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viernes, 19 de septiembre de 2014

JORNADA CORTAZARIANA 1914 – 26 DE AGOSTO – 2014

En el marco de 55º aniversario de la fundación de la BIBLIOTECA POPULAR  PEDRO GOYENA, que abrió sus puertas el 15 de agosto de 1959, y este año preside el CONSEJO ASESOR PERMANENTE DE BIBLIOTECAS POPULARES DE QUILMES y del DÍA DE LAS BIBLIOTECAS POPULARES – LEY 491 del 23 de setiembre de 1870, junto con la Agrupación de Historiadores los Quilmeros y el blog EL QUILMERO se realizará el sábado 27 de setiembre próximo la 
"JORNADA CORTAZARIANA"
Adhiriendo al Centenario del nacimiento del escritor Julio Cortázar, un 26 de agosto de 1014.

La Jornada contará con la siguiente programación: 
Apertura y presentación: Ana Aispurú
Conducción general: Chalo Agnelli
Organización: Cristina Secco, Verónica Ferrer Secco, Mirta Colombi. 
Retrato de Julio Cortázar, gentileza: María Rizzo.
 Expositor: Gonzalo Rielo.
 Coordinadora del Café Literario Entre libros”: Nilda E. Deluca.
 Narradoras: Graciela Gatti (18 hs.) y Liria Arroyuelo (19:30 hs.)
La Jornada está abierta a todos quienes deseen hacer lectura de textos breves - narrativa o poesía – de Julio Cortázar.
Inauguración e imposición del nombre "Sala Julio Cortázar" a la planta alta de la Biblioteca.
Entrega del diploma de “QUILMERO - 2014” a ganadores del 2º concurso, Historia de Quilmes y su Zona de Influencia”. 
Homenaje a los colaboradores de la Biblioteca P. Pedro Goyena: Club Social y Deportivo Juan Bautista Alberdi; Familias: Cella-Ísola; Cella-Baldrich; Franquet-Ruberto; Sra. Blanca Cotta, Sra. Leonor Lezcano; Sra. Claudia Kaiafa; Sr. Enzo Babbicola; Sr. Ítalo Nonna y Sr. Claudio Schbib.
Colaboradores permanentes: Nilda Deluca; Leticia Losiggio; Andrea Lampón; Damián Novoa; Martín Mora; Eugenio Bravis.
Cierre: brindis y colación

Sábado 27 de setiembre de 15:45 a 20 hs., el acceso, entre esas horas, queda a disposición de quienes gusten compartir festejos de la Goyena

LUGAR: San Luis 948 e/Larrea y Azcuénaga - Quilmes - La Colonia


ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

PEDRO GOYENA Y LA PRENSA CATÓLICA DE SU ÉPOCA. (COLABORACIÓN)


Habiendo llegado el pasado 15 de agosto la Biblioteca Popular Pedro Goyena a los 55 años brindando educación y cultura al pueblo de Quilmes a través de las manos generosas de múltiples voluntarios que aún prosiguen la tarea, y en el marco de los festejos que se realizarán el próximo sábado 27 de setiembre, recuperamos a algunos de los socios de mayor trayectoria como el licenciado Jorge E. Padulas Perkins que nos acercó esta página
 PEDRO GOYENA Y LA PRENSA CATÓLICA DE SU ÉPOCA
Por Lic. Jorge Eduardo Padula Perkins
Perdonémosle los libros que no escribió para el futuro, porque de escribirlos hubiese conversado menos con sus contemporáneos. Para él no existía interlocutor mediocre; todo joven era una imagen del poeta Virgilio; caían a manos llenas sobre su mente los lirios de su palabra…”, ha expresado Ángel de Estrada (h) al referirse a Pedro Goyena.La oratoria y la prosa escrita de Goyena, han sido ricas con tanta claridad como han marchado, como alguna vez aseverara el diario “El Nacional” de Buenos Aires, indubitablemente orientadas por su fe.Integrante activo de la trascendente “Generación del ‘80”, estaba, dentro del abanico ideológico que la caracterizaba, claramente enrolado en el subgrupo de la militancia católica que exacerbaría su elocuencia en la resistencia al liberalismo en general y en particular en temas clave como las leyes de matrimonio civil y educación laica que se percibían como amenazas a la hegemonía del catolicismo en la sociedad argentina de entonces.Groussac lo describe como de “una fisonomía simpática, risueña a la par que pensativa: ojos pequeños, vivísimos, que vibraban por entre la orla negra de las pobladas pestañas una mirada penetrante; boca abultada de orador elocuente o decidor festivo; barba de misionero joven que afinaba un tanto el pálido perfil y lo caracteriza por su cordialidad expansiva, su alegre franqueza y su inalterable buen humor, su rápida asimilación intelectual y ese coger al vuelo el pensamiento ajeno a medio elaborar, con una presteza casi adivinatoria”.
Algunas fuentes ubican a Pedro Goyena colaborando con el diario “La Prensa” y el periódico “El parlamento”. Todas coinciden en aseverar su participación en “Nación Argentina” y “El Nacional”.
Pero sin duda alguna, la labor encarada en la “Revista Argentina” y el periódico “La Unión” se ha correspondido con el período más prolífico de su actividad en los medios.
Hijo de Pedro Regalado Goyena y Emilia del Río Pedriel, este hombre que se constituiría en una pluma al servicio de la causa católica, nacía el 24 de julio de 1843 en Buenos Aires. Cursó los estudios primarios en la escuela particular de Juan Andrés de la Peña e hizo los de nivel secundario en el Departamento Preparatorio de la ciudad.
Estudiante de leyes, no había terminado aun su carrera cuando, en mérito a su capacidad, fue designado profesor de filosofía en el Colegio Nacional de Buenos Aires. A partir de esa incursión en la docencia, sería más tarde profesor de Derecho Romano de la Universidad de Buenos Aires.

LA POLÍTICA.
En su actividad política fue diputado provincial en dos ocasiones (1865-1867, 1870-1872), miembro de la Convención Constituyente de 1870, senador (1877-1878) y diputado nacional en tres períodos (1873-1874, 1880-1884, 1886-1890). También tuvo los cargos de director del Banco de la Provincia de Buenos Aires y Defensor de Pobres.
En 1884 fue uno de los fundadores de la Unión Católica, partido político surgido de un congreso que el catolicismo realizara en Buenos Aires en agosto y septiembre de aquel año, en el que participara también José Manuel Estrada. La Democracia Cristiana incluye en su historia a esta agrupación y a sus integrantes.
Singularmente, Pedro Goyena es también un referente fundacional de otro partido, la Unión Cívica de la Juventud, originada en un mitin del 13 de abril de 1890 que albergó a líderes de distintas tendencias opuestas al régimen de Miguel Juárez Celman, tales como Goyena y José Manuel Estrada, Barroetaveña, Del Valle, Bernardo de Irigoyen, Juan B. Justo, Lisandro de la Torre y el para entonces ex presidente de la República Bartolomé Mitre. La Unión Cívica Radical, también cuenta por lo tanto, en su raíz histórica, con la figura de Pedro Goyena.

PERIODISMO Y LETRAS.
Volviendo a la fecunda pluma de Goyena es dable destacar que no se limitó a la argumentación política, sino que lo mostró como hábil crítico literario, ensayista y biógrafo. Al respecto uno de sus trabajos más conocidos es el “Estudio sobre Félix Frías”.
“Nuestros hombres de letras han tenido y tienen más admiradores que lectores; y mientras el público en vez de estudiar las obras de los autores nacionales, se limite a recordarles con cierta estimación no propenderá entre nosotros la literatura”, ha afirmado en un texto que, si bien versa sobre José Manuel Estrada, se proyecta, como puede apreciarse claramente, sobre la totalidad del entorno sociocultural.
“Algo más que un respeto poco concienzudo buscan los que se dedican a la carrera literaria. Necesitan vivir, y por lo mismo encontrar en la producción intelectual lo que llaman los economistas un beneficio”, asevera con contundencia en la misma ocasión, a propósito de que los escritores contemporáneos, dice “no hallan honra ni provecho; porque no es honra uno que otro elogio de la prensa, desacreditado a causa de la prodigalidad con que se le concede; y en cuanto a provecho, basta decir que el general Mitre tuvo que vender su libro sobre Belgrano, por la cantidad de quince mil pesos, honorario frecuente de cualquier abogado en un asunto común”.
“El Nacional”, fundado el primero de mayo de l852 bajo la dirección de Dalmacio Vélez Sarsfield, fue una de las publicaciones que difundió sus escritos. Era un periódico de gran tamaño en cuyos talleres trabajaron hombres que luego dejarían huella en la historia de la prensa, tales como Eudoro Carrasco y Ovidio Lagos, quienes más tarde fundarían el diario “La Capital” de Rosario.
El 15 de septiembre de 1862 apareció por primera vez el diario “Nación Argentina” popularmente conocido como “La Nación Argentina”, cuyo redactor en jefe era José María Gutiérrez, quien se había desempeñado como secretario militar de Mitre durante la campaña de Pavón.
Habría de colaborar Goyena en esta publicación destinada, según su propia presentación, “a robustecer el vínculo de la nacionalidad argentina propendiendo a que no se malogren los sacrificios de medio siglo, ni la oportunidad suprema de afianzar las instituciones, la paz y la prosperidad de la República”, en la que también se difundirían temas históricos y literarios.

LA “REVISTA ARGENTINA”. “Instaurare omnia in Christo”, el mandato de San Pablo de abarcar al mundo y a las cosas con el espíritu de Jesús, fue el lema de la “Revista Argentina”, que en 1868 vio la luz por primera vez, dirigida por José Manuel Estrada con la estrecha colaboración de Pedro
Goyena, y cuya primer etapa de existencia se prolongó hasta 1872. Más tarde volvería a aparecer en el período 1880-1882.
Si bien se trataba de una publicación manifiestamente confesional, estaría abierta a plumas de muy diversos pensamientos que trataron allí, con altura académica y lingüística, cuestiones de política, economía, historia, ciencias, educación, filosofía, arte y literatura, por caso, Aristóbulo del Valle, David Lewis, Eduardo Wilde, Lucio Mansilla, Carlos Guido, Miguel y Pedro Goyena.


LA PRENSA CATÓLICA
De hecho, la prensa católica no limitaba su existencia a la disputa ideológica con el liberalismo, sino cumplía otros roles comunicacionales y culturales en un contexto social que reclamaba y hacía uso de tales publicaciones. Servía para difundir valores literarios y artísticos, mediaba en la convocatoria a los festejos, informaba sobre la creación de nuevas parroquias, el nombramiento de sacerdotes y otras decisiones del gobierno eclesiástico y constituía un canal de comunicación entre los feligreses y las estructuras de autoridad religiosa.
En 1869, la “Revista Argentina” publicaba una profusa crítica sobre Ricardo Gutiérrez construida por Pedro Goyena, quien, entre otras cosas dice que “la poesía de Gutiérrez es, en realidad, como un cielo cubierto de nubles sombrías, donde brillan a veces los fulgores de una esperanza que se extingue rápidamente, haciendo todavía más oscura la región que iluminó”. 

“LA UNIÓN”.
Junto con Emilio Lamarca, José Manuel Estrada, Navarro Viola y Tristán Achával Rodríguez, Goyena pone en marcha, el 1 de agosto de 1882, el periódico “La Unión”, con la intención de competir no solo doctrinariamente, sino en la captación de lectores.
“Este diario de propósitos pacíficos como su título lo indica, será tal vez un diario de combate. Su nombre es un llamamiento, una divisa y un programa” señalaba una de sus columnas editoriales, y agregaba que “el grupo de ciudadanos que ha fundado este diario, no tiene ambiciones ni rencores; no pretenden gobernar ni estorbar al gobierno; respeta la ley y las autoridades creadas por la ley, como representantes según el orden de derecho, de la autoridad excelsa en que tienen origen los poderes legítimos”. Asimismo, acentuaba su condición católica y señalaba su posición contraria a los avances del liberalismo. En ese sentido no eludiría los debates con otras publicaciones de entonces, como el “Sud América” que dirigía su amigo personal y oponente ideológico Paul Groussac.
No era extraña la presencia de un periódico confesional, dado que en esos tiempos se daba un florecimiento claro de la prensa católica, en especial en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, que acompañaba la expansión económica y territorial y a las grandes masas inmigratorias que poblaban tales regiones. “La América del Sud”, “La Voz de la Iglesia” y “El Pueblo” eran, junto a “La Unión”, medios de cierta envergadura asociados ideológica y dogmáticamente al catolicismo. Paralelamente, los pueblos del interior veían también nacer periódicos locales vinculados a las parroquias.
Amén de las dotadas plumas de sus realizadores, “La Unión” contaba con un entramado de colaboradores, que suplía de alguna manera la falta de corresponsales profesionales. Al respecto el mismo diario señalaba, con elocuente ironía, que tales contribuyentes podían distribuirse en tres categorías, a saber “el colaborador anónimo, murmurador, maledicente….que tiene siempre una denuncia en el bolsillo; el colaborador noticioso, cronista por carambola…; el colaborador solemne, con grandes aires de literato…”.
En cuanto a su distribución, se hacía por suscripción, contando con un promedio de 1.500 adherentes. Esa aceptación le permitió funcionar con imprenta propia, en el mismo predio donde tenían su estudio Goyena y Nevares.
Como los otros medios católicos, “La Unión” no tenía dependencia directa del episcopado, razón por la cual hacía también, como se dijo, las veces de mediador entre la feligresía y las autoridades del clero. “Va a hacer un año que

Suipacha se halla desprovista de cura titular”, indica una nota aparecida en sus páginas el 25 de septiembre de 1886, agregando que “muchas familias que no quieren tener sus hijos sin bautizar se costean hasta Mercedes”, apostrofando: “No pidamos después a los pueblos de la campaña que cumplan con los deberes religiosos si faltan quienes deben darles el ejemplo”.
Goyena murió económicamente pobre, en 1892 en el barrio de Flores, donde había vivido. Más se equivocó Paul Groussac, cuando a poco tiempo de aquella desaparición física pensaba que las jóvenes generaciones lo olvidarían. En el siglo XXI la figura de Pedro Goyena tiene su lugar en la historia de las ideas, razón por la cual no ha sido total su muerte y puede coronarse su existencia con la frase del poeta Horacio que Groussac estimara inalcanzable: Non ovnis moriar.


Por Lic. Jorge Eduardo Padula Perkins

Socio y colaborador de la Biblioteca Popular Pedro Goyena



BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES:
- Bruno, Cayetano (1988): Creo en la vida eterna. El ocaso cristiano de los próceres 1. Didascalia. Rosario.
- De Marco, Miguel Ángel (2006): Historia del periodismo argentino: desde los orígenes hasta el centenario de Mayo. EDUCA. Buenos Aires.
- Espósito Fabio (2003): Lectores y lecturas en el Ochenta. En Orbis Tertius, 2002-2003, VIII (9). En línea: http://www.orbistertius.unlp.edu.ar/numeros/orbis-tertius-9/articulos/02-esposito.pdf [Consulta: 23-AGO-2010]
- Groussac, Paul (1980): Los que pasaban. Selección. Colección Capítulo. CEAL. Buenos Aires.
- Miranda, Lidia (2006): La prensa católica y sus lectores en la Argentina , 1880-1920. En “Tiempos de América”, Nº 13, pp. 59-71. En línea: www.raco.cat/index.php/TiemposAmerica/article/viewFile/105682/163944 [Consulta: 23-AGO-2010]
- Prieto, Adolfo (1980): Historia de la literatura argentina. Tomo I. CEAL. Buenos Aires.
- Ravina, Aurora –Directora general- (sin fecha): Historia de la literatura argentina. Fascículo 21, La literatura de la generación del ’80 V. Colegio Nacional de Buenos Aires, Página 12. Buenos Aires.
- Sarlo, Beatriz (1980): Historia de la literatura argentina. Tomo I. CEAL. Buenos Aires.
- http://es.wikisource.org/wiki/Siluetas_parlamentarias:_09 [Consulta: 20-AGO-2010]
- http://www.nuevadc.com.ar/contenido/HistoriaMain.asp [Consulta: 20-AGO-2010]
- www.elciudadanoweb.com/?p=72093 [Consulta: 20-AGO-2010]
- http://sanantonio.freeservers.com/Escuela/InstPGoyena.htm [Consulta: 20-AGO-2010]
- http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Goyena [Consulta: 20-AGO-2010]
http://www.buenosaires.gov.ar/areas/ciudad/historico/calendario/destacado.php?menu_id=23203&ide=87 [Consulta: 24-AGO-2010]
- http://es.wikipedia.org/wiki/Unicato [Consulta: 24-AGO-2010]
- http://es.wikipedia.org/wiki/Uni%C3%B3n_C%C3%ADvica_Radical [Consulta: 24-AGO-2010]
- http://es.wikisource.org/wiki/Non_omnis_moriar [Consulta: 25-AGO-2010]

Trabajo originalmente publicado en la revista "Ensayos Académicos" del Instituto Superior Pedro Goyena de la ciudad de Bahia Blanca, Buenos Aires, Argentina, Año X, número 1, noviembre de 2010.

Periodismo de ayer http://periodismodeayer.blogspot.com.ar/2010/12/pedro-goyena-y-la-prensa-catolica-de-su.html

jueves, 18 de septiembre de 2014

LIBROS VOLADORES - NUEVO DESPEGUE DE PRIMAVERA

En los próximos días muchos quilmeños hallarán en los vanos de sus puertas, en los umbrales, en los buzones de sus casas, en
plazas, en lugares públicos, libros, Libros y más LIBROS. Es que comenzó la primavera con un vientito librero y lanzamos libros a volar.
Libros nuevos, libros viejos, todos leídos, por todos pasaron ojos ajenos, si no es de tu gusto seguramente habrá a quien dárselo y el libro retomará el vuelo.
Dijo Julio Cortázar - de quien este año se cumplen 100 años de su nacimiento -: "Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos"; pues así será el encuentro que cada uno tenga con un libro volador, quizá sea el libro el que busca a quien lo encuentre. ¡Feliz vuelo!
Biblioteca Popular Pedro Goyena



miércoles, 17 de septiembre de 2014

JORGE JOSÉ FRANQUET EN LA BIBLIOTECA GOYENA - HOMENAJE Y GRATITUD



Quienes transitamos la profesión docente en Quilmes tuvimos la extraordinaria oportunidad de conocer a educadores que con su coherencia profesional, su claridad de criterio y su energía - atributos inherente a las exigencias de este oficio de vida que es la educación - nos aportaron un cúmulo de saberes que nos permitieron crecer en la tarea y dar mejor a nuestros educandos. Uno de esas personalidades fue Jorge José Franquet.
MAESTRO NORMAL
El 5 de junio de 1940, nació en Salto, localidad al norte de la
provincia de Buenos Aires, Jorge José Franquet, fueron sus padres: Delia Zugazti y José Luis Franquet. Su primera infancia transcurrió con su familia en San Antonio de Areco y retornó a su pueblo natal a cursar los estudios primarios. Cuando tenía 12 años fue víctima de la epidemia de poliomielitis que lo postró durante un tiempo, así y todo, movido por su  gran espíritu de lucha – que lo acompañó toda la vida -  completó los estudios secundarios en el colegio privado San Martín de Salto de donde egresó con brillantes notas de Maestro Normal Nacional. También se recibió de profesor de Danzas Folklóricas en su Salto natal, participando en algunos espectáculos como bailarín y como asesor de danzas.
DE SALTO A LA PLATA
Como muchos jóvenes del interior de la provincia, con su
titulo de maestro se trasladó a la ciudad de La Plata e ingresó en el Instituto de Investigaciones y Docencias Criminológicas de esa ciudad capital y se recibe de Asistente Social Criminológico. 
Comenzó a trabajar como Asistente Social en escuelas de La Plata y Quilmes, alcanzando la titularización en la Escuela Nº 67, “Stella Maris” ubicada en las calles Padre Bruzzone y Salta de Ezpeleta.
Simultáneamente inició estudios en la Facultad de Psicología de La Plata donde, en el tiempo récord de 4 años, en 1970, se recibió de Psicólogo Clínico. Profesión que ejerció paralelamente a la de Asistente Educacional en escuelas Quilmes y años más tarde  en la Dirección de Psicología de este Distrito. 
QUILMES
En el año 1986, tras concurso de Oposición y Antecedentes,
obtuvo el cargo de Inspector de Psicología  que desempeñó hasta su jubilación en Quilmes. 
En el año 1971 contrajo matrimonio con Cristina Ruberto, también docente. De esta unión nacieron Maximiliano (Machi) y Luciana que le dio dos hermosos nietos que llenaron de amor y luz sus últimos años de vida ensombrecidos por el temprano fallecimiento de su hijo el abogado Maximiliano Franquet en 2008.
Además de su profesión, el tango y el folklore, el teatro fue otra de sus pasiones A partir del año 1969, se acercó al elenco del Teatro Municipal Luz y Sombra donde realizó distintas actividades como asesor del director y de actores acerca de la psicología de los personajes; hizo la iluminación de varias obras, despuntó sus ganas de actuar con un papel en “Otelo”. Como dramaturgo presentó en 1974, una obra de su autoría, “Hollín 62”.
Lector insaciable fue admirador de dos Ernestos: Sábato y Hemingway. Y no sólo se quedó con la lectura, también escribió poesía y prosas. Poemas suyos se publicaron en la revista “Eco Contemporáneo” y en el libro “20 cuentistas argentinos”. La Comisión de Cultura y Educación del Banco Credicoop publicó “Opinando” con poemas de tres autores, uno de ellos Jorge. Recibió Menciones de Honor en el Certamen Internacional de Poesía auspiciado por la Revista “Quilmes generando cultura” de 1998 y 2003, con el segundo y el quinto premio respectivamente. En dicha revista, Año 9 – Número 22 de diciembre 2003, se publicó su poema “Buenos Aires y pregunta”. Son muchas las obras que ha escrito sin ser publicadas. La muerte lo encontró en Quilmes el 8 de agosto de 2012.
JORGE  EN LA GOYENA
El próximo sábado 27 de setiembre, en la Biblioteca Goyena, en el marco de las Jornadas Cortazarianas y del 55º aniversario de esta Institución, se pondrá Jorge Franquet al importante librero que este año, junto a una extraordinaria colección de material bibliográfico, su esposa Cristina Ruberto, donara convencida que ese es el lugar donde su esposo hubiera querido perpetuar su memoria, “entre libros”.


                      BUENOS AIRES Y PREGUNTA
                                                                                                       de Jorge Franquet
Cómo hace Buenos Aires para seguir siendo
si ya no frasea la arenosa voz de Goyeneche,
si Buenos Aires es un cigarrillo
conteniendo lágrimas,
si es un tango adelantando los relojes de la pena
y una ventana con luz a las tres de la mañana.
Qué tiene de fabulosa para seguir existiendo
con el mismo sabor
la antigua nostalgia cuchillera de Borges y Palermo,
la mítica sonrisa de Gardel,
cuando Buenos Aires es mojarse los pies entre la niebla
buscando los rastros ancestrales
en el número impar de una cortada.
Tiene que Buenos Aires
es desarmar un barrilete de cansancio
enterrando historias con las cenizas del rechazo.
Por qué nos sigue regalando
la mágica música de Pichuco,
el encantado mundo de Corrientes y Piazzolla,
o las horas silenciadas del Bajo y sus miserias.
Porque a lo mejor Buenos Aires sea navegar
una sudestada de nostalgias de los tiempos de la risa
que se hundieron en naufragios de ilusiones,
y es un olvido que se parece a la desdicha,
es quebrarse en las mañanas
los amores con rocío y esperanza de dos para vivir.
Y yo me sigo preguntando
con esa ingenuidad de los domingos
por qué la Reina del Plata se sigue creyendo
la novia eterna del Rubio Forastero.
Buenos Aires son los días repetidos
pasando como una sentencia renovada
por la dictadura del tiempo.
Buenos Aires es la bestia que nutre los delirios
cuando se hace necesario tener la magia y la caricia.
Buenos Aires será un puñado de locos,
en el oscuro callejón de los que huyen
fusilando los miedos.
                               "Quilmes generando Culturea" _ Dic. 2003                                                                  



                                                                                                             

jueves, 11 de septiembre de 2014

DIA DEL BIBLIOTECARIO - 13 DE SETIEMBRE

La profesión del bibliotecario se encuentra indisolublemente unida al libro como producto cultural que contiene el registro gráfico del conocimiento y como medio de comunicación a largo plazo. El bibliotecario es guardián de libros, hoy también en formatos digitales, ya que el soporte del libro puede variar, pero la tarea de organizar, proveer y facilitar es indivisible de su profesión.
Hoy no faltan mentes estrechas que creen perimido el libro, por supuesto que son aquellos cerebros jibarizados que no pueden avanzar en el entendimiento más allá de sus narices. Sin embargo constantemente asistimos a presentaciones de libros de toda laya, las ferias del libro, tanto la anual que se hace en la Capital Federal, como las que se organizan en ciudades (Berazategui), la que recientemente realizó la Jefatura de Inspección de Quilmes con todas las Bibliotécas Escolares y Populares, todas gozan de una atención inusitada. 
Los Bibliotecarios son aquellas personas que apuestan al libro como factor básico de conciencia ciudadana y son los que trabajan en forma paralela con la Educación formal.
LAS BIBLIOTECAS POPULARES
En Quilmes hay 10 Bibliotecas Populares, algunas de larga trayectoria y consecuente labor con la Cultura local, ya sea privada o oficial. 
Las 10 Bibliotecas Populares de Quilmes recibíamos todos los años una subvención, que este año se viene dilatando en forma alarmante, poniendo en riesgo nuestra continuidad y la labor del Bibliotecario. Y aprovechamos, este su día, no sólo para honrarlo, sino para recordar a las autoridades municipales la dignificación de su tarea. 
BIBLIOTECA NACIONAL
El 13 de septiembre de 1810 se creó la Biblioteca Pública de Buenos Aires, hoy Biblioteca Nacional porque se nombró al Dr. Saturnino Segurola y a Fray Cayetano Rodríguez como primeros bibliotecarios oficiales, este día se reconoce la actividad de los bibliotecarios, distribuidores del libro, propulsores de la lectura, en todos los sectores en los que se desarrollan, labor fundamental para nuestra sociedad que tiene como recurso más valioso el conocimiento.
Como quilmeños es necesario recordar que al transformarse la Biblioteca Pública de Buenos Aires como Biblioteca Nacional el 5 de octubre de 1884, el ministro de culto e instrucción pública, en ese momento, Dr. Eduardo Wilde, designó primer Director a su tío el Dr. José Antonio Wilde, quien trazó el primer reglamento, pero su función fue breve pues falleció el 14 de enero de 1885. El Dr. José Antonio Wilde era idóneo en el tema pues en diciembre de 1872,  como municipal de Quilmes había intervenido en la creación de la actual Biblioteca Pública Municipal Domingo Faustino Sarmiento. El primer bibliotecario de esa primera biblioteca quilmeña fue el señor Mariano Vega. (http://elquilmero.blogspot.com.ar/2013/01/la-biblioteca-publica-municipal-domingo.html) 
SATURNINO SEGUROLA
Nació en Buenos Aires el 11 de febrero de 1776. Sacerdote e historiador; se ocupó en variadas inclinaciones intelectuales, todas ellas de importancia en la historia de la cultura de
nuestro país. Realizó estudios en el Real Colegio de San Carlos y siguió sus cursos de Filosofía con Mariano Medrano. Luego de recibir las órdenes menores, se doctoró en la Universidad de San Felipe en Santiago de Chile. Fue el introductor y propagador de la vacuna antivariólica en el país. Nombrado segundo bibliotecario por la Primera Junta, renunció al cargo en enero de 1811. En 1821, por decreto de Martín Rodríguez, fue designado director de la Biblioteca, tarea en la que se desempeñó hasta que fue sustituido por Manuel Moreno.
En el transcurso de los años reunió gran cantidad de libros impresos, manuscritos, mapas y láminas antiguas referentes a la historia de nuestro país, actividad que le permitió organizar una gran biblioteca, archivo y museo. El doctor Segurola no publicó sus escritos, con excepción de artículos en hojas sueltas o esporádicas colaboraciones en gacetas. Se sabe que redactó una crónica sobre los obispos de Buenos Aires, como también efemérides y prontuarios históricos. Han llegado hasta el presente anotaciones a los textos de diversas obras y hasta apuntes sobre ciencias naturales y mecánica, que recopiló en forma de diccionario.
Participó como tesorero en las obras de la Catedral de Buenos Aires. Se desempeñó también como profesor de anatomía y fue nombrado administrador de la Casa de Niños Expósitos en 1817. Murió el 23 de abril de 1854, al cabo de una larga existencia, que, si la vinculamos con el curso de los sucesos políticos, se inicia con el virreinato y concluye en el período de la organización nacional.
(http://www.abgra.org.ar) 
EL PACARÁ DE SEGUROLA
 En 1939, se intentó abatir el pacará de Segurola, situado en su quinta de Caballito sur, en la actual esquina de las calles Puán y Baldomero Fernández Moreno, el senador de la nación Alfredo Palacios abogó por la conservación del histórico árbol a cuya sombra el deán Segurola aplicaba la vacuna antivariólica en forma gratuita. El pacará fue salvado por decreto 2232 del 4 de julio de 1946 y se conserva aún en una pequeña plazoleta de la esquina mencionada. 
FRAY CAYETANO JOSÉ RODRÍGUEZ 
Poeta, político y religioso argentino nacido en San Pedro, provincia de Buenos Aires, en 1761. Entró en la Orden
Franciscana a los 16 años, como novicio; en 1778 profesó en el Convento de Buenos Aires. Luego en Córdoba fue ordenado sacerdote y allí dictó cátedras de teología y filosofía. Regresó a Buenos Aires al Convento Franciscano, donde enseño teología, filosofía, hemenéutica y física. Participó en los prolegómenos de los movimientos revolucionarios de mayo de 1810. El 24 de setiembre de ese año, a instancias de Mariano Moreno, fue elegido como primer director de la Biblioteca Pública, que recién se estaba fundando, cargo que ocupó hasta 1814. En febrero de 1811 fue elegido Ministro Provincial. El 4 de abril de 1812 fue elegido vocal de la primera Asamblea y en 1813 participó en la Asamblea Constituyente. En 1815 fue elegido diputado por Buenos Aires para el Congreso de Tucumán. Fue el encargado de la redacción de un diario de sesiones denominado "El Redactor del Congreso Nacional". Se cree que el texto del Acta de la Independencia es obra suya. Falleció el 21 de Enero de 1823.
En 1903 se inauguró un monumento de bronce en la plaza que lleva su nombre, en la localidad bonaerense de San Pedro. (http://www.todo-argentina.net)
Centro Cultural Hilda Perata, sub sede de la Biblioteca Goyena. Guarda el Museo Bibliográfico Documental "Bibliotecario Carlos Córdoba" y la "Pinacoteca Maestro Ludovico Pérez". Larrea 1355 e/Corrientes y Entre Ríos - La Colonia - Quilmes.
Biblioteca Popular Pedro Goyena. Barrio La Colonia, Quilmes  
Biblioteca del Río en la Ribera
Biblioteca Popular Don Bosco en Don Bosco
Biblioteca Popular Joao Rico Da Bahía en La Florida
Biblioteca Popular Dr. Martín Vilaseca
Biblioteca Popular Los Cooperarios

Biblioteca Popular Alfonsina Storni de Ezpeleta
Biblioteca Pública y Popular Mariano Moreno de Bernal
Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi de San Francisco Solano
Biblioteca Popular José Manuel Estrada de Bernal

  Compilación Chalo Agnelli
Vicepresidente de la Biblioteca Popular Pedro Goyena
Director del Museo Bibliográfico Documental
"Bibliotecario Carlos Córdoba"
Consejo Asesor Permanente de Bibliotecas Populares de Quilmes
2014/2018