Buscar este blog

martes, 25 de junio de 2013

ACTIVIDADES Y LIBROS EN LA GOYENA - LETICIA LOSIGGIO, JULIETA LANTERI Y GUILLERMO ENRIQUE HUDSON


 La Biblioteca Popular Pedro Goyena ubicada en la calle San Luis 948 entre Larrea y Azcuénaga, periódicamente realiza encuentros culturales de relevancia. El sábado 28 se ofreció un concierto de guitarra  a cargo de la joven Leticia Losiggio, coordinadora del taller de guitarra de la Biblioteca. Interpretó un repertorio clásico y variado donde confluyeron estudios y variaciones acordes para solos de guitarra y otras adaptaciones de laúd de Bach
Leticia Losiggio es profesorado en Música (Orientación Instrumento) recibida en la Escuela Municipal de Bellas Artes “Carlos Morel” de Quilmes y esta cursando la Licenciatura en Música (Orientación Composición) en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. Fue el segundo concierto de su breve carrera.
El jueves 2 a las 16:30, la señorita María Isabel Ojeda, estudiante de bibliotecología en La Plata, ofrecerá una conferencia sobre la vida de la médica y luchadora por los derechos de la mujer, Julieta Lanteri (1873-1932), habiéndose cumplido este año los 80 años de su muerte incidental.Precursora del voto femenino a quien la autora local Ana María de Mena captó en totalidad en su libro "Paloma Blanca".

LIBROS
La Biblioteca Goyena permanentemente renueva y mantiene actualizado su material bibliográfico, tanto en la historiografía quilmeña como en temas generales, narrativa, ficciones, etc.
En cuanto al escritor angloquilmeño Guillermo Enrique Hudson, se incorporaron dos libros imprescindibles para estudiantes de letras e investigadores de este autor.
“De Quilmes a Hyde Park – Las fronteras culturales en la vida u obra de W.E. Hudson” (2009) del sociólogo y ensayista uruguayo Felipe Arocena, quien se dedica a la sociología de la cultura y particularmente a la relación entre literatura y sociedad.
Arocena recorre con su mirada social la obra de Hudson y revelar circunstancias e interpretaciones que nos introducen en facetas que, en la riqueza y variedad literaria de este autor, pasan desapercibidas. Además hay un informe de las sucesivas traducciones de esta obra y la abundante bibliografía que trató sobre el escritor de “La Tierra Púrpura”, que transcurre en la “Banda Oriental”.
El prólogo es de Rubén Ravera, director del Museo Histórico Provincial “Guillermo Enrique Hudson” de Florencio Varela, que funciona en lo que fue la estanzuela “Los 25 ombúes” solar natal del escritor y naturalista.
El otro libro adquirido es para completar la lectura del anterior para quien no conoce la obra de Hudson: “Días de ocio en la Patagonia”.
Una traducción de la señora María Rosa Mariani, prestigiosa docente de Quilmes, profesora de literatura inglesa de la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional de Avellaneda e inspectora de Nivel Superior; los dibujos son de la profesora Rosa Rovira y el prólogo también es del Prof. Ravera. Ambos libros pertenecen a la Colección Hudson y la edición estuvo a cargo de Roberto Enrique Tassano (2008)
Para quienes quieran adquirir estos libros lo pueden hacer en el mismo Museo Hudson de Varela y ganarán doblemente.
Crónica de Chalo Agnelli

ELISA LEONOR LEZCANO - UNA VIDA HOJA A HOJA PARA LA GOYENA

Leonor, como la conocemos todos, aunque ella es Elisa Leonor,  llegó al embeleso del libro desde muy pequeña; al hábito de la lectura antes que a la lecto-escritura. La cultura de la lengua escrita no siempre nace de modelos familiares, a veces es resultado de un espíritu ansioso por desmembrar los misterios de la vida, ávido de superación. Quizá ese sea el caso de Leonor Lezcano cuando allá en su Esquina natal, provincia de Corrientes descubrió que el libro era una puerta. 
Ese embeleso, ese espíritu de superación, ese impulso por abrir la puerta fueron las motivaciones originales que condujeron un día a Leonor a la Biblioteca Pedro Goyena.
Esquina, Corrientes.
Esquina se encuentra en medio de un delta natural, donde confluyen los ríos Paraná y Corrientes. Todo el año posee un entorno cautivo del variado colorido de su floresta, húmeda de correderas y arroyos. En el exuberante paisaje esquinense un 17 de mayo de 1936 nació Leonor Lezcano.
 Junto al señor Alejandro Storni, hijo de la única Alfonsina
PRIMERAS PÁGINAS
Su padre era una figura prominente en la política correntina de pensamiento radical y su madre una mujer de campo.
A los 8 años en un barco de la empresa Dodero, con Modesta Gabriela, su madre del corazón, su abuela y tíos llegó al barrio de La Boca donde transcurrió su infancia. Luego se mudaron a Avellaneda donde hizo la primaria en la escuela Nº 12 “Bernardino Rivadavia”. Así como accedió al libro muy temprano en su vida, del mismo modo surgió el deseo de ser maestra, pero circunstancias ajenas se impusieron y no pudo concretar su anhelo.
En 1953, con tan sólo 17 años se casó con Edmundo Hermosi, gastronómico y en 1955 la joven pareja se estableció en Quilmes ya con Alicia Beatriz su única hija.
Ya mayor, con 56 años, venció prejuicios, resolvió llenar huecos y cursó la secundario en la Escuela de Enseñanza Media Nº 3 “Francisco Salustio” de La Colonia. Disfrutó con plenitud esos años y de sus profesores a los que recuerda con especial afecto: la señora Roulet, Gustavo Famá, Graciela y Matilde Salustio.
 Junto a María Kodama (centro) y la poeta Beatriz Piedras
VOLVIENDO CARILLAS
Aunque distante de su domicilio, era asidua de la Biblioteca Popular Manuel Estrada de Bernal. Un día halló en un comercio de su barrio, Villa Armonía, un volante que informaba “Sabe Ud que en su barrio hay una biblioteca”. Era la Goyena que se había mudado del viejo Mercado Municipal a La Colonia, calle San Luís 885, en una casa que generosamente había alquilado el Club Alberdi para la biblioteca. La biblioteca que fundara en 1959 la benemérita Inés Manzo de Torrico, que fuera directora de la Escuela Normal de Quilmes.
Leonor Lezcano llegó a la Goyena en 1991 y se le abrieron las puertas de una vida que le había quedado atrás, nunca postergada, latente. Se quedó hasta hoy. Se podría decir que son suyas las palabras de Borges: "De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro, todos los demás son extensiones de su cuerpo. Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria". Convocada por la señora de Torrico, Leonor ocupó varios cargos, protesorera, tesorera y presidente cuando la fundadora prefirió delegar funciones después de 33 años de un trabajo por el cual no esperó ni recibió retribución alguna y pocos reconocimientos.
A la función de presidente Leonor debió agregar la de bibliotecaria por recorte que hizo la intendencia del personal municipal que la atendía durante la mañana de 9 a 12 durante dos años. Hasta 1997 en que falleció la Prof. Inés Manzo de Torrico, Leonor estuvo resguardada en su tarea por esa notable mujer que legó a Quilmes un caudal de educación y cultura incalculable.
La tarea de la biblioteca no era solo la de facilitar bibliografía se suman tanto las actividades administrativas que responden a la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares, C.O.N.A.B.I.P., como las actividades sociales y culturales a la que Leonor Lezcano también se dedicó con entusiasmo. Constantemente la Biblioteca hace donativos no sólo de libros, sino también de útiles escolares a diversas instituciones como el Colegio Julio Cortázar de Florencio Varela, la escuela Nº 766 de la Tigra, Chaco, el Instituto Superior de Periodismo “El Sol”, el Centro de Investigación Educativa de Florencio Varela, la Escuela Nº 10 de Quilmes, la Nº 7 de F. Varela; en 1998, se reunió, con al colaboración de otras instituciones quilmeñas, un importante donativo de prendas de vestir, ropa de cama, de abrigo y elementos varios para paliar la emergencia hídrica que vivía la ciudad de Esquina en Corrientes. El transporte estuvo a cargo de la Asociación de Bomberos Voluntarios de San Francisco Solano.
Este cúmulo novedoso de actividades le permitió a Leonor Lezcano llegar a espacios inalcanzables para una ama de cada, como ella se consideraba - posición que no relegó si bien debió reducir el tiempo a las tareas domésticas - como la Biblioteca Nacional, el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, dio charlas específicas en la Sociedad Italiana Cristoforo Colombo y participó en las Ferias del Libro que realizaba esta institución y en las Ferias del Libro del Autor al Lector.
Conoció a figuras relevantes de la cultura, tanto local como nacional: Alejandro Storni, hijo de la inefable Alfonsina, descendientes de Pedro Goyena, Aldo Severi, Ludovico Pérez, María Kodama, Beatriz Piedras, los profesores, Lombán, Orlando Cella, Mirita Bollo Cabrios, Ely Fontana, Ernesto Trincheri…
Un día la invitaron a sumarse a la Asociación Cultural Sanmartiniana. Representó a esta institución y a la biblioteca en un encuentro de Asociaciones Sanmartinianas que se efectuó en el 2006, en Rosario, al pie del travertino homenaje a nuestra bandera.
Recibió el “Candil Kilmes”; fue homenajeada por el Club Alberdi y, en el 2010, por la CD de la biblioteca, como tributo a su trayectoria.
Pero dos son los reconocimientos que Leonor Lezcano más valora: el que le hizo la Sanmartiniana al confiar en la Goyena como custodia de la biblioteca específica de la Asociación, gesto que siente como premio a su labor responsable y el segundo es el que le hacen los niños, alumnos de la escuelas del barrio, la Nº 16, la Nº 36, cuando la reconocen y saludan por la calle. Actitud que responde a su gesto afable y su templanza para comunicarse con los jóvenes.
 Junto a la Prof. Mirita Bollo Cabrios y el Dr. Eusebi
CERRANDO EL LIBRO
La biblioteca le permitió concretar la docencia soñada en su infancia, pues el acto de “dar” conocimiento, tanto como en un aula, también se reproduce entre estantes y anaqueles de libros, aconsejando al estudiante de tal o cual autor, comentando obras, orientando.
“Las bibliotecas son una realidad consolidada a lo largo de más de cuatro mil años de historia, que discurre paralela a la de la escritura y el libro”. [1] Pero también a la vida de los que tienen un vínculo apretado con los libros.
Humilde, con constante gesto de apertura, sencillez, pero seguridad en el decir y en el hacer.
Con su esposo, su hija su yerno el contador Daniel Alejandro Turqui y su nieto Juan Pablo Rosesky que, en su adolescencia, fue un necesario trabajador en la biblioteca.
Efectivamente, Leonor Lezcano es un mujer que supo vencer las contingencias de la vida para sembrar sobre terreno fértil y propagar su simiente. 

Prof. Chalo Agnelli

1º Foto: La señora Leonor Lezcano (centro) junto a la fundadora de la Biblioteca Pedro Goyena, Inés Manso de Torrico (izquierda) y una bisnieta de Goyena.

NOTA
[1] Anyelis Tovar www.monografias.com

ANA INÉS MANZO DE TORRICO - DIRECTORA FUNDADORA DE LA BIBLIOTECA POPULAR PEDRO GOYENA

Prof. Chalo Agnelli
"60 y 100"
Este año la Biblioteca Popular Pedro Goyena, la Biblioteca de "Pola" Manzo, cumple "60" años el 15 de agosto y su fundadora, soporte y alma cumple (así en presente) el 9 de octubre, "100". Y si bien ya hace varias décadas que no está físicamente con nosotros, en la Goyena, la energía de su espíritu prevalece y nos da fuerzas para seguir sorteando todas las dificultades que se presentan y sobre todo CRECER, por eso escribo que "cumple", así en presente, "100" años (Chalo Agnelli)
El año 1919, fue de grandes cambios para la historia nacional y del mundo. Acababa de cerrarse el triste capitulo de la Primera Guerra. Los trágicos acontecimientos que se sucedieron entre el 7 y el 14 de enero de ese año, entre el proletariado pauperizado y la patronal capitalista dejaron un antecedente significativo para el desarrollo de la clase obrera en un país que a partir de la Ley Sáenz Peña había incorporado a  la vida social, cultural  y educativa del país variables nuevas. La movilización estudiantil en la ciudad de Córdoba que impuso la Reforma Universitaria se extendió por toda Latinoamérica.
Quilmes apenas tenía tres años de Ciudad y transcurría su segundo año al frente de la intendencia el Dr. Pedro Elustondo, el primero, en ese cargo, del partido Radical que tuvo este distrito.
Ese año, un 9 de octubre nació en la recientemente designada "ciudad", Ana Inés. Su madre fue María Luisa Landi, profundamente católica, y su padre Vicente Manzo. Ella y su hermano Leandro Hipólito se criaron en un hogar donde se estimulaba con ahínco la educación, el arte y especialmente la lectura.

La pequeña Ana Inés se inició en declamación e interprete del cancionero folklórico desde muy temprana edad. El periódico A.B.C. del domingo 14 de octubre de 1928, da cuenta de esto en esta noticia bajo el título: “Ana Inés Manzo Triunfa A Los 8 Años. Será Una Gran Artista” “A los ocho años de edad, la simpática vecinita Ana Inés Manzo, ha logrado un significativo triunfo en su presentación como intérprete de la Canción Nativa en el festival realizado últimamente en el Teatro Cervantes de la Capital Federal, organizado por el Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas. Una verdadera ovación recibió Ana Inés como premio de su impecable técnica y desenvoltura que a su edad equivale a una revelación de las condiciones que posee para triunfar plenamente en un futuro próximo ¡Qué persevere y estudie siempre son los augurios de A.B.C.!”
Nada tuvo que ver con la canción luego, pero sí fue estímulo en estas artes para terceras personas, básicamente en todo lo referente al Folklore Nacional.


El 30 de diciembre de 1936, Ana Inés egresó como maestra de la Escuela Normal de Quilmes e ingresó en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad  Nacional de La Plata donde, el 19 de diciembre de 1941, se recibió de  Profesora Secundaria Normal y Especial en Letras, título registrado con el número 8191. Años después realizaría el Doctora en Letras en dicha Universidad.
CARRERA DOCENTE
El 23 de abril de 1942, al año siguiente de su promoción, comenzó la carrera docente como profesora de castellano y literatura en la misma Escuela Normal donde había transcurrido la adolescencia. También otras escuelas de Quilmes la tuvieron como educadora. El 16 de marzo de 1946 y hasta el 30 de junio de 1951 se desempeñó en el Colegio Nacional como profesora de literatura; luego regresaría con un cargo provisorio el 1 de octubre 1959 hasta el 30 de junio de 1961. Ejerció en la ENET Nº 1 “Gral. Enrique Mosconi” desde el 16 de julio de 1963 hasta el 20 de julio de 1964 y desde el 16 de marzo de 1966 hasta el 22 de setiembre de 1968.
Dejó el Colegio Nacional en 1951 por traslado a la Escuela Normal de Maestros Nº 1 “Mary O´Graham” de La Plata donde ingresó el 1 de julio; además de castellano dictaba filosofía. Permaneció hasta el 1 de julio de 1955 en que pasó al liceo “Víctor Mercante” de la Universidad de La Plata, donde ejerció del 1 de agosto de ese año hasta el 31 de octubre de 1962.
Los alcances de formación, capacitación y perfeccionamiento educativo que alcanzó la profesora Manzo fueron poco reconocidos, pues era una persona que no cuantificaba públicamente sus conocimientos, sí los aplicaba sin ostentación.
Su pasión por la lectura y los libros le llevó a sumar, a las cargadas estanterías de su hogar, una importante  bibliografía de carácter didáctico y pedagógico. Esto la llevó a fraguar la idea de fundar una biblioteca pedagógica al alcance de toda la comunidad. Para ello se preparó adecuadamente en la Escuela Nacional de Bibliotecarios de la Biblioteca Nacional  donde obtuvo el 11 de abril de 1959, el certificado Nº 5724 de Bibliotecaria Nacional.
Con dicho título fue becada por el gobierno de Brasil para estudiar durante 1961, en el Instituto Brasilero de Bibliografía y Documentación. País al que regresó becada por el Fondo Nacional de las Artes para estudiar “El estado de la novela contemporánea en Brasil”.
Tiempo después, obtuvo una nueva beca de la Universidad Central de Ecuador para asistir al “Vº Ciclo Internacional de Verano” que se realizó en la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de esa Nación.
LA BIBLIOTECA
La bibliotecología fue un tema recurrente en su vida. Hizo cursos de catalogación bibliográfica, dictó jornadas sobre este tópico en Río Gallegos del 13 al 17 de marzo de 1961, y en 1963 dio conferencias radiales en el programa que la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares tenía en Radio Nacional.

Sede de la Goyena en el antiguo Mercado Municipal, esquina de Moreno y Olavarría

Pero su obra máxima fue la creación de la Biblioteca Popular “Pedro Goyena”. Previamente, como integrante de la Acción Católica, desde el Centro Manuel Estrada, había sido parte, en 1944, de la creación de una entidad similar con el mismo nombre.

En 1958, formó una comisión de vecinos pro-biblioteca. El 28 de febrero de ese mismo año, reunida la cantidad de libros y cumplidas las exigencias establecidas por la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, obtuvo un subsidio y el asesoramiento específicop. Se constituyó una comisión directiva provisional, y quedó fundada la anhelada Biblioteca, de la que fue presidenta durante varios años. La acompañaron en aquella primer movilización: Carlos Canale, Raquel Sánchez, Darío Mosso, Lola Maciel, María Luisa Bonetti, Hélice Tagliapetro, María Esther Schuler, Ada Ester Pestana, Ernesto Carrasco y Carmen Mandile. El 15 de agosto de 1959, la Biblioteca Popular “Pedro Goyena” abrió sus puertas oficialmente, instalándose provisoriamente en una casa de la calle Videla 321 de Quilmes, local cedido por la comisión directiva del Círculo de Obreros Católicos. 
Acto en beneficio al Colegio San José, organizado por la Sra. Manzo (al frente) el 11 de abril de 1959. A su lado: Carlos Canale, la escrirtora Beatriz Guido, detrás, de lentes Leopoldo Torres Nilson y Raquel Sánchez, también fundadora de la "Goyena"
Primera sede en La Colonia, San Luis 885, 1988
 En 1961 debió cambiar de domicilio. La profesora Torrico, anhelosa de obtener un espacio para sus libros, llegó hasta el Intendente Rodolfo A. López quien le cedió un local perimetral del
Actual sede la Goyena
entonces Mercado Municipal, ubicado sobre la calle Lavalle para pasar luego a otro mayor de la esquina de Moreno y Olavarría.
Mucha fue la pasión que puso en esta Institución, tiempo horas de trabajo y excesivo esfuerzo. Pero la ligereza y arbitrariedad de algunas 'políticas partidarias', trazadas sin consulta ni respeto a la cultura y a la tradición, por funcionarios cargados de la soberbia de creerse que, por sus cargos públicos están por encima de todo y de todos, nuevamente la alejan de esa sede.
En 1988, hubo una nueva mudanza a un casa en la calle San Luis 885, esquina Larrea de la Colonia, pero por corto plazo pues debió trasladarse a una propiedad de la vereda de enfrente, su actual sede en San Luis 980, donde llegó gracias al Club Alberdi que le cedió en comodato la propiedad, gracias a la comisión directiva de ese momento y fundamentalmente a su presidente, en esos años, el benemérito señor don Raúl J. Mazariegos (foto izquierda)
LA ESCUELA NORMAL
Su trayectoria educativa siguió incólume. En 1970 tras la jubilación del director de la Escuela Normal, profesor Alfredo José Eliseo Dunet, asumió como directora provisoria, cargo que luego titularizó por concurso. Durante el período en que estuvo al frente de la dicha institución tuvo sobre sus hombros grandes responsabilidades. Primero transformar el ciclo Normal en enseñanza secundaria, agregar a la Unidad Académica el profesorado para la enseñanza primaria y luego el profesorado para la enseñanza pre-escolar.

Prof. Alfredo Dunet
Un nuevo paradigma educativo que puso en marcha con notable  destreza pedagógica. El segundo desafío fue a partir del 1° de setiembre de  1978, en que comenzaron a levantar el nuevo edificio, con todas las dificultades que a una gestión agrega una obra edilicia de tal magnitud.
Pola Manzo se jubiló en 1982, tras 40 años en la docencia, la sucedió en el cargo la profesora Nélida Sanchini de Montórfano, también docente relevante, de extensa trayectoria.
PUBLICACIONES
Realizó numerosas publicaciones, entre ellas: “Mayo y los orígenes de la Biblioteca Nacional” en el libro “La Cultura Literaria de Mayo” editado en 1960 por el Departamento de Letras de la Facultad de Humanidades de La Plata (Pág. 161 a 186); ese mismo año publicó “Un bibliotecario prócer” en la “Revista de Educación” del Ministerio de Educación de la provincia (Vol. 5, Nueva serie, Pág. 44 a 52); “Visita a la casa de Jorge Isaac”, en la Revista de la Universidad de La Plata Nº 19, aparecida en 1965 (Pág. 183 a 187)

La Sra. Manzo junto a Leonor Lezcano - su sucesora - durante un acto con descendientes de Pedro Goyena.

Presidió el Instituto Belgraniano de Quilmes, cuando se fundó el 19 de junio de 1970, por iniciativa de la Asociación Cultural Sanmartiniana presidida en la ocasión por el profesor Orlando Cella. El Instituto funcionó durante varios años en la biblioteca “Goyena”.
Empeñosa, decidida, pero sin ruido, callada, y hasta sigilosamente, pero sin pausa, lograba su cometido. Un persona condescendiente y sumamente sociable. Como educadora era abordable y creía con unción en los logros del docente absolutamente comprometido con su tarea.

Con la Prof. Alicia Bornand
CARÁCTER Y PERSONALIDAD
Una característica del buen docentes es tener conocimientos sólidos sobre la materia que transmite con claridad expositiva, pero fundamentalmente, ser modelo de sus alumnos y conocerlos, motivarlos, crear buena convivencia y potenciar el componente autónomo de todo el aprendizaje creando espíritus libres, inquisitivos y críticos. Estas condiciones y atributos reunía Ana Manzo y esta conclusión de quienes fueron sus alumnos, reúne su persona y su personalidad enteramente.

LEGADO
Estaba casada con Joaquín Crisóstomo Torrico Aguilar, no tuvo hijos. Falleció en su casa de la calle Sarmiento 429, el 11 de febrero de 1997. Pero fiel a su biblioteca, "su hija", según afirmaba, cuando comenzó a sentir su partida definitiva, legó la presidencia a otra mujer providencial que 

supo reemplazarla con auténtica entrega, la señora Leonor Lezcano que estuvo a cargo de “la Goyena” hasta el Cincuentenario de su creación en el 2009, once años de trabajo pródigo.
Hoy un grupo de los que fueron sus alumnos, colegas y amigos continúan la obra que ella abrió y diseñó en dicha Biblioteca Popular: además de su tarea específica de difundir la lectura y el libro y sus talleres anuales, se inauguró el Centro Cultural "Hilda Perata", donde fundó el Museo Bibliográfico-Documental "Bibliotecario Carlos Córdoba", la Pinacoteca "Maestro Ludovico Pérez"; posee una de la bibliografías  y documentación de la historia de Quilmes más rigurosa y completa; funciona en su sede de la calle San Luis un Centro de Educación para Adultos dependiente de la E.E.P. para Adultos Nº 707 y muchos otros servicios que la hacen una de las instituciones más significativas del Partido de Quilmes y la amplia región "gransurbonaerense". 


Biografía de Prof. Chalo Agnelli

Colaboración, señoras Cristina Secco, Ana Aispurú  y Leonor Lezcano

FUENTE

Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes: http://archivo104.blogspot.com.ar/

Biblioteca Popular Pedro Goyena.

lunes, 24 de junio de 2013

AGUSTÍN BOTTARO Y JULIETA H. QUEBLEEN - LIBROS OLVIDADOS DE AUTORES QUILMEÑOS:

La Biblioteca Popular Pedro Goyena posee, entre sus tesoros y peculariedades, una frondosa bibliografía de autores locales. Algunos de esos libros resultan una curiosidad digna de conocer. Los bibliolatras que trabajamos en ella hurgamos en los anaqueles olvidados y esto hallamos:
"Hojas sueltas" es un poemario de Agustin L. J. Bottaro (1916 - 1987), docente, fundador del "Comercial de Quilmes". Los 35 poemas de sensibilidad extrema y personalizados en la mujer,  están próximos al estilo de Enrique Banch (1888-1968) poeta argentino que cultivó formas clásicas inspiradas en el Siglo de Oro español, con fuertes reminiscencias de un modernismo rubendariano. El libro se terminó de imprimir el 31 de agosto de 1946 - Bottaro tenía 30 años - en los Talleres Gráficos "América" de la avenida Uriburu 518 (hoy Hipólito Yrigoyen) 518.
"El Encuentro" son 15 cuentos o relatos donde la mayoría son protagonistas mujeres. Escritos entre 1958 y 1962, por Julieta Haydée Quebleen.
Esta autora nació en 1927, en la capital homónima de la provincia de Santa Fe. De pequeña se radicó en Quilmes con su familia, pero nunca perdió contacto con su ciudad natal, a la que unían lazos profundos. Egresó como maestra de la Escuela Normal en 1944. Comenzó su carrera literaria en el diario “El Litoral”, también colaboró con la revista “Universidad” de la Universidad Nacional del Litoral. Publicó ensayos, reportajes, crónicas de viajes en revistas y periódicos de la Capital Federal, de Quilmes, Costa Rica, México y Chile. Egresada de la facultad de Humanidades de La Plata, estudió, como becaria, Filosofía Románica en Madrid. Fue enviada a México en 1960 por la Organización de Estados Americanos para seguir cursos de literatura y arte en la Universidad Autónoma de ese país. En Quilmes ejerció como profesora de Castellano, Literatura y Latín en la Escuela Normal. 
“El Encuentro” fue su primer libro. La estructura de los cuentos es clásica y el lenguaje directo, aunque no rehúsa el contrapunto y el monólogo interior. Sus personajes están inmersos en el mundo circundante, quizá sin una formulación “a priori”. El libro en su totalidad es la historia del encuentro con seres pequeños y sencillos, tanto que en ocasión el protagonista es un objeto. Julieta H. Quebleen sale al paso de acontecimientos mínimos para buscar, no sin ternura y siempre subjetivamente es esas vidas, rara vez extraviadas en el hecho insólito, en escasos momentos, alegres, casi siempre angustiadas y solas.
Su padre el Prof. Alfredo Quebleen Teisieres tuvo una activa participación en las actividades culturales del “Ateneo de Quilmes”, creado en 1935, dando, entre otras, conferencias sobre Leopoldo Lugones. Dictó castellano en la escuela Normal desde 1939. 
Este libro se terminó de imprimir el 26 de marzo de 1965 en la Librería y Editorial Colmegna de la ciudad de Santa Fe.
Prof. Chalo Agnelli
 




martes, 4 de junio de 2013

PEDRO GOYENA Y LA PRENSA CATÓLICA DE SU ÉPOCA (colaboración)



Por Lic. Jorge Eduardo Padula Perkins

Perdonémosle los libros que no escribió para el futuro, porque de escribirlos hubiese conversado menos con sus contemporáneos. Para él no existía interlocutor mediocre; todo joven era una imagen del poeta Virgilio; caían a manos llenas sobre su mente los lirios de su palabra…”, ha expresado Ángel de Estrada (h) al referirse a Pedro Goyena.
La oratoria y la prosa escrita de Goyena, han sido ricas con tanta claridad como han marchado, como alguna vez aseverara el diario “El Nacional” de Buenos Aires, indubitablemente orientadas por su fe.
Integrante activo de la trascendente “Generación del ‘80”, estaba, dentro del abanico ideológico que la caracterizaba, claramente enrolado en el subgrupo de la militancia católica que exacerbaría su elocuencia en la resistencia al liberalismo en general y en particular en temas clave como las leyes de matrimonio civil y educación laica que se percibían como amenazas a la hegemonía del catolicismo en la sociedad argentina de entonces.
Groussac lo describe como de “una fisonomía simpática, risueña a la par que pensativa: ojos pequeños, vivísimos, que vibraban por entre la orla negra de las pobladas pestañas una mirada penetrante; boca abultada de orador elocuente o decidor festivo; barba de misionero joven que afinaba un tanto el pálido perfil” y lo caracteriza por su “cordialidad expansiva, su alegre franqueza y su inalterable buen humor, su rápida asimilación intelectual y ese coger al vuelo el pensamiento ajeno a medio elaborar, con una presteza casi adivinatoria”.
Algunas fuentes ubican a Pedro Goyena colaborando con el diario “La Prensa” y el periódico “El parlamento”. Todas coinciden en aseverar su participación en “Nación Argentina” y “El Nacional”.
Pero sin duda alguna, la labor encarada en la “Revista Argentina” y el periódico “La Unión” se ha correspondido con el período más prolífico de su actividad en los medios.
Hijo de Pedro Regalado Goyena y Emilia del Río Pedriel, este hombre que se constituiría en una pluma al servicio de la causa católica, nacía el 24 de julio de 1843 en Buenos Aires. Cursó los estudios primarios en la escuela particular de Juan Andrés de la Peña e hizo los de nivel secundario en el Departamento Preparatorio de la ciudad.
Estudiante de leyes, no había terminado aun su carrera cuando, en mérito a su capacidad, fue designado profesor de filosofía en el Colegio Nacional de Buenos Aires. A partir de esa incursión en la docencia, sería más tarde profesor de Derecho Romano de la Universidad de Buenos Aires.

LA POLÍTICA.
En su actividad política fue diputado provincial en dos ocasiones (1865-1867, 1870-1872), miembro de la Convención Constituyente de 1870, senador (1877-1878) y diputado nacional en tres períodos (1873-1874, 1880-1884, 1886-1890). También tuvo los cargos de director del Banco de la Provincia de Buenos Aires y Defensor de Pobres.
En 1884 fue uno de los fundadores de la Unión Católica, partido político surgido de un congreso que el catolicismo realizara en Buenos Aires en agosto y septiembre de aquel año, en el que participara también José Manuel Estrada. La Democracia Cristiana incluye en su historia a esta agrupación y a sus integrantes.
Singularmente, Pedro Goyena es también un referente fundacional de otro partido, la Unión Cívica de la Juventud, originada en un mitin del 13 de abril de 1890 que albergó a líderes de distintas tendencias opuestas al régimen de Miguel Juárez Celman, tales como Goyena y José Manuel Estrada, Barroetaveña, Del Valle, Bernardo de Irigoyen, Juan B. Justo, Lisandro de la Torre y el para entonces ex presidente de la República Bartolomé Mitre. La Unión Cívica Radical, también cuenta por lo tanto, en su raíz histórica, con la figura de Pedro Goyena.

PERIODISMO Y LETRAS.
Volviendo a la fecunda pluma de Goyena es dable destacar que no se limitó a la argumentación política, sino que lo mostró como hábil crítico literario, ensayista y biógrafo. Al respecto uno de sus trabajos más conocidos es el “Estudio sobre Félix Frías”. “Nuestros hombres de letras han tenido y tienen más admiradores que lectores; y mientras el público en vez de estudiar las obras de los autores nacionales, se limite a recordarles con cierta estimación no propenderá entre nosotros la literatura”, ha afirmado en un texto que, si bien versa sobre José Manuel Estrada, se proyecta, como puede apreciarse claramente, sobre la totalidad del entorno sociocultural.
Algo más que un respeto poco concienzudo buscan los que se dedican a la carrera literaria. Necesitan vivir, y por lo mismo encontrar en la producción intelectual lo que llaman los economistas un beneficio”, asevera con contundencia en la misma ocasión, a propósito de que los escritores contemporáneos, dice “no hallan honra ni provecho; porque no es honra uno que otro elogio de la prensa, desacreditado a causa de la prodigalidad con que se le concede; y en cuanto a provecho, basta decir que el general Mitre tuvo que vender su libro sobre Belgrano, por la cantidad de quince mil pesos, honorario frecuente de cualquier abogado en un asunto común”.
El Nacional, fundado el primero de mayo de l852 bajo la dirección de Dalmacio Vélez Sarsfield, fue una de las publicaciones que difundió sus escritos. Era un periódico de gran tamaño en cuyos talleres trabajaron hombres que luego dejarían huella en la historia de la prensa, tales como Eudoro Carrasco y Ovidio Lagos, quienes más tarde fundarían el diario “La Capital” de Rosario.
El 15 de septiembre de 1862 apareció por primera vez el diario “Nación Argentina” popularmente conocido como “La Nación Argentina”, cuyo redactor en jefe era José María Gutiérrez, quien se había desempeñado como secretario militar de Mitre durante la campaña de Pavón.
Habría de colaborar Goyena en esta publicación destinada, según su propia presentación, “a robustecer el vínculo de la nacionalidad argentina propendiendo a que no se malogren los sacrificios de medio siglo, ni la oportunidad suprema de afianzar las instituciones, la paz y la prosperidad de la República”, en la que también se difundirían temas históricos y literarios.

LA “REVISTA ARGENTINA”.
“Instaurare omnia in Christo”, el mandato de San
Pablo de abarcar al mundo y a las cosas con el espíritu de Jesús, fue el lema de la “Revista Argentina”, que en 1868 vio la luz por primera vez, dirigida por José Manuel Estrada con la estrecha colaboración de Pedro Goyena, y cuya primer etapa de existencia se prolongó hasta 1872. Más tarde volvería a aparecer en el período 1880-1882.
Si bien se trataba de una publicación manifiestamente confesional, estaría abierta a plumas de muy diversos pensamientos que trataron allí, con altura académica y lingüística, cuestiones de política, economía, historia, ciencias, educación, filosofía, arte y literatura, por caso, Aristóbulo del Valle, David Lewis, Eduardo Wilde, Lucio Mansilla, Carlos Guido, Miguel y Pedro Goyena. De hecho, la prensa católica no limitaba su existencia a la disputa ideológica con el liberalismo, sino cumplía otros roles comunicacionales y culturales en un contexto social que reclamaba y hacía uso de tales publicaciones. Servía para difundir valores literarios y artísticos, mediaba en la convocatoria a los festejos, informaba sobre la creación de nuevas parroquias, el nombramiento de sacerdotes y otras decisiones del gobierno eclesiástico y constituía un canal de comunicación entre los feligreses y las estructuras de autoridad religiosa.
En 1869, la “Revista Argentina” publicaba una profusa crítica sobre Ricardo Gutiérrez construida por Pedro Goyena, quien, entre otras cosas dice que “la poesía de Gutiérrez es, en realidad, como un cielo cubierto de nubles sombrías, donde brillan a veces los fulgores de una esperanza que se extingue rápidamente, haciendo todavía más oscura la región que iluminó”.

“LA UNIÓN”.
Junto con Emilio Lamarca, José Manuel Estrada, Navarro Viola y Tristán Achával Rodríguez, Goyena pone en marcha, el 1 de agosto de 1882, el periódico “La Unión”, con la intención de competir no solo doctrinariamente, sino en la captación de lectores.
Este diario de propósitos pacíficos como su título lo indica, será tal vez un diario de combate. Su nombre es un llamamiento, una divisa y un programa” señalaba una de sus columnas editoriales, y agregaba que “el grupo de ciudadanos que ha fundado este diario, no tiene ambiciones ni rencores; no pretenden gobernar ni estorbar al gobierno; respeta la ley y las autoridades creadas por la ley, como representantes según el orden de derecho, de la autoridad excelsa en que tienen origen los poderes legítimos”. Asimismo, acentuaba su condición católica y señalaba su posición contraria a los avances del liberalismo. En ese sentido no eludiría los debates con otras publicaciones de entonces, como el “Sud América” que dirigía su amigo personal y oponente ideológico Paul Groussac.
No era extraña la presencia de un periódico confesional, dado que en esos tiempos se daba un florecimiento claro de la prensa católica, en especial en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, que acompañaba la expansión económica y territorial y a las grandes masas inmigratorias que poblaban tales regiones. “La América del Sud”, “La Voz de la Iglesia” y “El Pueblo” eran, junto a “La Unión”, medios de cierta envergadura asociados ideológica y dogmáticamente al catolicismo. Paralelamente, los pueblos del interior veían también nacer periódicos locales vinculados a las parroquias.

Amén de las dotadas plumas de sus realizadores, “La Unión” contaba con un entramado de colaboradores, que suplía de alguna manera la falta de corresponsales profesionales. Al respecto el mismo diario señalaba, con elocuente ironía, que tales contribuyentes podían distribuirse en tres categorías, a saber “el colaborador anónimo, murmurador, maledicente….que tiene siempre una denuncia en el bolsillo; el colaborador noticioso, cronista por carambola…; el colaborador solemne, con grandes aires de literato…”.
En cuanto a su distribución, se hacía por suscripción, contando con un promedio de 1.500 adherentes. Esa aceptación le permitió funcionar con imprenta propia, en el mismo predio donde tenían su estudio Goyena y Nevares.
Como los otros medios católicos, “La Unión” no tenía dependencia directa del episcopado, razón por la cual hacía también, como se dijo, las veces de mediador entre la feligresía y las autoridades del clero. “Va a hacer un año que Suipacha se halla desprovista de cura titular”, indica una nota aparecida en sus páginas el 25 de septiembre de 1886, agregando que “muchas familias que no quieren tener sus hijos sin bautizar se costean hasta Mercedes”, apostrofando : “No pidamos después a los pueblos de la campaña que cumplan con los deberes religiosos si faltan quienes deben darles el ejemplo”.
Goyena murió económicamente pobre, el 17 de mayo de 1892 en el barrio de Flores, donde había vivido. Más se equivocó Paul Groussac, cuando a poco tiempo de aquella desaparición física pensaba que las jóvenes generaciones lo olvidarían. En el siglo XXI la figura de Pedro Goyena tiene su lugar en la historia de las ideas, razón por la cual no ha sido total su muerte y puede coronarse su existencia con la frase del poeta Horacio que Groussac estimara inalcanzable: Non ovnis moriar.


Por Lic. Jorge Eduardo Padula Perkins

Es socio y colaborador de la Biblioteca Popular Pedro Goyena


BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES: 
Bruno, Cayetano (1988): Creo en la vida eterna. El ocaso cristiano de los próceres

1. Didascalia. Rosario.
De Marco, Miguel Ángel (2006): Historia del periodismo argentino: desde los orígenes hasta el centenario de Mayo. EDUCA. Buenos Aires.
- Espósito Fabio (2003): Lectores y lecturas en el Ochenta. En Orbis Tertius, 2002-2003, VIII (9). En línea: http://www.orbistertius.unlp.edu.ar/numeros/orbis-tertius-9/articulos/02-esposito.pdf [Consulta: 23-AGO-2010]
- Groussac, Paul (1980): Los que pasaban. Selección. Colección Capítulo. CEAL. Buenos Aires.
- Miranda, Lidia (2006): La prensa católica y sus lectores en la Argentina , 1880-1920. En “Tiempos de América”, Nº 13, pp. 59-71. En línea: www.raco.cat/index.php/TiemposAmerica/article/viewFile/105682/163944 [Consulta: 23-AGO-2010]
- Prieto, Adolfo (1980): Historia de la literatura argentina. Tomo I. CEAL. Buenos Aires.
- Ravina, Aurora –Directora general- (sin fecha): Historia de la literatura argentina. Fascículo 21, La literatura de la generación del ’80 V. Colegio Nacional de Buenos Aires, Página 12. Buenos Aires.
- Sarlo, Beatriz (1980): Historia de la literatura argentina. Tomo I. CEAL. Buenos Aires.
- http://es.wikisource.org/wiki/Siluetas_parlamentarias:_09 [Consulta: 20-AGO-2010]
- http://www.nuevadc.com.ar/contenido/HistoriaMain.asp [Consulta: 20-AGO-2010]
- www.elciudadanoweb.com/?p=72093 [Consulta: 20-AGO-2010]

http://sanantonio.freeservers.com/Escuela/InstPGoyena.htm [Consulta: 20-AGO-2010]
http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Goyena [Consulta: 20-AGO-2010]
http://www.buenosaires.gov.ar/areas/ciudad/historico/calendario/destacado.php?menu_id=23203&ide=87 [Consulta: 24-AGO-2010]

http://es.wikipedia.org/wiki/Unicato [Consulta: 24-AGO-2010]
- http://es.wikipedia.org/wiki/Uni%C3%B3n_C%C3%ADvica_Radical [Consulta: 24-AGO-2010]

http://es.wikisource.org/wiki/Non_omnis_moriar [Consulta: 25-AGO-2010]
Trabajo originalmente publicado en la revista "Ensayos Académicos" del Instituto Superior Pedro Goyena de la ciudad de Bahia Blanca, Buenos Aires, Argentina, Año X, número 1, noviembre de 2010. 
Periodismo de ayer http://periodismodeayer.blogspot.com.ar/2010/12/pedro-goyena-y-la-prensa-catolica-de-su.html

martes, 21 de mayo de 2013

LIBROS DEL PROFESOR E HISTORIADOR DON MANUEL ALES, DONACIONES

 Por intermedio del amigo quilmero, colaborador de nuestra Biblioteca, Claudio Schbib, hermos recibido de Cecilia Ales, nieta del profesor e historiador don Manuel Ales una importante donativo de libros que hacen a nuestra historia local y a nuestra tradición literaria:
"REMEMBRANZAS QUILMEÑAS"
"SÍNTESIS HISTÓRICA DE QUILMES"
"ÍNDICE DE EL QUILMERO" (segundo periódico de Quilmes)
"INTERPRETACIÓN DEL MARTÍN FIERRO"
"ESTANISLAO DEL CAMPO Y EL FAUSTO"
Este material se sumará al rincón HISTORIA DE QUILMES Y SU GENTE que posee la Biblioteca Goyena.
 
 
Chalo Agnelli

RESULTADOS DEL CONCURSO PEDRO GOYENA



PREMIADOS

POEMA ILUSTRADO 
1er. Premio  “Todas sus  Sombras” Tintas  Poema: Bischof Adrián
2do. Premio “Despedida” Acuarela y Poema: Míguez Lilia Nora
3er. Premio “Un buen Hogar” Acuarela Poema: Juan Ana
1ra. Mención “Tiempo” Collage: García Gustavo, Poema: Chialva Alan
2da Mención “La soledad ante la muerte” Grafito Poema: Iriosola, Patricia
Premio Especial de la Comisión Directiva de la Bibl. P. Goyena: “Soledad” Acuarela y tintas
Poema: Stazzone, Susana.


FOTO POEMA 
1er Premio  “La Otra Fotografía: Persico, Sonia, Poema: Canata, Venera
2do. Premio “Será si Quiero” Fotografía: Aranda, Melanie, Poema: Canata, Venera
3er. Premio “Caleidoscopio”   Foto y Poema: Dalessandria, María Alejandra
Premio Especial del Jurado “Tormento”  Foto Poema: Dalessandria, María Alejandra    
Mención Especial del Jurado “Agonía”  fotografía: Gail Rolando Carballo, Poema: Carballo Elisa
1era Mención “Hija de la luz” Fotografía: Scoccola Mariana Nancy,Poema: María Luján Ferro
2do: Mención “Una Piedra” Foto Poema: Giordano, María Camila
3ra Mención: “Mi Barco Pesquero” Fotografía: Bellot, María Laura, Poema: Cardozo, Madely Huamante
Premio Especial de la Comisión Directiva P. Goyena: “Manos” Fotografía: Miriam Marchesi y Rubén A. Castorina, Poema: Olga Besada
SELECCIONADOS 
Bosque y Mar” Acuarela Poema Laurito Beatriz
El Mar” Acrílico Poema   Varela Ángel 
“Lirio” Óleo  Pérez Noemí Elida   Poema Pérez de García Celia 
“Belleza Oculta” Óleo  Pérez Noemí Elida, Poema Pérez de García Celia
La Espera” Acuarela  Poema Stazzone Susana
 La Duda” Acuarela  Poema Stazzone Susana
 “A mi hijo” Foto Poema D´alessandría Alejandra
Leyenda” Acuarela y Poema Míguez Lilia Nora 
“Mujer” Acrílico    Mondelo Marta Poema Montagna Pablo 
“Otro Otoño” Fotografía Figueroa  Ariel Poema Aguirre Claudia
 “Sin Salida” Carbonilla Poema  Figueroa N. Azul 
“Fetal” Microfibra  Bezzana  Nelly Poema Bosoni Telda 
“Palabras Libres” Fotografía  Bezzana Nelly Poema Bosoni Telda 
“Tilcara” Acrílico Osvaldo Tevez  Poema Dotremont Nilda 
“Tatuaje” Fotografía  Gail Rolando  Poema Carballo Elisa 
“La historia de una tarde” Lápices  Monrocle Vanesa  Poema Almonti Matías 
“Siesta” Microfibra  Flavia Angelino  Poema Ricardo Angelino 
“A José Saramago I”; “A José  Saramago II”  Carbonilla Poema Ricardo Angelino 
“Sentimientos Camuflados” Acrílico y Tintas Helmer Noemí Poema Giuliana Piaggio 
“Recorriendo las historias de tu Historia” Foto Poema Ezquerra María Elisa
Me fui al Mar” Acrílico y T/M Poema Lozano Edith 
“Pocas Cosas” Fotografía Netsoff Marta Noemí, Poema Benedetti Mario 
“Aún hay un Tiempo” Foto y Poema  Ceballos María 
“Termina Mi Madre” Foto y Poema Asprea René 
“Fantasma” Fotografía Aranda Melanie, Poema Canata Venera 
“Vuela” Acrílico  Poema Nastaly Marta 
“Higuera de mi infancia” Acrílico y Poema Nastaly Marta 
“Risueña” Tinta y Lápiz Poema Brizuela Ezequiel 
“Vestido de Amor” Tinta y Poema Lombardi Jorge 
“Imagen” Acuarela Poema Miguez Lilia Nora
EL JURADO TRABAJANDO
  

Integraron el jurado las siguientes personalidades de la cultura: por los poemas, las escritoras Mónica Cussotti y Liliana Souza, por las fotografías la fotógrafa artística digital creativa María R. D´Elia Demetilla (www.photomuseum.com.ar) y el profesor Fernando San Martín; por la plástica, la profesora y escultora Norma Cistaro, Directora del Museo de Artes Visuales Víctor Roverano y el profesor y artista plástico Julio Bravo. Coordinadora general la retratista María Rizzo.
En un rincón de la Goyena el Maestro Ludovico Pérez y el Arq. Daniel Hurrell, secretario de la CD, admiran las xilografías de un libro histórico, "Los Cuatro Evangelios", uno de los tesoros de nuestra Biblioteca.
El jurado, María Rizzo coordinadora del concurso, y miembros de la CD de la Biblioteca Popular. De izquierda a derecha de pie: Chalo Agnelli, Ana Aispurú, Fernando San Martín, Norma Cistaro, Mónica Cussotti, María Rizzo y Julio Bravo. Sentados: Ludovico Pérez, Liliana Souza y María R. D´Elía Demetilla



El 1º de junio de 2013, a las 19 hs. en el Museo de Artes Víctor Roverano Rivadavia y Pringles Quilmes se inaugurará el PRIMER SALÓN DE POEMA ILUSTRADO Y FOTO POEMA PREMIO “PEDRO GOYENA”, donde se hará entrega de los Premios  del concurso. Se gozará de un momento musical y para finalizar se ofrecerá un vino de honor. Entrada Libre y Gratuita