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viernes, 29 de enero de 2021

"RIQUELME" EN LA LITERATURA ARGENTINA POR JUAN SASTURAIN

 

No es la primera vez que Riquelme ocupa tanto espacio y tanto tiempo en la prensa gráfica, oral y televisiva. Ni va a ser la última. Como el genial Droopy del no menos genial Tex Avery,[1] aparece en todas partes, se multiplica. No es tan frecuente, en cambio, que Riquelme transite por los pasillos de nuestra literatura. Uno secretamente aspira a que un texto como Lo pisado, pasado, que escribimos alguna vez ante la inminencia de su partida al exterior, sobreviva aunque sea en la memoria de unos pocos futboleros romanistas y en los márgenes del corpus literario. Pero no es seguro, para nada.

Sin embargo, rebuscando – aunque no mucho y de memoria – en la infinidad de relatos que saturan los estantes de cualquier biblioteca de narrativa argentina, se encuentran pruebas (aunque pocas) contundentes de que (el apellido) Riquelme ha dejado huella, marca, pisada importante en nuestra narrativa. Y es, como no podía ser de otra manera, una marca rara, extraña.

Por ejemplo, no resulta novedad para los estudiosos y frecuentadores de nuestra mejor ficción que “Marta Riquelme” es un caso singular. Sobre todo porque se han escrito dos cuentos con ese nombre/título, muy diferentes entre sí, pero emparentados en origen.

 EL PRIMER “MARTA RIQUELME” es uno de los cuatro que componen el volumen “El ombú y otros cuentos” (1904), publicado por William Henry Hudson en inglés y traducido luego al castellano, como toda la obra que el hijo de yanquis criado en Quilmes escribió sobre sus experiencias argentinas una vez emigrado y radicado en Inglaterra, donde murió viejito y sin volver jamás. El cuento del autor de “Allá lejos y hace tiempo” es una de las tantas lúgubres versiones de la leyenda norteña del kakué (o kakuy o cacuí), el pájaro nocturno de canto lastimero y a menudo aterrador, que se supone metamorfosis de una mujer desgraciada en queja sempiterna. En el relato de Hudson, ambientado en Yavi (Jujuy) durante la época de Rosas y narrado por Sepúlveda, un joven y perturbado jesuita cordobés, la mujer devenida (en su presencia) chirriante pajarraco tenebroso es la joven, bella y agra/desgraciada Marta Riquelme, y el cuento, su historia de terribles sinsabores, que incluyen el abandono, la cautividad, la violación, la acusación de brujería. Da miedo y lástima, como debe ser.

CASI MEDIO SIGLO DESPUÉS, el habitual ensayista y ocasional narrador Ezequiel Martínez Estrada escribió otro notable relato, casi una nouvelle, con el mismo nombre/título, pero que en apariencia nada tiene que ver con aquél. Publicado en un volumen de 1951 junto a otro cuento, “Examen sin conciencia”, fue reeditado como Marta Riquelme, a secas, en 1956. Cabe aclarar que el autor del clásico “Radiografía de la pampa” había escrito en los años ’40 un libro entrañable, El mundo maravilloso de Guillermo Enrique Hudson, en el que pasaba revista a vida y obra del autor, y conocía muy bien toda su producción. Así, la filiación entre ambos textos puede encontrarse no en el argumento sino en dos o tres alusiones y referencias indirectas a la fuente que aparece a lo largo del relato.

EL MARTA RIQUELME DE MARTÍNEZ ESTRADA es un cuento original y complejo, que la crítica actual ha revalorizado por la atención que pone en la materia textual, el objeto mismo de la actividad literaria: la escritura. El relato se presenta como el prólogo y la introducción explicativa a las inabarcables Memorias manuscritas de Marta Riquelme (casi dos mil páginas de dificultosa lectura, improbable ordenamiento y dudosa decodificación) escritas en la década del ’30, entre sus doce y veinte años. El cuento/prólogo narra las vicisitudes del inmenso manuscrito, las peripecias del prologuista (que se identifica con el mismo Martínez Estrada) y hace múltiples referencias a su enigmático, desordenado y a menudo escabroso contenido. Las Memorias – que nunca conoceremos, claro – cuentan los avatares inverificables de generaciones de una familia proliferante, de un pueblo (Bolívar) sin fin, y de una casa con un árbol central (el magnolio) que alberga personajes, situaciones e historias de equívoca perversión de las que la doncella y escriba deja testimonio.

NO HAN FALTADO, para esta original Marta Riquelme de Martínez Estrada lecturas críticas que hacen llegar su influencia y resonancia formal hasta algunos clásicos de la narrativa latinoamericana de los ’60, como “Rayuela” y “Cien años de soledad”. Nada menos. Sin embargo, el personaje literario (de apellido) Riquelme tal vez menos famoso pero acaso más interesante de la literatura argentina es otro. Y también protagoniza un cuento en el que hace de muerto, de asesinado. Vale la pena recordarlo.

Como ya hemos contado alguna vez, en abril de 1953 el joven Rodolfo Walsh publicó en la colección Evasión de Editorial Hachette la antología “Diez cuentos policiales argentinos”, primera del género en el país. Allí, junto a Borges, Bioy, Peyrou, Jerónimo del Rey – seudónimo que ocultaba al cura Castellani –, el propio Walsh y otros menos conocidos cultores del policial aparecía Facundo Marull, cuyo relato elegido, “Una bala para Riquelme”, había ganado el concurso de la revista Vea y Lea dos años atrás.

MARULL – poeta y rosarino, por lo que sabemos – no ha dejado mucha obra dentro del género, pero su ingenioso relato –breve, barrial y barroco– no es de los que se olvidan: tiene originalidad, clima y estilo. Aquel literalmente pesado Riquelme del cuento es muerto en el café tras muchos disparos y aparatoso desparramo. Hay varios candidatos pero, como siempre en estos casos y en este tipo de historias, hay alguien, uno que disparó. Y determinarlo es fundamental: quién mató a aquel Riquelme.

Futbolero, hincha de Boca, amante del juego más hermoso, pertenezco al club de los admiradores (casi) incondicionales de este Riquelme, Román, modelo de jugador en todos los sentidos y rara avis de una especie de personajes genuinos en vías de extinción: los que no transan, los que no se agachan, los que viven y acaso mueran con la suya, que es la nuestra. No sé cómo terminará finalmente la historieta que satura las páginas y las pantallas. No importa, aunque quisiera verlo jugar siempre con la diez y en la Bombonera. Pero sin duda que, sea como fuere, me gusta – neurótico, ciclotímico, oscuro en su transparencia – el hecho de que no cambie el discurso, que no se baje los lienzos, que no les regale nada a las diferentes formas o modulaciones del Poder (de los medios y su puterío interesado, de los dirigentes-dueños y sus intereses, de la AFA & Asoc. con la Selección incluida) y que siempre ponga el eje (de la discusión, del juego) en el lugar correcto.

La literatura argentina – y acaso la Argentina a secas – necesitan personajes como éste.

JUAN SASTURAIN

PÁGINA 12 - Lunes, 26 de julio de 2010

NOTA

[1] Tex Avery (1908-1980) fue un dibujante y director estadounidense, creador de los dibujos animados: McLobo, la Ardilla Loca, Porky, Bugs Bunny, Droopy, etc. Su influencia se extiende a casi todos los estudios desde los años 40 y 50 hasta la actualidad.

 

martes, 26 de enero de 2021

“HUDSON A CABALLO” DE LUIS FRANCO

 

El martes 1 de diciembre de 2020 en el Senado de la Provincia de Catamarca. Se presentó el libro "Hudson a caballo" de Luis Franco, una coedición de las editoriales "Leviatán" de la CABA y "Maíz Rojo" de Catamarca.

Un acercamiento a la lectura emblematizadora de la obra de Hudson que, en el campo intelectual argentino de la década del cincuenta, lleva a cabo Luis Franco a través de su bucólico ensayo de 1956, Hudson a caballo.

La editorial "Maíz Rojo" es una iniciativa del escritor Enrique Traverso y el periodista Héctor Daniel Nieva. En el primer proyecto de publicación trabajaron en la primera edición digital de un texto de Luis Leopoldo Franco con un artículo  del intelectual Horacio González sobre la relevancia del mencionado escritor.

La propuesta fue financiada por la Vicegobernación de la provincia de Catamarca con el objetivo de rescatar a una figura sobresaliente de nuestro país.

Participaron en el evento realizado por zoom el Lic. Horacio González, autor del prólogo a esta edición, Arturo Herrera, autor de "Luis Franco y la tradición clásica";  Daniel Nieva, director del Instituto de Arte y Comunicación de editorial Maíz Rojo;  Franco Dre, secretario parlamentario; Enrique Traverso, miembro de la Academia Luis Franco de editorial Maíz Rojo; Alfredo Lazarte, vicedecano de Ciencias Económicas; María Pompei, directora del teatro universitario; Guillermo Díaz Martínez juez federal; el escritor Alejandro Acosta; el vicegobernador Rubén Dusso y por la Ed. Leviatán: Claudia Schvartz y Gerardo Manfredi.

 

El Esquiú https://www.elesquiu.com

viernes, 26 de junio de 2020

NADIE ACABARÁ CON LOS LIBROS

[…] aunque el libro elec­trónico, el e-book, se imponga al libro impreso, no podrá echarlo de nuestras casas y de nuestras costumbres por ninguna razón. El libro electrónico, en definitiva, n0 matará al libro. Más o menos como Gutenberg y su genial invención no eliminaron de un día para otro el uso del codex, ni este el comercio de los rollos de papiro o de los volumina. Las prácticas y las costumbres coexisten y no hay nada que nos guste más que ampliar el abanico de nuestras posibilidades. ¿Acaso las películas han matado a los cuadros? ¿O la televisión al cine? ¡Bienvenidos sean, pues, los soportes y los periféricos que nos aseguran el acceso, a través de una simple pantalla, a la biblioteca universal ya digitalizada!

La cuestión, más bien, es saber los cambios que la lectura en pan­talla provocará en ese objeto que hasta hoy hemos conocido única­mente pasando sus páginas. ¿Qué ganaremos con esos nuevos libritos blancos? ¿Qué perderemos? Costumbres anticuadas, quizá; una aureola de sacralidad de la que goza el libro en el contexto de una cul­tura que lo ha situado en el altar; una intimidad especial entre el autor y su lector, que la noción de hipertextualidad ciertamente pondrá en crisis; la idea de “broche” que el libro simboliza y, por supuesto, tam­bién determinadas prácticas de lectura. Al romper el antiguo víncu­lo entre los discursos y su materialidad - declaraba Roger Chartier con ocasión de su lección inaugural en el Collége de France -, la revo­lución digital obliga a una revisión radical de los gestos y de las nocio­nes que relacionamos con el texto escrito. Nos obligará, probable­mente, a profundas transformaciones de las que nos recobraremos.

“NADIE ACABARÁ CON LOS LIBROS”

Umberto Eco y Jean-Claude Carriere

domingo, 19 de abril de 2020

CURIOSIDADES EN EL MUSEO DE LA GOYENA


En una recorrida virtual por el MUSEO BIBLIOGRÁFICO DOCUMENTAL “BIBLIOTECARIO CARLOS CÓRDOBA de la BIBLIOTECA POPULAR PEDRO GOYENA que se halla en el CENTO CULTURAL HILDA PERATA, encontramos algunas curiosas publicaciones de poco más de 70 años atrás. Curiosas desde la observación del nuevo milenio.
Comencemos con las que señalaban las "normas morales" y hasta cierta moralina de una época. Moralina superada, afortunadamente y, para no soslayar realidades, también sobrepasada algunas veces por algunas personas. ¡ES LA MODA...! los peligros que circundaban a la mujer (del varón, nada) si no se vestían con "propiedad", los escandalosos ¡sombreros modernos!, lo antihigiénico de los tacos altos, el maquillaje, fumar, tomar grappa (¿?), la "promiscuidad" entre muchachas y muchachos... "Ya no son mujeres, sino máscaras de teatro". Editorial Santa Catalina. "Pequeña Biblioteca Celeste"

¡LO QUE SU HIJA DEBE SABER!
Pasamos a la cocina:
Una tostadora FORMIDABLE...! SENSACIONAL...!
HAUSER
Y cuidar la dentadura postiza (¿ARTIFICIAL?)para un buen yantar, manducar, jamar, zampar...
Esotos documentos cuando el COVID-19 lo permita, se podrán consultar en el Museo de la Goyena.
Museo Bibliográfico Documental "Bibliotecario Carlso Córdoba" - Larrea 1355 e/Entre Ríos y Corrientes, Casa de Arte Hilda Perata de la Biblioteca Goyena.
Chalo Agnelli
Vice de la Goyena
Director del Museo "Bibl. Carlos Córdoba" / marzo 2020



sábado, 4 de abril de 2020

EDUARDO ALIVERTI HOY EN QUILMES - 2/9/1983

EL PERIODISTA - Quilmes. “Ciudad Capital de la Cerveza'*, viernes 2 de septiembre de 1983
Nos remontamos al siglo XX buscando viejas noticias y acontecimientos que se publicaron en el periódico “El Periodista” donde trabajamos entre 1973 y 1987 (aproximadamente) En este caso una charla que organizó la Biblioteca Popular Pedro Goyena, a poco de salir de la malhadada dictadura cívico-eclesiástica-militar autodenominada “el proceso”. Yo recién volvía a Quilmes después de casi 3 años de residir en Villa Gesell. (Chalo Agnelli)
Eduardo Aliverti en el teatro "La Merced", presenta la Prof. Leticia Corsiforti

El joven periodista Eduardo Aliverti conductor del pro­grama Anticipos” de Radio Continental, se presentará hoy en Quilmes disertando sobre un tema de candente actuali­dad Realidad Nacional y Medios de Comunicación”. Posteriormente a la charla, se realizará un debate actuan­do como moderadores, el Dr. Alberto Dalla Vía y los perio­distas Romeo Rosselli y Pedro Navarro.
El acto es organizado por la Biblioteca Popular “Pedro Goyena” con motivo de su 24° aniversario, llevándose a cabo en el Instituto Inmaculada Concepción con entrada por Sarmiento y Alem de Quilmes.
Previamente serán entregados premios al Mejor Lector, honor que corresponden a Silvia Troncoso y Andrés Sorondo siendo Leticia Corsiforti, la encargada de la presentación que, a no dudarlo, acaparará el interés de numerosos quilmeños. La entrada será libre.