un busto de Hudson por Santiago Parodi y veintisiete óleos de distintos aspectos del rancho de “Los Veinticinco Ombúes”, de Antonio Parodi con una conferencia de Pozzo, todo lo cual se repitió en la Municipalidad de Quilmes, con el auspicio del Círculo de Periodistas de la ciudad.
En 1922 se radicó en Quilmes, donde llegó a ser considerado un hijo de la ciudad, y uno de los más beneméritos. Además da su apostolado en el consultorio, actuó como médico del Colegio San Jorge y de establecimientos fabriles; fue jefe de la sala de niños del hospital de Quilmes y escribió numerosas comunicaciones para publicaciones médicas.
En 1940 fue designado comisionado en Quilmes y en el breve lapso de su gestión, desde mediados de ese año hasta promediar el siguiente, desplegó una intensa actividad, singularmente trascendente en aspectos culturales. Creó una de las Comisiones Municipales de Cultura de más fecunda actuación en Quilmes,
designó la comisión pro monumento al general San Martín, el que se erigió más tarde en la plaza principal de la ciudad, y promovió las investigaciones del rico pasado quilmeño, creando la Junta de Estudios Históricos de Quilmes. La notable labor de ésta posibilitó, entre otras cosas, la fundación del Museo Quilmes de Antaño, que más tarde pasó al patrimonio de la provincia y que es el actual Museo Almirante Brown de Bernal.
Finalizada su actuación pública, volvió al ejercicio de la medicina, a las investigaciones sobre Hudson, que había iniciado tres lustros antes, y a sus libros, de los que fue un entusiasta lector. Su conocimiento de autores ingleses lo llevó a procurar difundir sus obras, su idioma y su cultura, para lo cual fundó en 1944, con el apoyo de Sir Eugen Millington Drake, [5] el Instituto Argentino de Cultura Británica de Quilmes. Importante institución de la que fue su primer presidente y animador hasta su muerte.
Pozzo comenzó a leo a Hudson en 1927 - en primer término “El cuento de un overo”- , y fue tal su deslumbramiento, que cuando en “Allá lejos y hace tiempo” dio con la descripción de “Los Veinticinco Ombúes”, se propuso localizarlo, cosa que logró al cabo de dos años de búsqueda. Más tarde, con la colaboración de su esposa completó la traducción de “Allá lejos y hace tiempo” en tres años de labor, y después de que la Municipalidad de Quilmes lo apoyara para la adquisición de los derechos de traducción, la obra se publicó en 1938. Un año después se organizó en el Banco Municipal de Buenos Aires una exposición de un busto de Hudson por Santiago Parodi y veintisiete óleos de distintos aspectos del rancho de “Los Veinticinco Ombúes”, de Antonio Parodi con una conferencia de Pozzo, todo lo cual se repitió en la Municipalidad de Quilmes, con el auspicio del Círculo de Periodistas de la ciudad.
Una
de las consecuencias de esa exposición fue el establecimiento
de una comisión encabezada por Pozzo para adquirir el busto mencionado y emplazarlo en un lugar público. Así surgió el primer monumento a Hudson erigido en el país, que es el que se encuentra en la plaza Falcón (hoy del Bicentenario) de Quilmes inaugurado el 14 de diciembre de 1940.
El año del centenario del nacimiento de Hudson fue extraordinariamente fructífero, ya que Pozzo supo aunar voluntades para que integraran sus aportes a la causa hudsoniana talentos como Victoria Ocampo, Borges, Martínez Estrada, Luis Franco, Jorge Casares, Doillo Jurado, González Lanuza, Patrick Dudgeon, Luis Perlotti. Antonio y Santiago Parodi, Antonio Zamora, Guillermo de Torre, Walter Owen y otras personalidades de relieve. Concretáronse conferencias, publicaciones, exposiciones y ceremonias con la imposición del nombre de Hudson a una estación ferroviaria, escuelas y calles. La Comisión de Homenaje a Hudson en su centenario quedó integrada en junio de 1941 - con una subcomisión que actuó eficazmente en Quilmes - y el 4 de agosto se labró un acta por la cual quedó constituida la Asociación Amigos de Hudson, presidida
por Pozzo, a la que tanto le debemos y de la que es heredera y continuadora la actual Asociación Amigos del Museo y Parque Evocativo G. E. Hudson.
de una comisión encabezada por Pozzo para adquirir el busto mencionado y emplazarlo en un lugar público. Así surgió el primer monumento a Hudson erigido en el país, que es el que se encuentra en la plaza Falcón (hoy del Bicentenario) de Quilmes inaugurado el 14 de diciembre de 1940.
El año del centenario del nacimiento de Hudson fue extraordinariamente fructífero, ya que Pozzo supo aunar voluntades para que integraran sus aportes a la causa hudsoniana talentos como Victoria Ocampo, Borges, Martínez Estrada, Luis Franco, Jorge Casares, Doillo Jurado, González Lanuza, Patrick Dudgeon, Luis Perlotti. Antonio y Santiago Parodi, Antonio Zamora, Guillermo de Torre, Walter Owen y otras personalidades de relieve. Concretáronse conferencias, publicaciones, exposiciones y ceremonias con la imposición del nombre de Hudson a una estación ferroviaria, escuelas y calles. La Comisión de Homenaje a Hudson en su centenario quedó integrada en junio de 1941 - con una subcomisión que actuó eficazmente en Quilmes - y el 4 de agosto se labró un acta por la cual quedó constituida la Asociación Amigos de Hudson, presidida
por Pozzo, a la que tanto le debemos y de la que es heredera y continuadora la actual Asociación Amigos del Museo y Parque Evocativo G. E. Hudson.
Pozzo
y su esposa nos han legado las versiones completas del mencionado “Allá lejos y hace tiempo”, “Una cierva en
el parque de Richmond” y el poema “El
gorrión de Londres”, este en colaboración con Patrick Dudgeon y E. González
Lanuza, además de fragmentos de “El ombú
y otros relatos rioplatenses” y “El
naturalista en el Plata”. En cuanto a sus trabajos originales, pienso que
el lector actual sólo podría tener acceso a los prólogos de sus versiones de
“Allá lejos y hace tiempo” y “Una cierva
en el parque de Richmond”; el folleto “Semblanza
de Hudson”, editado por el Instituto de Conferencias del Banco Municipal en
1940 y el trabajo que encabeza el valiosísimo volumen publicado por su iniciativa
en 1941, con el siguiente título: “Antología
de Guillermo Enrique Hudson, con estudios críticos sobre su vida y su
obra".
NUESTRA DEUDA CON POZZO
Pozzo murió el 25 de febrero de 1950 y sus restos descansan en el cementerio de Quilmes junto a los de su esposa. Lo último que logró en vida fue que los propietarios del solar natal de Hudson lo donaran a la provincia de Buenos Aires, la que lo aceptó al finalizar 1949, pocos días antes de su muerte. Seguramente partió con la visión certera de lo que es hoy Los Veinticinco Ombúes, un museo y parque evocativo donde renovadas generaciones podemos encontrarnos con el espíritu de Hudson y con todo lo que él significa, que es como reencontrarnos con lo mejor de nosotros mismos.
Si tuviera que ensayar una crítica a la obra de Pozzo, yo no dudaría en señalar que es en sus traducciones donde podemos encontrar el aspecto más susceptible de ser perfeccionado. Urgido por llenar un vacío lamentable, consagrose a dejar establecida una tradición hudsoniana en el menor tiempo posible para compensar el sensible retraso en si que nos encontrábamos, contra viento y marea, haciéndolo todo casi de la nada. Él, como pocos en la Argentina, aplicó con energía el programa sarmientino de hacer las cosas, hacerlas mal pero hacerlas. Mérito nada desdeñable en este país nuestro de perfeccionistas estériles, la mayoría de cuyos hijos nos pasamos la vida analizando la mejor manera de hacer algo sin concretar nada y, lo que es más grava, sin permitir que los que quieren construir puedan hacerlo sin trabas.
Y es aquí, en sus errores, donde a mi juicio se puede valorar mejor el legado de Pozzo y, en consecuencia, justipreciar nuestra deuda, desde que advertimos que es fecundo y constructivo aun en sus aspectos menos felices. Porque conviene preguntarse: ¿cuánto tiempo más se hubiera demorado nuestra aprehensión del tesoro hudsoniano sin esa versión de “Allá lejos y hace tiempo” un tanto dura de sintaxis no siempre correcta? ¿Hubieran sido posibles todas las buenas traducciones de obras de Hudson que ahora poseemos? El peor Pozzo ha sido más fecundo para la causa hudsoniana que lo que podríamos serlo en conjunto quienes intentamos criticarlo. Y ello dicho sin ánimo de desalentar la crítica - que más que necesaria es indispensable - sino con el propósito de expresar mi convicción de que cuanto más se analicen los posibles defectos de la obra de Pozzo, mejor va a quedar demostrada su fecundidad para la cultura nacional.
La inveterada ingratitud de los argentinos hacia nuestros compatriotas más beneméritos se ve ratificada con Pozzo, desde que a más de dos décadas de su muerte, no hay calle, plaza ni escuela que lleve su nombre, ni siquiera en Quilmes, donde tanto bien hizo. Empero, creo que si ese tipo de reconocimiento es indispensable, no resultaría suficiente, ya que sería necesario complementarlo con algo de mayores consecuencias para nuestra cultura, más identificado con el espíritu realizador del médico quilmeño. Acaso nada sería más significativo y adecuado que las autoridades competentes llenaran un vacío lamentable y concretaran de una vez por todas las tantas veces postergada edición oficial de las obras completas de Hudson en nuestro idioma. [6]
Pozzo murió el 25 de febrero de 1950 y sus restos descansan en el cementerio de Quilmes junto a los de su esposa. Lo último que logró en vida fue que los propietarios del solar natal de Hudson lo donaran a la provincia de Buenos Aires, la que lo aceptó al finalizar 1949, pocos días antes de su muerte. Seguramente partió con la visión certera de lo que es hoy Los Veinticinco Ombúes, un museo y parque evocativo donde renovadas generaciones podemos encontrarnos con el espíritu de Hudson y con todo lo que él significa, que es como reencontrarnos con lo mejor de nosotros mismos.
Si tuviera que ensayar una crítica a la obra de Pozzo, yo no dudaría en señalar que es en sus traducciones donde podemos encontrar el aspecto más susceptible de ser perfeccionado. Urgido por llenar un vacío lamentable, consagrose a dejar establecida una tradición hudsoniana en el menor tiempo posible para compensar el sensible retraso en si que nos encontrábamos, contra viento y marea, haciéndolo todo casi de la nada. Él, como pocos en la Argentina, aplicó con energía el programa sarmientino de hacer las cosas, hacerlas mal pero hacerlas. Mérito nada desdeñable en este país nuestro de perfeccionistas estériles, la mayoría de cuyos hijos nos pasamos la vida analizando la mejor manera de hacer algo sin concretar nada y, lo que es más grava, sin permitir que los que quieren construir puedan hacerlo sin trabas.
Y es aquí, en sus errores, donde a mi juicio se puede valorar mejor el legado de Pozzo y, en consecuencia, justipreciar nuestra deuda, desde que advertimos que es fecundo y constructivo aun en sus aspectos menos felices. Porque conviene preguntarse: ¿cuánto tiempo más se hubiera demorado nuestra aprehensión del tesoro hudsoniano sin esa versión de “Allá lejos y hace tiempo” un tanto dura de sintaxis no siempre correcta? ¿Hubieran sido posibles todas las buenas traducciones de obras de Hudson que ahora poseemos? El peor Pozzo ha sido más fecundo para la causa hudsoniana que lo que podríamos serlo en conjunto quienes intentamos criticarlo. Y ello dicho sin ánimo de desalentar la crítica - que más que necesaria es indispensable - sino con el propósito de expresar mi convicción de que cuanto más se analicen los posibles defectos de la obra de Pozzo, mejor va a quedar demostrada su fecundidad para la cultura nacional.
La inveterada ingratitud de los argentinos hacia nuestros compatriotas más beneméritos se ve ratificada con Pozzo, desde que a más de dos décadas de su muerte, no hay calle, plaza ni escuela que lleve su nombre, ni siquiera en Quilmes, donde tanto bien hizo. Empero, creo que si ese tipo de reconocimiento es indispensable, no resultaría suficiente, ya que sería necesario complementarlo con algo de mayores consecuencias para nuestra cultura, más identificado con el espíritu realizador del médico quilmeño. Acaso nada sería más significativo y adecuado que las autoridades competentes llenaran un vacío lamentable y concretaran de una vez por todas las tantas veces postergada edición oficial de las obras completas de Hudson en nuestro idioma. [6]
Prof. Juan Carlos Lombán, conferencia en la Biblioteca P. P. Goyena, 1972
Compilación y Bibliografía
Chalo Agnelli
Bibliógrafa Cristina Secco
Colaboración Ítalo Nonna
Bibliógrafa Cristina Secco
Colaboración Ítalo Nonna
VER:
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/12/guillermo-enrique-hudson-y-aqui-cerca-y.html
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/11/las-huellas-de-guillermo-enrique-hudson.html
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/11/buscando-hudson-entre-los-pajaros-de.html
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/10/antologia-de-hudson-con-estudios.html
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/07/guillermo-enrique-hudson-hijo-dilecto.html
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2013/07/recuperando-guillermo-enrique-hudson.html
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/08/guillermo-enrique-hudson-171-anos-de-su.html
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/08/el-museo-historico-provincial-guillermo.html
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/12/guillermo-enrique-hudson-y-aqui-cerca-y.html
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/11/las-huellas-de-guillermo-enrique-hudson.html
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/11/buscando-hudson-entre-los-pajaros-de.html
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/10/antologia-de-hudson-con-estudios.html
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/07/guillermo-enrique-hudson-hijo-dilecto.html
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2013/07/recuperando-guillermo-enrique-hudson.html
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/08/guillermo-enrique-hudson-171-anos-de-su.html
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/08/el-museo-historico-provincial-guillermo.html
NOTAS
[1] Juan Carlos Lombán - Los 86 años del historiador (reedición Al 20/2/2013) http://elquilmero.blogspot.com.ar/2011/02/cultura-y-memoria-los-84-anos-del.html
[2] Carlos Alberto Leumann nació en Santa Fe el 17 de agosto de 1886 y murió en Buenos Aires el 16 de junio de 1952. Fue poeta, periodista, docente y Doctor en Filosofía y Letras; publicó estudios sobre materias científicas y metafísicas; dirigió el suplemento literario del diario La Nación. Fue autor de ensayos y novelas. Algunos de sus composiciones figuran en antologías y fueron traducidas a idiomas extranjeros; miembro fundador de la SADE.
[3] Rabindranath Tagore, nació en Calcuta el 7 de mayo de 1861 y murió en esa ciudad el 7 de agosto de 1861 fue poeta, filósofo del movimiento Brahmo Samaj, posteriormente se convirtió al hinduismo, artista, dramaturgo, músico, novelista y autor de canciones que fue premiado con elPremio Nobel de Literatura en 1913, convirtiéndose así en el primer laureado no europeo en obtener este reconocimiento. Pasó el verano de 1924 en la Argentina como huésped de Victoria Ocampo en su casa de San isidro, Villa Ocampo.
[4] Robert Bontine Cunninghame Graham "Don Roberto" nació en Londres el 24 de mayo de 1852. Fue político escocés, escritor, periodista y aventurero; miembro del Partido Liberal y primer diputado socialista en el Parlamento del Reino Unido; uno de los fundadores y primer presidente del Partido Socialista Escocés (SLP) 1888 – 1893; firme partidario de la independencia de Escocia. A los dieciocho años, dos amigos de la familia, los hermanos Edward y James Ogilvy, le invitan a participar como socio en la empresa ganadera que tienen en Entre Ríos. La idea le seduce rápidamente y logra que su padre le financie. Ya en Argentina se instala en una humilde vivienda, dentro de la estancia de los Ogilvy, se adapta a la vida de los gauchos, Comienza a domar potros. Aprende equitación y viaja por la Pampa arreando ganado y vendiendo caballos. El negocio por el que partió a Argentina fracasó. De estas sus ricas vivencias extrajo abundante material para componer, años después, dos de sus obras más famosas, las novelas tituladas A Vanished Arcadia (1901) y The Conquest of the River Plate (1924), ambas ambientadas en la geografía sudamericana. Posteriormente, viajó por el norte de África y se enamoró de Marruecos, país al que convirtió en el protagonista absoluto de un libro de viajes titulado Mogreb-el-Acksa (1898). Escribió también numerosas narraciones breves y varias obras biográficas. Murió de neumonía el 20 de marzo de 1936 en el Plaza Hotel de Buenos Aires, después de visitar “Los Veinticinco Ombúes”, el lugar de nacimiento de su amigo William Henry Hudson. Su cuerpo fue velado en capilla ardiente en la Casa del Teatro y recibió un homenaje nacional encabezado por el Presidente de la República Argentina. Detrás de la carroza fúnebre donde se transportaron sus restos hasta el puerto de Buenos Aires, marchaban dos caballos criollos como homenaje al gran jinete y amigo. Ver. Jurado, Alicia. “El escocés errante: R. B. Cunninghame Graham”. Emecé Editores, 1978.
[5] Sir Eugen John Henry Vanderstegen Millington-Drake, (26 de febrero de 1889 - 12 de diciembre de 1972) fue un diplomático inglés En 1912 entró el Servicio Diplomático y sus destinos incluyeron: San Petersburgo(1913), Buenos Aires(1915), París (1919-1920), Bucarest(1921-1924), Bruselas(1924-1927), Copenhague(1927-1928),Buenos Aires (1929-1933) y Montevideo (1934-1941).
[6] Este anhelo difícilmente podrá concretarse alguna vez; menos aún en el Partido de Quilmes, pero afortunadamente hoy la editorial Buenos Aires Books viene desde hace algunos años viene superando la postergación denunciada por el profesor Lombán.
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