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jueves, 12 de diciembre de 2013

ENTREGA DE PREMIOS DEL CONCURSO DE POEMA ILUSTRADO Y FOTOPOEMA DE LA GOYENA - VIDEO DE ALEJANDRO RE - SEGUNDA PARTE


Momento musical del acto de entrega de premios del Iº Concurso del Poema Ilustrado y Fotopoema de la Biblioteca Popular Pedro Goyena realizado en el Salón Auditorio del Museo Municipal de Artes Visuales "Víctor Roverano". VER: http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/05/resultados-del-concurso-pedro-goyena.html

ENTREGA DE PREMIOS DEL CONCURSO DE POEMA ILUSTRADO Y FOTOPOEMA DE LA GOYENA - VIDEO DE ALEJANDRO RE - Iª PARTE

La entrega de premios se realizó en el auditorio del Museo de Artes Visuales Víctor Roverano. Fue conducido por el locutor Nacho Vélez y la organizadora del concurso la artista plástica María Rizzo. 
VER: http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/05/resultados-del-concurso-pedro-goyena.html

"LOS OBSESIVOS", CUENTOS DE LILIANA MARENGO

“La primera vez puede ser obra del azar, luego depende de usted. La elección de una obra literaria no es casual, tampoco el tema. En cada elección hay una íntima necesidad de identificación, la búsqueda incisiva para completar nuestro vacío existencial”. Liliana Marengo

La Goyena recibió el donativo de dos ejemplares de una nueva obra de la autora quilmeña Liliana Marengo. "Los Obsesivos", 61 cuentos sorpresivos, agudos, intempestivos, concisos, sin dilaciones adjetivas por el contrario, la síntesis lograda es un logro elevado. Efectivamente son 61 cuentos 'obsesivos', que se escapan prontamente en la lectura de una noche. 
Dice la prologuista Kelly Gavinoser: “Esta mirada al mundo es la mirada a los “seres” que lo pueblan, es la mirada que desnuda y que no solo hace de las personas, personajes, sino que ve personajes en sus personas y así los traslada, convertidos ya desde su mirada “real” - que en realidad no lo es — en “seres de papel” totalmente ficcionalizados, protagonistas de historias realistas y no, pero siempre historias que son algo más que réplicas, algo más que espejos: son una suerte de marionetas que se desplazan mostrando, que se movilizan cerrando y abriendo, sucediéndose, volviendo sobre sí mismas pero desfilando a lo largo de todo el libro como representantes de la vida: concreta y no, soñada y no, imaginada y no, pero siempre formando parte de este cosmos en el que nos ha tocado vivir.”
Liliana Marengo, nació en Quilmes, en 1956. Obtuvo numerosos reconocimientos nacionales e internacionales en los géneros: teatro, poesía y cuento. Su primera obra de teatro “Lucía está sola” se estrenó está sola se estrenó en el Museo Almirante Brown de Bernal, a cargo del elenco municipal Luz y Sombra, bajo la dirección de Norberto Martín. En teatro ganó premio “Lectura Abierta” en dos oportunidades. Su obra “Ocho para una locura” fue dirigida por Isaac Eisen y representada en La Manzana de las Luces y en el Centro Cultural San Martín. Fue galardonada por diversas editoriales. Recibió un accésit en el V Premi Hiper breu Grau Miró, Barcelona, España. La Universidad de Buenaventura Calí de Colombia le concedió una mención en cuento corto. Participó en diversas Antologías: Las horas secretas (Editorial Dunken, 2006), Antología Poética (Ediciones Mis Escritos, 2007), A puro cuento (Ediciones Mis Escritos, 2007), Letras Argentinas Hoy 2011 - Antología II (Editorial De los Cuatro vientos, 2011), Antología Poética III (P.R. Ediciones, España, 2011) Recuerdos de
Finisterre (Editorial Dunken, 2012) y Palabras sin fronteras (Editorial Aries, 2012)
Su obra poética fue traducida al inglés en Letras sobre papel, Letters on paper (Editorial De los cuatro vientos, 2012) y destacada por su participación en el portal chileno Letraskiltras (2011)
Colaboró en la revista literaria Con voz propia (Catamarca) y en el Nuevo Diario (Santiago del Estero). Formó parte del Audio-texto Unidos por el Mundo (Instituto Cultural Latinoamericano, 2011)
Es Miembro Honorífico A.S.O.L.A.P.O
 "Los Obsesivos" fue editado por Ed. Dunken y presentado en la Feria del Libro del pasado abril 2013.

HOMENAJE AL FOTÓGRAFO CARLOS SCOTT EN LA GOYENA - VIDEO DE ALEJANDRO RE

ANA INES MANZO EN LOS 32 AÑOS DE LA GOYENA - VIDEO DE ALEJANDRO RE

miércoles, 4 de diciembre de 2013

¡¡¡TALLERES DE VERANO EN LA BIBLIO!!!



San Luis 948 e/ Larrea y Azcuénaga - Quilmes
Taller Musical de Estimulación Temprana (para papás, mamás y niños y niñas de hasta 3 años… ¡Ahora con aire acondicionado!)
Taller de Juegos Musicales (para Niños y Niñas de 3 a 6 años)
Talleres de Iniciación Musical (para niños y niñas de 6 a 12 años)

TALLERES DE GUITARRA
Talleres de Apreciación Musical y Lenguaje Musical
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El único requisito será que seas alumn@ de escuela pública
Llamar al (011) 15- 6187- 8683 para consultar horarios
Profesora: Leticia Losiggio
¡¡¡Gratis!!! 

FERNANDO POZZO Y EL "DESCUBRIMIENTO" DE HUDSON POR JUAN CARLOS LOMBÁN

Si podemos asegurar que el Dr. Fernando Pozzo fue el exégeta de Hudson, Juan Carlos Lombán es doblemente el exégeta de Pozzo, pues además de su persona, en ella está imbricada, así como las tejas para conformar el tejado, la persona de Hudson.
Este artículo especial para "La Prensa" se publicó en la Sección Ilustrada del domingo 16 de julio de 1972, otro de los rotograbados que venimos reproduciendo en EL QUILMERO para recuperar y reponer la memoria, en este caso de tres figuras preclaras de la historia y la cultura quilmeño: la primera, una personalidad empeñosa que, como José Antonio Wilde agregó a su profesión médica la convicción que la mejor lectura era una fuerza transformadora; la segunda, de quien podemos reconocer al máximo escritor pampeano y la tercera, la letra y la potencia del autor de esta nota, un educador, ciudadano ilustre que tanto dio a Quilmes, a nuestra historia, a nuestra tradición centenaria, a nuestras artes y nuestra literatura.

Dr. Fernando I. Pozzo
Por Juan Carlos Lombán [1]
Sabido es que Guillermo Enri­que Hudson comenzó a ser cono­cido durante los últimos años del siglo anterior y llegó a gustar el halago de ser considerado por no po­cos estudiosos - ya en nuestra centu­ria (siglo XX) - como uno de los más grandes escritores de su tiempo. Eso, allá en Inglaterra. Aquí la cosa era del todo diferente, desde que todavía al finali­zar el primer cuarto del siglo había poquísimos iniciados. Carlos Alberto Leumann [2] recuerda que ante los elo­gios que en 1924, Rabindranath Tagore [3] dedicó a Hudson, consultó con inte­lectuales conocidos, y escribe: “lo ig­noraban todos”.
Pienso que el verdadero “descubri­dor” de Hudson entre nosotros fue Fernando Pozzo, desde que un descu­brimiento no consiste en el mero hallazgo de algo, sino en descorrer el velo que lo cubre, hacerlo patente y manifiesto. No es simplemente cono­cer, sino dar a conocer. No atesorar para uno, sino brindar a los otros. Todo verdadero descubrimiento impli­ca difusión y, por sobre todas las cosas, una actitud de generosidad, de desprendimiento, de querer compartir el hallazgo con los demás. Y así como el navegante presuntamente genovés debe seguir siendo considerado como el descubridor de América a despecho del anterior arribo de vikingos, así el médico quilmeño - también él descen­diente de genoveses - es el que hizo posible que el pueblo argentino pudie­ra conocer la vida y la obra de Hud­son. Si en estos dominios pudiera hablarse de un acto de descubrimien­to, yo no dudaría en afirmar que él aconteció aquel domingo de noviem­bre, en 1929, cuando Fernando Pozzo arribó a destino después de un largo peregrinaje de, dos años por campos del antiguo partido de Quilmes que hoy pertenecen al de Florencio Varela, y “descubrió” el humilde rancho donde sigue morando el espíritu del que amó más a los pájaros que a los hombres, porque prefirió identificarse con las víctimas y no con los victima­rios. Ese hecho marca a mi juicio un hito fundamental en la historia argentina, aún insuficientemente
justipreciado. Sólo entonces se inició el período de difusión que determina todo verdadero descubrimiento y que tuvo en Pozzo a su adalid más esforzado y consecuente, al extremo de haber merecido con toda justicia que don Ro­berto Cunninghame Graham[4] fuera como “el más grande amanta y profeta de Hudson en el Nuevo Mun­do”.
DE LOS JUEGOS INFANTILES DE SANTA FE AL GOBIERNO DE QUILMES 
Fernando Isidoro Pozzo era el ma­yor de los tres hijos de Juan Pozzo, porteño, descendiente de genoveses, y Dominga Balugera, nacida en Paraná, cuyos antepasados llegaron con Garay. Nació el 2 de enero de 1887 en si hogar paranaense de los abuelos, pero su niñez y adolescencia trascurrieron en la casa paterna de Santa Fe, donde cursó sus estudios primarios y secun­darios hasta completar el bachillerato.
Trasladose a Buenos Aires en 1904 para estudiar medicina y se instaló en la casa de su primo hermano Manuel Gálvez, con el que compartió aquella bohemia que el novelista refleja en “El mal metafísico”, la que resintió sus estudios hasta que la radicación de su familia en Buenos Aires deter­minó su reencauzamiento y su gradua­ción en 1913. Comenzó a ejercer la medicina en el entonces pequeño pueblo de Bernal, dedicado a la pediatría, y casó en 1917 con doña Celia Rodrí­guez - biznieta de Martín Rodrí­guez - que fue su comprensiva com­pañera e inteligente colaboradora.
En 1922 se radicó en Quilmes, donde llegó a ser considerado un hijo de la ciu­dad, y uno de los más beneméritos. Además da su apostolado en el consul­torio, actuó como médico del Colegio San Jorge y de establecimientos fabri­les; fue jefe de la sala de niños del hospital de Quilmes y escribió nume­rosas comunicaciones para publicacio­nes médicas.
En 1940 fue designado comisionado en Quilmes y en el breve lapso de su gestión, desde mediados de ese año hasta promediar el siguiente, desplegó una intensa actividad, singularmente trascendente en aspectos culturales. Creó una de las Comisiones Municipa­les de Cultura de más fecunda actua­ción en Quilmes,
designó la comisión pro monumento al general San Mar­tín, el que se erigió más tarde en la plaza principal de la ciudad, y pro­movió las investigaciones del rico pa­sado quilmeño, creando la Junta de Estudios Históricos de Quilmes. La notable labor de ésta posibilitó, entre otras cosas, la fundación del Museo Quilmes de Antaño, que más tarde pasó al patrimonio de la provincia y que es el actual Museo Almirante Brown de Bernal. 
Finalizada su actuación pública, vol­vió al ejercicio de la medicina, a las investigaciones sobre Hudson, que había iniciado tres lustros antes, y a sus libros, de los que fue un entusiasta lector. Su conocimiento de autores ingleses lo llevó a procurar difundir sus obras, su idioma y su cultura, para lo cual fundó en 1944, con el apoyo de Sir Eugen Millington Drake, [5] el Insti­tuto Argentino de Cultura Británica de Quilmes. Importante institución de la que fue su primer presidente y animador hasta su muerte. 
Pozzo comenzó a leo a Hudson en 1927 - en primer término “El cuento de un overo”- , y fue tal su deslum­bramiento, que cuando en “Allá lejos y hace tiempo” dio con la descripción de “Los Veinticinco Ombúes”, se pro­puso localizarlo, cosa que logró al cabo de dos años de búsqueda. Más tarde, con la colaboración de su espo­sa completó la traducción de “Allá lejos y hace tiempo” en tres años de labor, y después de que la Municipali­dad de Quilmes lo apoyara para la adquisición de los derechos de traduc­ción, la obra se publicó en 1938. Un año después se organizó en el Banco Municipal de Buenos Aires una expo­sición de un busto de Hudson por Santiago Parodi y veintisiete óleos de distintos aspectos del rancho de “Los Veinticinco Ombúes”, de Antonio Pa­rodi con una conferencia de Pozzo, todo lo cual se repitió en la Municipa­lidad de Quilmes, con el auspicio del Círculo de Periodistas de la ciudad.
Una de las consecuencias de esa expo­sición fue el establecimiento
de una comisión encabezada por Pozzo para adquirir el busto mencionado y empla­zarlo en un lugar público. Así surgió el primer monumento a Hudson erigi­do en el país, que es el que se encuentra en la plaza Falcón (hoy del Bicentenario) de Quilmes inaugurado el 14 de diciembre de 1940. 
El año del centenario del nacimiento de Hudson fue extraordinariamente fructífero, ya que Pozzo supo aunar voluntades para que integraran sus aportes a la causa hudsoniana talentos como Victoria Ocampo, Borges, Martí­nez Estrada, Luis Franco, Jorge Casa­res, Doillo Jurado, González Lanuza, Patrick Dudgeon, Luis Perlotti. Anto­nio y Santiago Parodi, Antonio Zamo­ra, Guillermo de Torre, Walter Owen y otras personalidades de relieve. Con­cretáronse conferencias, publicaciones, exposiciones y ceremonias con la imposición del nombre de Hudson a una estación ferroviaria, escuelas y ca­lles. La Comisión de Homenaje a Hud­son en su centenario quedó integrada en junio de 1941 - con una subcomi­sión que actuó eficazmente en Quil­mes - y el 4 de agosto se labró un acta por la cual quedó constituida la Asociación Amigos de Hudson, presi­dida
por Pozzo, a la que tanto le debemos y de la que es heredera y con­tinuadora la actual Asociación Ami­gos del Museo y Parque Evocativo G. E. Hudson.
Pozzo y su esposa nos han legado las versiones completas del mencionado “Allá lejos y hace tiempo”, “Una cier­va en el parque de Richmond” y el poema “El gorrión de Londres”, este en colaboración con Patrick Dudgeon y E. González Lanuza, además de frag­mentos de “El ombú y otros relatos rioplatenses” y “El naturalista en el Plata”. En cuanto a sus trabajos origi­nales, pienso que el lector actual sólo podría tener acceso a los prólogos de sus versiones de “Allá lejos y hace tiempo” y “Una cierva en el parque de Richmond”; el folleto “Semblanza de Hudson”, editado por el Instituto de Conferencias del Banco Municipal en 1940 y el trabajo que encabeza el valiosísimo volumen publicado por su iniciativa en 1941, con el siguiente título: “Antología de Guillermo Enri­que Hudson, con estudios críticos so­bre su vida y su obra".

NUESTRA DEUDA CON POZZO
Pozzo murió el 25 de febrero de 1950 y sus restos descansan en el cementerio de Quilmes junto a los de su esposa. Lo último que logró en vida fue que los propietarios del solar na­tal de Hudson lo donaran a la provincia de Buenos Aires, la que lo aceptó al finalizar 1949, pocos días antes de su muerte. Seguramente partió con la visión certera de lo que es hoy Los Veinticinco Ombúes, un museo y par­que evocativo donde renovadas gene­raciones podemos encontrarnos con el espíritu de Hudson y con todo lo que él significa, que es como reencontrar­nos con lo mejor de nosotros mismos. 
Si tuviera que ensayar una crítica a la obra de Pozzo, yo no dudaría en señalar que es en sus traducciones donde podemos encontrar el aspecto más susceptible de ser perfeccionado. Urgido por llenar un vacío lamentable, consagrose a dejar establecida una tradición hudsoniana en el menor tiempo posible para compensar el sen­sible retraso en si que nos encontrá­bamos, contra viento y marea, hacién­dolo todo casi de la nada. Él, como pocos en la Argentina, aplicó con energía el programa sarmientino de hacer las cosas, hacerlas mal pero hacerlas. Mérito nada desdeñable en este país nuestro de perfeccionistas estériles, la mayoría de cuyos hijos nos pasamos la vida analizando la mejor manera de hacer algo sin con­cretar nada y, lo que es más grava, sin permitir que los que quieren construir puedan hacerlo sin trabas.
Y es aquí, en sus errores, donde a mi juicio se puede valorar mejor el legado de Pozzo y, en consecuencia, justipreciar nuestra deuda, desde que advertimos que es fecundo y construc­tivo aun en sus aspectos menos feli­ces. Porque conviene preguntarse: ¿cuánto tiempo más se hubiera demorado nuestra aprehensión del tesoro hudsoniano sin esa versión de “Allá lejos y hace tiempo” un tanto dura de sintaxis no siempre correcta? ¿Hubie­ran sido posibles todas las buenas tra­ducciones de obras de Hudson que ahora poseemos? El peor Pozzo ha sido más fecundo para la causa hudsoniana que lo que podríamos serlo en conjunto quienes intentamos criticar­lo. Y ello dicho sin ánimo de desalen­tar la crítica - que más que necesaria es indispensable - sino con el propósi­to de expresar mi convicción de que cuanto más se analicen los posibles defectos de la obra de Pozzo, mejor va a quedar demostrada su fecundidad para la cultura nacional.
La inveterada ingratitud de los ar­gentinos hacia nuestros compatriotas más beneméritos se ve ratificada con Pozzo, desde que a más de dos décadas de su muerte, no hay calle, plaza ni escuela que lleve su nombre, ni siquie­ra en Quilmes, donde tanto bien hizo. Empero, creo que si ese tipo de reco­nocimiento es indispensable, no resul­taría suficiente, ya que sería necesario complementarlo con algo de mayores consecuencias para nuestra cultura, más identificado con el espíritu reali­zador del médico quilmeño. Acaso na­da sería más significativo y adecuado que las autoridades competentes lle­naran un vacío lamentable y concreta­ran de una vez por todas las tantas veces postergada edición oficial de las obras completas de Hudson en nuestro idioma. [6]
 Prof. Juan Carlos Lombán, conferencia en la Biblioteca P. P. Goyena, 1972

Compilación y Bibliografía Chalo Agnelli
Bibliógrafa Cristina Secco 
Colaboración Ítalo Nonna
VER: 
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/12/guillermo-enrique-hudson-y-aqui-cerca-y.html
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/11/las-huellas-de-guillermo-enrique-hudson.html 
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/11/buscando-hudson-entre-los-pajaros-de.html
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/10/antologia-de-hudson-con-estudios.html 
http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/07/guillermo-enrique-hudson-hijo-dilecto.html
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2013/07/recuperando-guillermo-enrique-hudson.html 
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/08/guillermo-enrique-hudson-171-anos-de-su.html
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/08/el-museo-historico-provincial-guillermo.html

NOTAS

[1] Juan Carlos Lombán - Los 86 años del historiador (reedición Al 20/2/2013) http://elquilmero.blogspot.com.ar/2011/02/cultura-y-memoria-los-84-anos-del.html 

[2] Carlos Alberto Leumann nació en Santa Fe el 17 de agosto de 1886 y murió en Buenos Aires el 16 de junio de 1952. Fue poeta, periodista, docente y Doctor en Filosofía y Letras; publicó estudios sobre materias científicas y metafísicas; dirigió el suplemento literario del diario La Nación. Fue autor de ensayos y novelas. Algunos de sus composiciones figuran en antologías y fueron traducidas a idiomas extranjeros; miembro fundador de la SADE. 

[3] Rabindranath Tagore, nació en Calcuta el 7 de mayo de 1861 y murió en esa ciudad el 7 de agosto de 1861 fue poeta, filósofo del movimiento Brahmo Samaj, posteriormente se convirtió al hinduismo, artista, dramaturgo, músico, novelista y autor de canciones que fue premiado con elPremio Nobel de Literatura en 1913, convirtiéndose así en el primer laureado no europeo en obtener este reconocimiento. Pasó el verano de 1924 en la Argentina como huésped de Victoria Ocampo en su casa de San isidro, Villa Ocampo. 

[4] Robert Bontine Cunninghame Graham "Don Roberto" nació en Londres el 24 de mayo de 1852. Fue político escocés, escritor, periodista y aventurero; miembro del Partido Liberal y primer diputado socialista en el Parlamento del Reino Unido; uno de los fundadores y primer presidente del Partido Socialista Escocés (SLP) 1888 – 1893; firme partidario de la independencia de Escocia. A los dieciocho años, dos amigos de la familia, los hermanos Edward y James Ogilvy, le invitan a participar como socio en la empresa ganadera que tienen en Entre Ríos. La idea le seduce rápidamente y logra que su padre le financie. Ya en Argentina se instala en una humilde vivienda, dentro de la estancia de los Ogilvy, se adapta a la vida de los gauchos, Comienza a domar potros. Aprende equitación y viaja por la Pampa arreando ganado y vendiendo caballos. El negocio por el que partió a Argentina fracasó. De estas sus ricas vivencias extrajo abundante material para componer, años después, dos de sus obras más famosas, las novelas tituladas A Vanished Arcadia (1901) y The Conquest of the River Plate (1924), ambas ambientadas en la geografía sudamericana. Posteriormente, viajó por el norte de África y se enamoró de Marruecos, país al que convirtió en el protagonista absoluto de un libro de viajes titulado Mogreb-el-Acksa (1898). Escribió también numerosas narraciones breves y varias obras biográficas. Murió de neumonía el 20 de marzo de 1936 en el Plaza Hotel de Buenos Aires, después de visitar “Los Veinticinco Ombúes”, el lugar de nacimiento de su amigo William Henry Hudson. Su cuerpo fue velado en capilla ardiente en la Casa del Teatro y recibió un homenaje nacional encabezado por el Presidente de la República Argentina. Detrás de la carroza fúnebre donde se transportaron sus restos hasta el puerto de Buenos Aires, marchaban dos caballos criollos como homenaje al gran jinete y amigo. Ver. Jurado, Alicia. “El escocés errante: R. B. Cunninghame Graham”. Emecé Editores, 1978.

 [5] Sir Eugen John Henry Vanderstegen Millington-Drake, (26 de febrero de 1889 - 12 de diciembre de 1972) fue un diplomático inglés En 1912 entró el Servicio Diplomático y sus destinos incluyeron: San Petersburgo(1913), Buenos Aires(1915), París (1919-1920), Bucarest(1921-1924), Bruselas(1924-1927), Copenhague(1927-1928),Buenos Aires (1929-1933) y Montevideo (1934-1941). 

[6] Este anhelo difícilmente podrá concretarse alguna vez; menos aún en el Partido de Quilmes, pero afortunadamente hoy la editorial Buenos Aires Books viene desde hace algunos años viene superando la postergación denunciada por el profesor Lombán.